lunes, 18 de marzo de 2013

CAPÍTULO 59: LO SIENTO.


-Cris, despierta, son las diez… Llegamos tarde –me giro en la cama y escondo la cabeza bajo la almohada-.

-Un ratito más… Solo cinco minutos… -se ríe y empieza a hacerme cosquillas en el cuello- Ay, Dani, para… -me estremezco y me giro agarrándome a su cintura- No quiero ir a trabajar, no quiero decirle a Flo nada, no quiero hacerme el test, quiero quedarme aquí todo el día, contigo.

-Va, chiqui, seguro que Flo se lo va a tomar genial, le conocemos y sabemos cómo es –sonríe tiernamente y me da un beso en el pelo antes de pasarme mi ropa interior- Venga, vístete, que llegamos tarde, pesadita.

Me levanto refunfuñando y me meto al baño a vestirme y arreglarme un poco mientras Dani prepara el desayuno. Me miro al espejo y siento que el miedo me oprime el pecho, pero sé que contarle lo nuestro a Flo es lo mejor.
Coloco una mano en mi abdomen y respiro hondo. La prueba de embarazo. Parece que se ha juntado todo de repente después de mi cumpleaños…
Voy hacia la cocina ya preparada y sonrío al ver a Dani intentando sacar sin mucho éxito el pan del tostador. Me acerco y le abrazo por la cintura, él sonríe y me acaricia los brazos antes de girarse y darme los buenos días como dios manda.

-Te quiero tonto –sonríe dejando un suave beso en mis labios y le revuelvo el pelo ya más tranquila-.

Desayunamos sin demasiada prisa sabiendo que vamos a llegar tarde igualmente, y a los veinte minutos ya estamos montados en el coche rumbo a Antena 3.

Al llegar allí el parking está ya casi lleno y Dani me deja en la puerta para que vaya entrando mientras él busca dónde aparcar. Comienzo a caminar hacia la puerta cuando noto que alguien me agarra fuertemente del brazo y me gira hacia él. Miguel.

Quiero gritar, dar patadas, intentar soltarme de su mano que me oprime el brazo con tanta fuerza que siento que no me llega la sangre a la mano; pero en cambio me quedo estática, le miro a los ojos y empiezo a llorar en silencio. Siento como si todo volviera a empezar, y no veo a Dani por ningún lado.

-Llevo muchos meses escondiéndome solo porque tus amiguitos llamaron a la policía con una orden de busca y captura –se me acelera el pulso y hago una mueca de dolor- ¿y sabes  qué? Que tú vas a pagar por ellos, y cuando seas un puto recuerdo ellos también lo serán.

-Miguel, no… Me haces daño, por favor…

-Y más que te voy a hacer, niñata asquerosa.

De pronto, reacciono. 
Empiezo a gritar como una loca llamando a Dani, esto hace que me agarre más fuerte pero yo sigo gritando.
En ese momento, como de la nada, aparece Dani corriendo.

-¡Suéltala, hijo de puta, o te juro que te mato! –me agarra más fuerte y me retuerzo de dolor- ¡Miguel! –Dani llega hasta nosotros y se quedan cara a cara-

Del edificio salen Flo y Anna alterados por los gritos, y Anna se lleva una mano a la boca comprendiendo todo al instante.

-¿No te has enterado aún, o qué? Ella es mía –dice Miguel recalcando la última palabra- y si no está conmigo, no va a estar con nadie.

Se me nubla la vista y caigo al suelo cuando Miguel me suelta, y cuando reacciono tras el golpe veo a Dani en el suelo encima de Miguel pegándole fuertemente en la cara. Anna me ayuda a levantarme del suelo y Flo intenta separarles agarrando a Dani de la cintura.

-Diles que paren, se van a matar, por favor, que paren… -Hablo con un hilo de voz y Flo consigue separarles-.

-Entérate, pedazo de hijo de puta, Cris y yo estamos juntos, y ella nunca ha sido tuya y nunca va a serlo. Siempre vas a perder, en la vida va a estar contigo, tuviste una oportunidad y la cagaste, nunca la has querido y yo la voy a querer toda mi puta vida, así que déjanos en paz y aléjate de ella de una jodida vez. –Dani le habla a Miguel, o más bien le grita, diciendo todo esto con Flo justo detrás de él- Largo de aquí. Ya.

Salen dos hombres de seguridad y esposan a Miguel para meterlo en un coche de policía.
Dani se gira y mira a Flo a los ojos. Tras un leve “lo siento” viene corriendo hacia mí. Anna me suelta y rompo a llorar cuando él me estrecha contra su pecho. Sabiendo que Miguel estaba en busca y captura, los dos estábamos tranquilos, pero no sabíamos si le habían encontrado o no. Se supone que ahora sí que ha acabado todo… Se supone.
Intento parar de llorar pero no puedo, y cuando comienzo a marearme me tiemblan las rodillas y me fallan las piernas. Dani me sienta en los escalones de la entrada y me agarra la cara obligándome a que le mire.

-Cris, vamos, ya sabes como va esto. Mírame a los ojos, no los cierres –pero yo siento que no tengo fuerza ni para mantener los ojos abiertos- Cristina, joder, mírame, vamos… -hago un esfuerzo sobrehumano cuando escucho que Dani empieza a llorar y le aprieto flojo la mano. Él me aparta el flequillo de la cara y sonríe- Venga Cris, que lo estás haciendo muy bien, mi niña, tú puedes. Ya ha terminado todo, venga…

Respiro hondo dos veces y consigo mirar a Dani a los ojos. Acto seguido le abrazo escondiendo mi cabeza en su cuello y noto como Flo y Anna se relajan también.
Al final, nada ha salido como esperábamos. Flo no tendría que haberse enterado así de lo nuestro y no nos creería si le decíamos que precisamente hoy íbamos a contárselo. Como si me estuviera leyendo el pensamiento, escucho como Anna habla con él.

-Iban a decirte justo hoy que estaban juntos, Flo, en serio, y ha aparecido ese gilipollas y lo ha fastidiado todo… -Anna se altera y Flo la tranquiliza-.

-Tranquila Annita, está todo bien –sonrío al escucharlo y me separo lentamente de Dani-.

-¿Te ha pegado? –no me sale la voz del cuerpo y Anna se acerca para acariciarme la espalda-.

-Estoy bien, pequeña, él ha salido peor parado, te lo aseguro. Déjame ver el brazo –me lo cubro con la chaqueta y niego con la cabeza. No quiero dar más problemas-.

Flo se acerca a nosotros y me descubre el brazo.

-Va, Cristina, déjale ver –me quito la manga de la chaqueta y dejo al descubierto un moratón desde el hombro casi hasta el codo. Dani me roza suavemente la piel con dos dedos y me mira-.

-¿Es peor que el de la otra vez, no? ¿Cómo voy a salir en directo así? –Dani niega con la cabeza y me agarra las manos-.

-No pienses tanto en el trabajo, anda… Y sí, creo que este está peor que el de la otra vez.

-¿Ha habido más veces? –Flo me pregunta con cara de padre preocupándose por su hija pequeña y asiento despacio con la cabeza-.

-¿Estás bien? –niego a Dani y comienzo a llorar otra vez. Me levanta en brazos y coge mi bolso del suelo- Flo, me la llevo a casa y vuelvo en seguida para hacer el programa.

-Vale, sin problema, tened cuidado, por favor…

Dani me mete en el coche y me besa suavemente la mejilla. Yo hago una mueca de sonrisa y cierro los ojos intentando relajarme…
Cuando vuelvo a despertarme son las siete de la tarde y estoy en casa de Dani con mi pijama y tapada con quinientas mantas, y él está sentado a mi lado en la cama leyendo un libro.

-¿Llevas aquí toda la tarde? –Se asusta cuando le hablo al no saber que estaba despierta y me acomodo en su pecho-.

-No me he separado de ti ni un minuto, princesa. –Sonrío y vuelvo a quedarme dormida, esta vez mucho más cómoda que la anterior-. 

sábado, 2 de marzo de 2013

CAPÍTULO 58: FINALES FELICES


Para Arena, por ser siempre 
mi respuesta.

-Cris, despierta, estás soñando... Vamos... -Noto como me zarandean el hombro y abro los ojos jadeando- Solo ha sido una pesadilla, cielo, ya está.

Acto seguido los brazos de Dani rodean mi cuerpo suavemente y yo intento calmarme apoyada en su pecho. Cierro muy fuerte los ojos al recordar de nuevo mi pesadilla y me agarro a su camiseta frunciendo los labios.
Me acaricia el pelo y se tumba de nuevo en la cama conmigo entre sus brazos mientras me besa suavemente la cabeza y me acaricia el pelo.

-Pequeña... ¿estás mejor? -asiento ya más calmada y me aparta el pelo hacia un lado-.

-No quiero que te vayas nunca, pero nunca, nunca... -digo en un susurro provocando su sonrisa-.

-¿Qué pasa? ¿Has soñado que me iba y te dejaba solita? -me separa un poquito de él y me mira a los ojos-.

-Sí, me decías cosas feas y luego te ibas y yo sabía que no ibas a volver... -agacho la cabeza y me limpia una lágrima que cae por mi mejilla-.

-Pues te prometo que eso nunca va a pasar, princesita, ¿cómo te voy a decir yo algo feo? Si eres lo más bonito del mundo -me besa la mejilla muchas veces y acaricia mi cuello con sus labios haciéndome cosquillas-.

-Ay para, para... -me separo riéndome y le miro a los ojos- Tengo miedo, Dani... ¿Hoy vamos a hablar con Flo?

-Y también te vas a hacer el test de embarazo. -Me mira serio y me coge las manos- Pero esto no es como tu sueño, pequeña, yo voy a estar contigo todo el rato ¿vale?

-Te quiero mucho, mucho... -sonríe con ternura y me acaricia la cara suavemente-.

-Y yo te quiero más.

-No, empate.

-No, no, yo más.

-Empate o nada... -sonríe acariciando mi nariz con la suya y asiente-.

-Vale, empate...

Atrapo su labio inferior con mis dientes y lo acaricio con la lengua mirándole a los ojos, sonríe y dejo su labio libre de nuevo para que, posteriormente, junte nuestras bocas en varios besos cortitos.

Cuando  me canso de ese juego le agarro el brazo pegándome a su cuerpo y me tumba lentamente en la cama para quedar encima de mí. Me agarra de las manos con las suyas y me besa tan lento que me hace suspirar.

Comienza a bajar sus besos por el lateral de mi cuello y gira a mi garganta para bajar a mi escote muy, muy despacio. Noto sus besos en mi pecho y le aprieto fuerte las manos dejando escapar pequeños suspiros. Baja sus besos por mi barriga y rodea mi ombligo levantándome un poco la camiseta. Le agarro del brazo para que suba a mi altura y meto las manos debajo de su camiseta para acariciarle el pecho. Cuando se cansa, él mismo se quita la camiseta y me coloca encima.
Me agacho sobre él pero la ropa me molesta. Me incorporo sentándome en su cintura con una pierna a cada lado de su cuerpo y me quito despacio la camiseta para quedarme desnuda delante de él. Se muerde el labio y me agacho de nuevo pegándome a él para abrazarle.

-No me mires así, tonto... -le susurro en el oído y me acaricia la espalda de arriba a abajo riéndose-.

-¿Así, cómo? -me deja un par de besos en el hombro y me aparta el pelo a un lado-.

-Con esa cara... Que me da vergüenza. -Se ríe y nos gira para quedar encima de mí-.

-Será posible... Que ahora no voy a poder ni mirar a mi novia. -Me coge las manos y las sube encima de mi cabeza-.

-¿Tu novia? ¿Quién dices que es? A ver si me la presentas -intenta besarme pero le aparto la cara, me apetece picarle un poco-.

-Pues no sé, creo que es vallecana... -esconde la cabeza en mi cuello y me agarra fuerte las manos- y es muy morena, aunque sea diciembre siempre tiene el mismo color de piel... ¿Te suena? -niego con la cabeza y cierro los ojos al notar sus labios en mi cuello-.

-Ni idea... Dime más cosas de ella. -Se acomoda entre mis piernas y sigue en mi cuello-.

-Tiene unos ojos marrones enormes, que enamoran con mirarlos dos segundos, y el pelo más brillante del mundo. -Sonrío y me muerde suave el lóbulo-.

-¿Y qué más?

-Tiene carita de niña y un cuerpazo increíble -me río y sonríe en mi cuello- y tiene la piel más suave del mundo, cuando me toca puedo tocar el cielo con una simple caricia...

-Dani... -sonrío con los ojos humedecidos y se incorpora para mirarme a los ojos-.

-¿Sabes qué es lo que más me gusta de ella? -roza mis labios levemente y suelta mis manos para pegarme a él de la cintura-.

-¿Qué? -vuelvo a sonreír-.

-Adoro cuando me mira con los ojitos húmedos, se acerca poquito a poco a mí y me dice que me quiere. -Rodeo su cuello con mis brazos y me acerco a su oído-.

-Dile a tu novia, que es la chica más afortunada del mundo por tenerte a su lado, y que no te deje nunca escapar, que esté contigo para siempre.

-¿Para siempre? Eso es muchísimo tiempo... -junto mi frente a la suya al escuchar que pronuncia la frase de una de mis pelis favoritas y sonrío-.

-Para siempre.

En ese momento las nubes se van y en el centro de la ventana se puede ver una enorme luna a la que no le ha dado tiempo a esconderse aún. Nos miramos a los ojos y sobran las palabras, sobran los demás.

-Te quiero, Dani, más que a mi vida. -Sonríe y me acaricia la cara con ternura-.

-Tú eres mi vida, y te quiero cada día un poquito más.

Desliza su mano por mi barriga hasta llegar a mi pecho y me acaricia despacio, con mimo. Clavo las uñas flojito en su espalda y sonríe ante mi gesto, sé que le gusta, ya me lo dijo. Bajo hasta sus calzoncillos y me deshago de ellos en un gesto rápido. Me coloco encima de él y ahora sí, dejo que me mire. Me dejo llevar por la pasión y no me importa nada más, solo estar con él aquí y ahora.

Voy dejando besos suaves por todo su pecho y suspira cuando llego a su parte más sensible. Le beso, le acaricio y juego durante un rato y vuelvo a su altura. Tiene la respiración acelerada y yo sonrío satisfecha. Nos gira para quedar encima y me da un beso rápido en los labios para luego bajar por todo mi cuerpo hasta mi ombligo. Sigue hacia abajo y al llegar a mi ropa interior la desliza con delicadeza hasta que se pierde entre las sábanas. Sigue el juego que yo he empezado y me besa y me acaricia mientras pierdo mis manos en su pelo.

Sube a mi altura y sonrío aferrándome a sus hombros mientras me besa muy despacio, entrelazando nuestras lenguas en un suspiro. Sigue besándome durante varios minutos y me acaricia todo el cuerpo.

Cierro los ojos y suelto un pequeño gemido cuando por fin se adentra dentro de mí. Comienza a moverse y no puedo contener mis pequeños grititos. Le muerdo el labio y me agarro a su cuello. Me hace el amor como nunca, mirándome a los ojos todo el rato y poniendo solo por testigo de nuestro amor a la luna, que brilla más que nunca esa madrugada de noviembre.

Si todas mis pesadillas iban a acabar así, quería soñar cosas feas todas las noches.

lunes, 25 de febrero de 2013

CAPÍTULO 57: MIEDO


-A ver, Dani... Yo estoy genial contigo, adoro que estemos juntos sea como sea, pero... -Me corta y se acerca un poco a mí-.

-Cris...

-No. No es lo que piensas -le cojo una de sus manos con las mías y agacho la cabeza con los ojos llorosos-.

-Venga, me estás preocupando... -levanto la cara suspirando y sonrío amargamente-.

-Que esto se me está haciendo muy difícil, Dani. Demasiadas cuestas arriba. Yo quiero poder disfrutar de ti en todos los sitios sin que nadie me lo impida, y puede que te parezca una tontería, o que te enfades, o yo qué sé... Pero necesitaba decírtelo. Quiero poder darte un beso estando en plató sin que nadie nos mire raro o poder gritar a los cuatro vientos que he pasado el mejor puente de mi vida contigo a mi lado por mi cumpleaños, o que esto -agarro mi pequeño colgante y dejo que salga una lágrima- me lo ha regalado mi novio, y que mi novio eres tú, y que... -Tira suavemente de mí y me acurruca entre sus brazos mientras yo rompo a llorar en su hombro-.

-Te entiendo, pequeña... Pero no sabía que estabas tan mal... -Me acaricia el pelo suavemente tratando de calmarme-.

-Intento ser fuerte, te lo prometo, pero es que a veces...

-Es normal, créeme. Pero no llores, por favor, me destroza verte llorar... -Escondo mi cara en su cuello y suspiro- ¿Qué propones que hagamos?

-Es que no lo sé, por eso quería hablar contigo... -Me separo un poquito de él y me besa tiernamente la mejilla empapada- Anna dice que Flo ya sospecha algo... ¿El problema lo tienen los jefes de arriba, no?

-Exacto. Pero no puedo verte mal, hablaré con Flo de esto.

-Yo había pensado que podríamos hablar los dos con él... Antes de jefe es amigo, ¿no? Él puede intentar que nos dejen en paz, y si no, pues lo seguimos llevando en secreto pero él lo sabe al menos.

-Me parece bien, no creo que le guste que se lo ocultemos.

-Gracias... -Vuelvo a pegarme a él y acaricia mi pelo antes de dejarme un beso en la frente-.

-Nada de gracias, mi niña... Te quiero mucho, mucho ¿lo sabes, verdad? -Asiento sonriendo y cierro los ojos-.

-Y yo a ti más.

Gracias a las palabras de Dani conseguí calmar mis nervios un poco, y aunque el día siguiente fuera a ser duro, nos pasamos la tarde haciendo bromas.
Pedimos algo de cena porque ninguno de los dos teníamos demasiada hambre, pero Dani dijo algo que me hizo volver a la realidad.

-¿Y por eso iba a enfadarme o a salir corriendo, tontita? -Coloca su mano encima de la mía y me atraganto con el agua-.

-Ehm... No, la verdad. Tenía otra cosa que decirte... -Había olvidado la parte más importante-.

-Pues dispara. -Su expresión cambia a otra más seria y suspiro nerviosa-.

-Que... -le miro a los ojos un momento y agacho la cabeza un poco- Que no me ha bajado la regla este mes. Tengo un retraso de casi tres semanas y siempre soy un reloj para eso. -Le miro a los ojos pero no sé descifrar lo que dicen-.

-¿Te has hecho el test de embarazo? -Sólo dice eso. Niego con la cabeza y se levanta-.

-Dani... -Me levanto también y siento miedo, me había imaginado lo peor en ese momento, pero lo único que hace es acercarse a mí lentamente y estrecharme entre sus brazos-.

-Tranquila ¿vale? -suspiro relajándome entre sus brazos y cierro fuerte los ojos aferrándome a su espalda-.

-Tengo miedo, Dani. Tengo mucho miedo...

-Todo va a salir bien. Mañana mismo te haces el test, y ten por seguro que voy a estar a tu lado siempre, ponga lo que ponga en ese resultado ¿vale?

-Gracias, gracias, gracias. -Comienzo a dejar pequeños besos desordenados por su cuello y se estremece- No sabía si me ibas a reprochar, o a acojonarte y salir corriendo... -Suspiro y me agarra la cara entre sus manos-.

-Nunca, y cuando digo nunca, es nunca -dice recalcando la última palabra- voy a dejarte sola, chiquitina. Pase lo que pase ¿me oyes?

-Te quiero mucho... -Asiento con los ojos llenos de lágrimas y sonrío un poco-.

-Y es más, si alguna vez dejáramos esto que tenemos... -Le corto depositando un beso en su mejilla-.

-Que no va a pasar... -Sonríe dulcemente y me acaricia la cara-.

-Que no va a pasar, pero si pasara, por el motivo que fuera, yo voy a seguir estando aquí para lo que sea. Y ahora sonríe un poquito, anda... -Sonrío un poco tiernamente y me besa en la frente para volver a apretujarme contra su pecho-.

sábado, 8 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 56: EMPIEZA YA



-¿Qué le pasa? –Dani pregunta directamente a Anna sabiendo que yo no voy a contestarle-.

-Nada, que nos hemos puesto sentimentales aquí como dos tontas. ¿A que sí, Cris? –Asiento sonriendo un poco y Dani niega con la cabeza-.

-Mentira. ¿Crees que no la conozco? Esa es su cara de llorar por algo malo, siempre, la de llorar por emoción o tonterías es otra, sabes que tengo razón y ahí no me equivoco.

-Dani, para ya. –Anna le frena antes de que hable de más y finge que tiene que hablar con Flo para dejarnos a solas-.

Dani se sienta a mi lado en el sofá y busca mi mirada. Suspiro y agacho la cabeza.

-¿Qué te pasa, Cris? Estabas perfectamente antes y… -Le corto y le miro a los ojos-.

-Tenemos que hablar, Dani.

-Eso suena muy mal… ¿Hablar de qué?

-De varias cosas.

-Pues tú dirás…

-No, aquí no. Esta tarde estarás en casa, ¿no?

-Claro.

-Pues tengo un repor, pero luego me paso…

-Vale, ¿pero ha pasado algo? ¿Es malo?

-No. Bueno… Creo que no, no lo sé. –Suspiro y le miro- Abrázame, por favor.

Sonríe y me estrecha entre sus brazos como a una niña pequeña, protegiéndome del mundo. Escondo la cabeza en su cuello y respiro su olor, ese olor que me vuelve loca y sin el que no podría vivir a día de hoy. Se me escapan un par de lágrimas más y él me acaricia la cabeza para calmarme. Suspiro y me concentro en disfrutar de ese abrazo, el cual, si algo sale mal esta tarde será uno de los últimos.
Y sí, ahí entre sus brazos me siento protegida, siento que si una bomba detonara el mundo él y yo podríamos sobrevivir estando abrazados, contra todo y contra todos.

-Te quiero, pequeña. –Me susurra al oído y me estremezco-.

-Y yo a ti más.

Estamos un rato más en mi camerino sin hacer nada cuando me llaman para maquillaje.

El resto del día no le veo porque está grabando voces y sketches, y cuando acaba el programa yo ya me he ido a hacer el reportaje. Le envío un whatsapp diciéndole la hora sobre la que iré a su casa y al rato me llega un whatsapp de Anna: “ánimo, mi niña, que ya verás como todo sale genial. Te quiero!!”  Su mensaje hace el efecto contrario y me pongo más nerviosa aún, pero al menos me sirve para saber que tengo su apoyo.

Cuando acabamos el reportaje son las ocho, así que me voy para casa de Dani y llamo al timbre. Me abre y sonríe.

-Pero si tienes llave, tonta.

-¡Es verdad! Es la costumbre… -Sonrío y dejo el bolso en la mesita de la entrada-.

-¿Todo bien en el repor?

-Sí, bueno, algún famoso un poco borde, pero lo normal…

-Bueno, pues tú dirás, tenemos toda la noche. ¿Porque te quedas a dormir, no?

-Eso lo decidirás tú después de que hablemos… -Frunce el ceño sin entender nada y suspiro- A ver, por dónde empiezo…

-Por el principio ¿no?

-Supongo. Pero primero quiero que sepas que igual no te parece bien, igual crees que soy tonta o igual me echas de aquí en cuanto acabe de contarte todo…

-Cris, por dios, empieza ya.

-Vale…

_____________


PD: Siento muchísimo el retraso con los caps, tanto en esta historia como en la otra, pero ha sido por falta de tiempo. Gracias por seguir ahí a pesar de todo (a las que aún sigáis). Comentad qué os parece, porfi, que para mí es importante. ¡Besitos!     -Anonymous. 

miércoles, 17 de octubre de 2012

CAPÍTULO 55: NO LO ENTIENDES


Llegamos a Madrid sobre las nueve y media y noto como me zarandea el brazo un poco en el coche. Me despierto frotándome los ojos, como siempre hago, y sonríe, como siempre hace.
-¿Ya hemos llegado? –Miro a mi alrededor ubicándome y me siento bien-.
-Sí. ¿Quieres que te deje en casa o vienes conmigo?
-Déjame en casa mejor, así veo a mis padres y deshago la maleta…
Dicho  y hecho. Pone rumbo a Vallecas y me deja en mi casa. Llamo a Anna y estoy un rato hablando con ella de tonterías, pero antes de colgar me dice que al día siguiente tiene que hablar conmigo y me pongo a imaginarme de todo tipo de cosas que puede decirme…
La curiosidad y el cansancio me pueden y acabo quedándome dormida en el sofá viendo la tele.

Al despertarme la mañana siguiente cojo mi coche y voy a plató. Cuando llego están los que ya han llegado en Flocución, así que voy para allá.
Solo están Anna, Flo y Dani, así que me siento en el sofá con Anna después de saludarles a los tres con un abrazo.
Me recuesto en el sofá y suspiro. Flo se ríe y me pellizca el brazo.
-¿Qué te pasa a ti hoy?
-Que estoy agotada… No veas la guerra que dan mis primos pequeños, y han sido cuatro días enteros.  –Dani se ríe por lo bajo y sonrío-.
-¿¡Tía, y esto!? –Dice Anna cogiendo el colgante que me regaló Dani-.
-¿Te gusta? Me lo regalaron por mi cumple. –Sonrío al recordar esa noche y miro a Dani de reojo. Me llega un whatsapp y saco el móvil para mirarlo justo cuando veo que Dani guarda el suyo. Sonrío y lo abro-.

“Buenos días, princesa… Mientes muy bien, por cierto ;)” Giro disimuladamente el móvil para que Anna lo lea y se ríe. Me coge del brazo para que me levante y agarro mi bolso.
-Nosotras nos vamos, que tengo que hablar con Cris. Sed buenos, eh. –Se ríen, nos despedimos de Dani y Flo y vamos a mi camerino-.
-Dime de qué tenías que hablar conmigo, que me tienes toda la noche intrigada. –Sonrío y nos sentamos en el sofá-.
-Pues a ver… Yo volví de Barcelona el viernes, y quedamos algunos del equipo para tomar un café. Me dijeron que te llamara y tal, pero como sabía que estabas con Dani ni lo hice, les dije a todos que Dani estaba en León y tú en la parcela con tu familia, y se lo creyeron. El caso es que cuando todos empezaron a irse nos quedamos Flo y yo solos, y me preguntó si estabas bien, entre lo del accidente, que ve que comes muy poco y que él sabe que Dani y tú os queréis. Le dije que no se preocupara porque tenías a Dani como amigo, pero Cris, yo no sé cuánto tiempo más debéis llevar esto en secreto… -Agacho la cabeza y noto como se me humedecen los ojos-.
-¿Y qué alternativa tenemos? –Caen las primeras lágrimas por mis mejillas y Anna me coge la mano-.
-No sé, Cris… Pero a ver. Realmente, el problema es de los jefes de arriba, no de Flo. Él no quiere que estéis juntos por ellos, para no defraudarlos, pero creo que estaría bien que se lo contarais, más que nada por vosotros, y porque no se merece que le mintáis…
-Pues claro que no se lo merece, Anna, pero ¿y si no se lo toma bien? Puede despedirnos. Y yo soy prescindible, pero Dani, Flo y tú no. Si despide a Dani el programa se va a la mierda. –Rompo a llorar y Anna me abraza-.
-Eh, aquí nadie es prescindible ¿vale? No digas eso…
-Ojalá pudiera ser todo más fácil, pero no quiero que por una tontería nuestra el programa se vaya a la mierda, Anna.
-¿Pero qué dices, tía? Esa es la parte que tú no entiendes. –La miro aún llorando sin entender nada-.
-¿Cómo?
-“Una tontería nuestra”. Es que, Cris, no es una tontería vuestra, es vuestra relación, os habéis enamorado y eso es de las pocas cosas que no se pueden evitar, y Flo segurísimo que lo entiende. Mi consejo es ese, que deberíais intentar hablar con él. Hay cosas que perder, pero también hay mucho que ganar…
-Vale… ¿pero y si Dani no quiere?
-Dani quiere lo mejor para ti, cariño, y que tengáis que estar continuamente disimulando no es bueno ni para él, ni para ti, ni para tu salud. Aún no estás bien completamente, te lo recuerdo. –Suspiro y me seco las lágrimas-.
-Y Anna, tengo que contarte una cosa…
-Tú dirás. –Sonríe y me coge la mano-.
-No me ha bajado la regla, tengo un retraso de más de dos semanas… -Abre los ojos como platos-.
-¿Pero te has hecho el test de embarazo?
-No… Estoy acojonada, Anna.
-¿Habrás hablado con Dani, verdad? –Agacho la cabeza y me muerdo el labio- Joder Cris… Tienes que decírselo, cuanto antes mejor, y cuanto antes te hagas la prueba antes sales de dudas.
-Tengo mucho miedo… ¿Y si me deja? ¿Si se acojona y quiere salir corriendo?
-Cris, Dani no va a hacer eso. Te quiere, joder. Va a estar a tu lado.
-Ya, pero…
-Nada de peros, hoy mismo quiero que se lo digas ¿me oyes? No es algo con lo que jugar. Además, ya verás como al final se queda en un susto, que a todas nos ha pasado algo así.
-Pues hablaré con él… Muchas gracias Anna, de verdad. –La abrazo y justo cuando va a empezar a hablar entran Dani y Flo haciendo una broma, pero se les borra la sonrisa cuando ven que he estado llorando-. 

domingo, 7 de octubre de 2012

CAPÍTULO 54: UN PAR DE TONTOS


Maletas hechas, todo recogido y ganas de quedarme allí a vivir con él.
-Pequeña, ¿lo tienes todo? –Agacho la cabeza y suspiro-.
-Sí…
-Ei, ¿qué pasa? –Me acaricia los hombros y me levanta la cara-.
-Que no me quiero ir, jo. –Sonríe y me abraza estrechándome contra su pecho-
-Yo tampoco, pero pronto haremos otro viaje juntos, te lo prometo.
-Vale… Me lo has prometido, eh. –Levanto la cara sin separarme de su abrazo y sonrío un poco- Ahora me va a costar mucho dormir solita.
-Bueno, ahora tienes una llave de mi casa, así que cuando no quieras estar sola, ya sabes donde encontrarme. A no ser que esté por ahí de fiesta emborrachándome y llene la casa de tías, claro… -Me río pegándole en el brazo-.
-Qué tonto eres. No me digas esas cosas…
-Lo de la llave sí iba en serio, eh.
-Ya lo sé. –Rozo mis labios con los suyos y le dejo un beso suave- Vámonos, anda, que no quiero llegar muy tarde a Madrid.
-Sí, vamos. –Sonríe y salimos de allí-.

Conduzco yo las dos primeras horas y él las dos últimas, y así los dos tenemos tiempo de descansar un rato. Entramos a una zona de la carretera en la que no hay cobertura y la radio no se escucha, así que pongo el disco de Supersubmarina y canto bajito las canciones golpeando el volante al ritmo de la música.
Dani se ríe y me mira y bajo un poco el volumen.
-¿Qué pasa?
-Nada, que me encanta verte tan contenta. –Sonrío y sigo cantando fijándome en la carretera. Noto que Dani sigue mirándome y me pongo nerviosa-.
-A ver Dani, ¿qué quieres? Desembucha, chico.
-Es una tontería…
-Bueno, me he acostumbrado a escuchar tus tonterías. Va, dímelo.
-En verano, cuando no estábamos juntos…
-¿Sí…?
-Tú y Chino… -Suelto una pequeña carcajada y se lleva las manos a la cara avergonzado- Da igual, no me contestes si no quieres.
-No seas tonto. –Me paro en un semáforo y me giro para mirarle- Claro que te contesto. Cuando me dejaste en verano hacía unos dos meses que me habías presentado a Chino ¿no?
-Sí, más o menos.
-Bueno… El caso es que venía a verme al hospital a veces cuando no estaba de gira y estuvo a mi lado apoyándome. Cuando me dieron el alta quedamos varias veces y sí, intenté estar con él, pero no podía. Mi cabeza me decía que me gustaba, que podríamos ser felices juntos, pero en el fondo sabía que mi corazón estaba aquí –le señalo su pecho y sonríe como un tonto- O sea, que no, no hubo nada importante entre nosotros, pero nos besamos. –Arranco de nuevo al ver el semáforo en verde-.
-Gracias… -Sonrío y le miro de reojo-.
-Y ya que estamos aquí confesando… Yo no voy a dar tantas vueltas… ¿Qué tuviste con Lara Álvarez? –Da un respingo en el asiento sorprendido y sigo mirando a la carretera-.
-A Lara la conocí en la radio un día, y como teníamos amigos en común nos vimos varias veces. Me lié con ella, pero cuando íbamos a ir a más siempre aparecías tú en mi cabeza, tu risa, tu olor, todo… Así que también me di cuenta de que iba a ser imposible enamorarme otra vez. De hecho, no creo que me enamore nunca más. Dicen que el amor verdadero solo se siente una vez, ¿no? Pues yo sé que es esta. –Sonrío y le pongo la mejilla para que me dé un beso-.
-Mejor… -Se ríe y me mira-.
-¿Por qué lo dices?
-Nada, da igual.
-No, ahora lo dices tonta, venga.
-Nada, que la Lara esa tiene una pinta de guarra que no puede con ella. –Se empieza a reír a carcajadas y sonrío- Eh, que es verdad… Esa empezó a chuparla a los doce años. –Se ríe más fuerte y le doy en el brazo- Cállate ya, pesado…
-Madre mía… ¿Cómo se te ocurren esas cosas? –Me río y le miro-.
-Pero si es verdad… Tiene cara de guarra.
-Es buena chica, no sé, es un poco flipada. –Me coloco bien en el asiento-.
-Vaya par de tontos, eh… Uno por cada lado intentando liarse con otras personas.
-Pues sí… Pero bueno, lo importante es que ahora estamos juntos y que esto no tiene fecha de caducidad. Infinito elevado al infinito, ¿no, pequeña? 

domingo, 30 de septiembre de 2012

CAPÍTULO 53: IMBÉCIL



Ya era sábado y teníamos que volver a Madrid a medio día, así que nos esforzamos en aprovechar bien la mañana.
Desayunamos de nuevo en la terraza, y cuando recogimos todo decidimos bajar al jardín.
-¿Seguro que no es peligroso? –pregunté antes de bajar-.
-Sí, Cris. Hay lobos, y bichos, nos van a comer… -retrocedí y se rió tirando de mí- No seas tonta, que aquí el único que te va a comer soy yo.
-Cómo aprovechas… -Me pegó a él y me besó el cuello dejando pequeños mordiscos-.

Bajamos y comenzamos a andar por el césped. Desde ahí era todo aún más bonito, pero cada vez que Dani empezaba a andar hacia el lado del pozo yo le tiraba un poco del brazo para que fuéramos hacia el otro lado. Y cómo no, empezó a picarme…
-Te da miedo…
-No me da miedo, pero quiero ir por ahí.
-Te da miedo y lo sabes.
-Que no me da miedo. –Miré el pozo y me crucé de brazos-.
-Que sí. –Le pegué un empujón y seguí andando hacia el lago-.
-Que te den, Daniel. –No tardé en sentir sus manos rodeando mi cintura y sonreí un poco. Me susurró al oído-.
-Miedica… -Me estremecí y sonrió en mi oreja-.
-Sabes que si no fuera eso uno de mis puntos débiles te pegaría ahora mismo…
-Ya, pero qué pena, porque conozco todos y cada uno de tus puntos débiles. ¿O no? –Siguió susurrándome y cerré los ojos asintiendo-.
-Eres imbécil… -Me giró poniéndose en frente de mí y sonrió mordiéndose el labio-.
-¿Ah sí?
-Sí.
-¿Cuánto? –Me agarró de la cintura fuerte y evité sonreír-.
-Mucho. –Giré la cara evitando un beso-.
-Eh, deja que te bese, tonta.
-No, no… -Puse una sonrisa pícara y me separé de él un deshaciéndome de sus brazos-.

Se acerca a mí y yo me voy alejando conforme él da pasos hacia delante, me río y empiezo a correr, pero me alcanza levantando mis pies del suelo y caemos sobre el césped. Me río, ya sin fuerzas, y me giro para mirar a Dani a los ojos. Se apoya sobre un brazo y pone su mano en mi barriga. Siento un escalofrío. Sonrío y se acerca a mis labios para besarme muy despacio. Comienza a bajar sus besos desde mi boca hasta mi cuello y le agarro de la camisa para que se coloque encima de mí. Lo hace y le acaricio el pelo de la nuca cerrando los ojos. Se separa un poco y se ríe.
-Para que luego digas que no quieres que te bese, eh Pedroche…
-Calla, imbécil. –Le pego suave en el brazo y me sonrojo-.
-Ah, ¿pero que sigo siendo un imbécil? Entonces mejor me voy. –Va a levantarse pero le agarro del brazo-.
-No te vayas… Que eres un imbécil, pero eres mi imbécil. –Puse cara de niña buena y me mordió suave el labio sonriendo-.
-Te quiero, ¿lo sabes?
-Sí… -Respondo con voz dulce y acaricio mi nariz con la suya sonriendo-. Y yo a ti, mucho, mucho, mucho.

Sonríe y vuelve a bajar sus besos a mi cuello, siguiendo ese camino que sabe que me vuelve loca. Cierro los ojos de nuevo y mis manos se pierden en su pelo. Se acomoda encima de mí cuando le dejo hueco entre mis piernas y su mano se cuela por debajo de mi camiseta. La sube lentamente y va a parar debajo de mi sujetador. Sonrío arqueando la espalda pidiéndole más pero cuando va a quitarme la camiseta le freno. Saca la cabeza de mi cuello y yo intento hablar normal.
-Dani, ¿aquí…?
-No hay nadie.
-Ya, pero no sé…
-Lo único que yo sé es que te apetece tanto como a mí. –Sonrío al escucharle y asiento un poco con la cabeza, gesto que le sobra para volver a atacar-.

Sube a mis labios y nos besamos apasionadamente hasta que me gira para quedar encima de él. Y allí, en el jardín de esa casa perdida en medio de la nada, nos desnudamos poco a poco, besando todas las partes del cuerpo del otro y disfrutándonos como dos locos. Me hace suya y yo le hago mío una de tantas veces más.