martes, 10 de julio de 2012

CAPÍTULO 14: SORPRESAS


Me pasé todo el día pensando en la conversación con Dani Mateo. ¿Y si me estaba enamorando de Dani? No es que no quisiera, pero tampoco quería pasarlo mal…
Estuve una hora entera pensando todo eso, mil cosas me venían a la cabeza, y finalmente decidí que me daba igual. Me daba igual si me estaba enamorando, me daba igual que nuestros programas compitieran en antena, me daba igual que nos hicieran fotos… Pero quería estar con él.
A las dos, más o menos, sonó mi móvil. Llamaba desde un número que no conocía.
“¿Diga?”
“Ey Cris, soy yo” Sonreí.
“¿Dani, desde dónde me llamas?”
“Desde el móvil de Anna, que me he quedado sin batería. Escucha cielo, que esta tarde tenemos reunión importante… Ya te contaré, pero creo que el programa se va a la mierda”
“¿En serio? Pero si tenéis muy buena audiencia…”
“Ya, pero desde la fusión, Telecinco domina sobre Cuatro, y creo que nos echan. Pero vamos que son conclusiones de Anna y mías, no hay nada cerrado. El caso es que la reunión durará hasta tarde y no creo que pueda quedar hoy, pero mañana nos vemos sin falta”
“Jo… Bueno, vale… Aprovecharé para estudiar”
“Más me fastidia a mí chiqui, pero son los jefes… Ahora tengo que colgar ¿vale? Esta noche o mañana por la mañana te llamo. Un besito princesa”
“Va… un beso, guapo”

Esos pocos minutos hablando con Dani me habían dejado una sonrisa para todo el día, aunque estaba triste por no poder verle hoy…
Hicimos la reunión pre-programa y yo estaba un poco a lo mío. Cuando acabó la reunión me acerqué a Patri.
-Patri… Que muchas gracias por lo de Miguel el otro día y bueno, por todo. Me has tratado como una más desde que llegué y… que eres muy grande, joder.
-¡Ayyy, mi pequeño pony! –me abrazó sonriendo-. No tienes que dar las gracias, te he tratado como te mereces Cris, que vales millones… Y cuando esto acabe seguro que irás a otro programa, o a cualquier sitio, pero no creo que nadie quiera desaprovechar ese talento. –Todo esto me lo dijo mirándome a los ojos y yo me emocioné-. ¡Pero no llores tonta! Por cierto, ¿qué tal vas con Dani? Que os he visto llegar juntos esta mañana. –Me guiñó un ojo y yo me reí-
-Jajajajajaja, pues bastante bien… No sé, estamos empezando, pero es que me trata tan bien… -sonreí como una niña-.
-Ay la niña, que al final se nos enamora…

Escuchamos a Gon diciendo que teníamos que dejar libre el plató para que prepararan todo para el programa y así lo hicimos. Seguimos hablando un rato más y después del directo me fui a casa, esa tarde no teníamos ninguna reunión.
Quedé con mi amiga Irene para ir a tomar algo por la tarde, estuvimos en una cafetería y le conté que seguramente la historia de Miguel habría acabado, y también le conté todo lo que me había pasado con Dani.
Me lo pasé genial con Irene, hacía un montón que no la veía y al fin y al cabo era mi mejor amiga.
Llegué a casa a eso de las nueve y media, más o menos, y me puse a cenar. Mis padres ya habían cenado y estaban viendo una película, así que me fui a la cocina para no molestarlos. Me puse a estudiar un rato, aprovechaba más el tiempo por la noche, la verdad… A las doce y media me acosté, aún quedaba el viernes y luego sí, a descansar todo el fin de semana.
De repente, cuando ya me había dormido, me despertó el sonido del whatsapp: “¿estás dormida?” Era Dani. “Jajaja, pues lo estaba… ¿qué pasa?” “Que necesito verte…” “Pues tendrás que esperar a mañana L” “No creo… ¿bajas? ;)” “¿Cómo?” “Que si bajas… Estoy en tu puerta”.
No me lo podía creer. ¿Había venido a Vallecas a las dos de la mañana para verme? Me reí y salté de la cama sin hacer ruido para que no se despertaran mis padres. Me puse unos vaqueros cortos y una camiseta ancha; lo primero que pillé en el armario, vaya. Bajé corriendo las escaleras y le vi ahí… Apoyado en la puerta de hierro y cristal de mi edificio.
Abrí la puerta con la llave y le cogí del brazo para meterle dentro del portal conmigo.
-¿Me ha mandado llamar, señor Martínez? –Sonrió y me abrazó por la cintura levantándome del suelo-.
-Es que no aguantaba las ganas de verte…
-Shh, calla, que nos van a oír los vecinos. –Puse mi dedo en sus labios y me apoyó contra los buzones-.
-Pues habrá que callarte de alguna manera… -Sonrió pícaramente y yo me mordí el labio-.
-¿Ah sí? Pues no se me ocurre ninguna ahora mismo eh.
-Pues a mí unas cuantas…
Se pegó a mí y me cogió las manos con las suyas. Empezó a besarme muy despacio y cuando me cansé aumenté el ritmo del beso. Hice que se sentara en los escalones del edificio y me senté encima suyo con una pierna a cada lado de su cuerpo. Él puso sus manos en mis muslos y yo introduje las mías en su pelo y pasé a besarle el cuello. Al poco tiempo me frenó.
-Cri.s –respirando entrecortadamente-. Para un poco, que me estás poniendo malísimo… -Solté una carcajada y me levanté, tendiéndole la mano para que se levantara también-.

Al rato de estar ahí vi bajar a la hija de mis vecinos, de cuatro años.
-¿Lydi? ¿Se puede saber qué haces aquí abajo tú sola a estas horas? –La cogí en brazos-.
-Es que Cris, me voy a ir de casa ¿sabes? Mis papás no me entienden, creen que las Nancys son mejor que las Barbies… -se puso una mano en el pecho y yo me reí mirando a Dani-.
-Pero eso es porque no han tenido ninguna… Yo mañana hablo con tu mamá y se lo explico ¿vale? Pero no te puedes ir de casa, que tus papis se van a poner muy tristes. –Le acaricié la cara a la niña y vi que Dani me miraba embobado-.
-Bueno, vale… ¡Pero habla con ella, eh! Te he visto hoy en la tele, ibas muy guapa. –Sonreí y le dí las gracias-. ¿Y ese de ahí no es tu enemigo de programas? –Los dos nos reímos y la bajé al suelo-.
-Pero solo de programas, cuando se acaban somos amigos…
-Ahhh vale… Pues dile a tu amigo que tenga cuidado y que no se caiga más.
-Jajajaja, ¿cómo dices?
-Sí, que mira –señaló a Dani-. Tiene un moratón ahí en el cuello.

Nos reímos los dos y Lydia se subió a casa. Me acerqué a Dani y pasé un dedo por su cuello.
-Hm… ¿perdón? –Me reí y me pellizcó la barriga-.
-Anda que sí Pedroche… Ya te lo devolveré. –Me guiñó un ojo y me mordí el labio-.
-Pues cuando quieras, chico.
Tras un rato más juntos en mi portal nos despedimos. Creo que esa noche había sido la mejor de mi vida… Bueno, no. Las tres noches que había pasado con Dani eran las mejores de mi vida. Me dormí con una sonrisa enorme en la cara y pensando que al día siguiente le volvería a ver.

lunes, 9 de julio de 2012

CAPÍTULO 13: AHORA ESTÁS CONMIGO


*Nada más salir del plató le vi allí esperando. Corrí hacia él y cuando me aproximaba desapareció, se perdió con el viento. No sabía qué había pasado con Dani, estaba ahí esperándome, sonriendo, y de repente, nada.
En su lugar apareció Miguel, venía corriendo hacia mí, yo empecé a correr en la otra dirección pero algo me frenó. Me quedé clavada en el sitio, no me podía mover. Veía como Miguel llegaba hasta mí con una sonrisa maquiavélica*
-Cris, ¡Cris! Despierta, estás soñando. –Dani me zarandeó por los hombros-.
-¡¡No, déjame en paz, no me hagas daño!! –me desperté completamente y me di cuenta de que había sido una pesadilla. Miré a Dani dos segundos a los ojos, y me sobró uno y medio para saber que todo estaba bien. Le abracé fuerte-. Estab.as ahí, y d.e rep.ent.e desapar.ecías, y él venía y… yo n.o pod.ía moverme…
-Eh, eh. Tranquila pequeña… Ha sido solo un sueño ¿vale? Ahora estás conmigo. –Dani me dio un beso en la cabeza y me apartó el pelo del cuello, hacía un calor horrible-. ¿Estás bien?
-Estoy mareada… -Cerré fuerte los ojos y él se levantó-. ¿A dónde vas? –Abrí los ojos rápido pero volví a marearme. Me trajo un vaso de agua y abrió la ventana para que entrara aire-.
Me bebí el agua despacio y apoyé la cabeza en mis manos.
-¿Y si nunca consigo olvidar todo esto?
-Lo conseguirás, yo lo sé. Además, no vas a estar sola. –Dani volvió a sentarse en la cama a mi lado-.
Él estaba sentado, apoyado en el cabecero de la cama, y yo estaba sentada entre sus piernas con la cabeza en su pecho. Había conseguido calmarme y que se me pasara el mareo. Dani me estaba acariciando los brazos y me iba a quedar dormida.

No sé en qué momento de la noche volví a dormirme, pero cuando me desperté estaba abrazada a su pecho. Esa mañana no hacía tanto calor y la ventana estaba abierta, así que me levanté a cerrarla.
Creo que me levanté demasiado rápido porque volví a marearme, como hacía unas horas, y tuve que sentarme de nuevo. No hice ruido porque Dani no se despertó, pero poco le faltaría. Cerré la venta y volví a acostarme a su lado, pero no me dormí, sólo quedaba media hora para que sonara el despertador.
Nos tapé con la sábana y volví a abrazarme a su pecho, él me cogió la mano.
Esa media hora que nos quedaba me la pasé mirándole… Estaba tan guapo cuando dormía, parecía un niño…
Apagué el despertador antes de que sonara para poder despertarle yo misma. A las nueve en punto le besé la mejilla. Una, dos, tres veces… Nada. Me acerqué a sus labios y se movió en la cama, ahora estaba de lado. Le acaricié la mejilla con un dedo y le dejé un beso en los labios.
-Dani… Dani vamos, que ya son las nueve y es jueves.
-No, un ratito más… -me abrazó pegándome a él y enterró su cabeza en mi cuello. Yo cerré los ojos y deseé quedarme así para siempre, pero teníamos que ir a trabajar-.
-Venga amor… Ya dormirás el sábado. –Abrió los ojos y me dio un beso largo en los labios-.
-¿Dormiré? Será dormiremos, Pedroche. Ahora no me puedes dejar solito… -puso cara de niño pequeño y yo me reí-.
-Cuando te interesa sí que te despiertas, eh. Venga, arriba. –Le quité las sábanas de encima y me levanté, yendo hacia el baño-.
-Sí, mamá… -Puso los ojos en blanco y me dio una palmadita en el culo antes de que me fuera de la cama. Me reí y me encerré en el cuarto de baño-.

Cuando salí fui hacia la cocina y él estaba preparando el desayuno. Le abracé por detrás y deposité un beso en su hombro. Se giró y me besó, ahora de verdad, abriendo mis labios con los suyos y haciendo que nuestras lenguas volvieran a encontrarse. Aumenté el ritmo del beso y metí mis manos debajo de su camiseta. A los pocos minutos me separé guiñándole un ojo.
-Cari, llegamos tarde…
-Aguafiestas… ¿en serio me vas a dejar así? –Me reí y le di un último beso atrayéndole hacia mí agarrando su camiseta-. Odio que hagas eso.
-¿El qué, a ver?
-Que me des esos besos así de cortos, es muy cruel. –Volví a reírme en su cara y fui a sentarme a la mesa. Antes de que pudiera llegar me cogió de la cintura y se pegó a mí por detrás, dejándome un dulce beso en la mejilla y susurrándome al oído-. Buenos días, princesa.
Sonreí y ahora sí nos sentamos a desayunar. Entre risas y tonterías se nos habían hecho las diez menos cuarto.
Dani entró a ducharse y yo me senté en el sofá a esperar. Salió del baño con una toalla atada a la cintura y el pelo y el pecho mojados. Me giré un momento y me mordí el labio.
-No disimules Pedroche, que sé que te encanto. –Me gritó desde la habitación y seguí en el sofá-.
-Más quisieras, Martínez. –Noté como unos brazos me abrazaban por detrás y me giró hacia él-.
-¿Seguro que no te gusto? –negué con la cabeza, divertida-. ¿Ni un poquito? –Me dio un par de besos en el cuello y me mordí el labio, pero volví a negar-. ¿Nada de nada? –Volvió a besar mi cuello bajando hasta el hombro, y se me escapó un pequeño suspiro, era superior a mí. Él se rió-.
-Bueno, a lo mejor un poquito sí… Pero poco, eh. –Nos reímos y salimos a la calle. Cogimos el coche de Dani y me dejó en Globomedia-.
-Luego te llamo, cielo, que no sé si esta tarde tengo reunión, ¿vale?
-Va… Échame de menos, eh. –Sonreí y me cogió la barbilla-.
-Eso siempre, pequeña.

Nos despedimos tras un ratito dándonos mimos y entré a Globomedia. Cogí el guión y me senté en el sofá del plató, me agobiaba estar en mi camerino todo el rato.
Al poco tiempo se sentó Dani Mateo a mi lado.
-Parece que mi fiesta dio de sí, eh Cristina –Me guiñó un ojo y yo me reí. Dani era de las personas con quien mejor había congeniado aquí dentro. Junto con mi madre, era de las pocas personas que me llamaba ‘Cristina’-.
-Qué imbécil eres… Pero la verdad es que sí. –Sonreí y me giré hacia él-.
-Ayyy, que se nos ha enamorado el pequeño pony… Si es que no puede ser. Mira, voy a decirte algo. Conozco muy bien a Martínez, y es un cabeza loca, pero cuando quiere a alguien le quiere más que a su vida y creo que tú eres de ese grupo. Solo te diré que si te dice que te quiere, lo tienes ganado; nunca se lo dice a nadie. –Se me iluminaron los ojos cuando me dijo eso…-
-Pues eso espero, porque creo que yo le quiero.
-Yo también lo creo. –Me guiñó un ojo y se fue dejándome otra vez sola en el sofá-.

viernes, 6 de julio de 2012

CAPÍTULO 12: EL FINAL DE LA PESADILLA


En cuanto salió de detrás de la columna Dani intentó hablar con él, pero Miguel le pegó un puñetazo en la mandíbula. Me llevé las manos a la cara y entré a pedir ayuda dentro de Globomedia.
Al rato salí con Patricia y vi que Dani se había hecho con el control de la situación y tenía a Miguel agarrado por el cuello de su camiseta.
-Escúchame, hijo de la gran puta. –Le habló a centímetros de su cara- Como vuelvas a molestar a Cristina, te juro por mi vida que te corto los huevos, gilipollas de mierda.
Nunca había visto a Dani así de enfadado. Patricia se acercó a ellos y se puso muy cerca de Miguel.
-Mira chaval, más te vale dejar a Cristina en paz ¿me oyes? Tengo quinientos amigos dentro de la policía de Madrid y te juro que te meto a la cárcel de una patada en el culo por acoso e intento de violación, no te hago ni siquiera pasar por el juzgado, ¿me has entendido o te lo tengo que explicar más claramente?
Miguel asintió con la cabeza, entre los dos lo habían acojonado.
-Vale, vale. No volveré a molestarla… -me echó una mirada de odio encima, yo a estas alturas ya había empezado a llorar-.
Se giró para irse y Patricia le cogió del brazo. –Miguel, espera un momento…-Le soltó una bofetada en toda la cara que hizo que hasta ella se hiciera daño en la mano. -Esto de parte de Cris.
Yo me hice hacia atrás y me senté en los escalones con la cabeza entre las piernas. Sentí como Dani se sentaba a mi lado y me abrazaba.
-Tranquila cielo… Todo ha terminado, ya se ha ido.
Patricia se sentó al otro lado y me cogió la mano. –Ese imbécil no volverá a molestarte Cris, no te preocupes ¿vale?
Levanté la cabeza y sonreí, les dí las gracias por todo. Patricia se fue en su coche y yo me quedé allí con Dani.
-Amor, ¿te ha hecho daño? –Le puse un dedo cuidadosamente en la barbilla e hizo una mueca de dolor-.
-No, no, tranquila. Está todo bien.
-¿Seguro?
-Que sí, en serio. –Sacó una sonrisa que me hizo sonreír a mí también y me acarició la cara-. Bueno… vámonos de aquí anda. –Me cogió la mano y nos montamos en su coche-. ¿Quieres ir al cine?
-Sííííí, ¡hace un montón que no voy!
Fuimos durante todo el camino decidiendo la peli que íbamos a ver, al final nos metimos a una comedia romántica, de esas típicas americanadas, pero no estuvo mal.
Estábamos ya en el coche de nuevo, tras hacernos fotos con algunas fans.
-Cris… ¿Por qué no te quedas a dormir en mi casa? –me miró a los ojos y yo sonreí-. Venga, porfa. Te llevo a casa y coges ropa para mañana, y te vienes.
Tras un rato insistiéndome acabé aceptando. Le dije a mi madre que dormiría en casa de Irene, no quería que se enteraran de lo de Dani todavía, pero era mi madre y había notado mi sonrisa especial… Ya sospechaba algo seguro.
Llegamos a casa de Dani y abrió la puerta con la llave. En cuanto cerró le abracé por detrás y deposité un beso en su espalda. Se giró y me apoyó contra la puerta poniendo un brazo al lado de mi cabeza y el otro alrededor de mi cintura.
Rozó nuestros labios como pidiéndome permiso y esta vez fui yo la que me lancé a besarle. Me pegó mucho a él y bajó a besar mi cuello. Puse mis manos en su nuca para que no se separara y comencé a temblar. Lo que me hacía sentir con el roce de su piel era sobrenatural.
Al rato de estar besándonos contra la puerta de su casa nos separamos y le abracé fuerte enterrando mi cabeza en su cuello.
-Dani, gracias por lo de esta tarde… Si llego a estar sola ahí no sé qué podría haber hecho, si hubiera intent… -me cortó antes de que terminara la frase con un beso en los labios-.
-Pero no ha sido así, ¿verdad? Cris, la pesadilla ha terminado… -sonrió y me acarició la cara-. ¿Quieres pasar a ducharte?
Asentí con la cabeza y me duché, por segunda vez, en su baño. Salí envuelta en una toalla corta y Dani se me quedó mirando.
-Joder con la niña… -se mordió el labio y yo le pegué con la almohada-.
-Idiota… -me reí- ¿Me dejas una camiseta tuya, porfi? –le puse cara de niña pequeña y él me dio su camiseta. Terminé de vestirme y volví a salir a la habitación con el pelo empapado-.
Me tiré bocabajo en su cama y él se sentó en los pies de la cama.
-Qué morro tienes, ¿no? –Me pellizcó una pierna-.
-¿Qué pasa, que hoy también tengo que dormir en la habitación de al lado? –Me senté en la cama y me puse a su altura-.
-No cari, esta noche no me pienso separar un milímetro de ti. –Me acerqué a él y le di un beso largo en los labios dejándole con ganas de más-.
-Pues ala, a dormir. –Le guiñé un ojo y él se rió-.

Nos metimos juntos debajo de las sábanas, en la misma posición que la otra vez, y me dio un beso en el hombro. Esa noche me dormí sonriendo, sabiendo que tenía lo mejor del mundo a mi lado, en la cama, y abrazadito a mí. 

jueves, 5 de julio de 2012

CAPÍTULO 11: NERVIOS, MIEDO Y PASIÓN


Al día siguiente de aquella tarde con Dani me lo pasé genial en el programa. Hicimos el directo y luego nos quedamos todos juntos preparando el viaje a Castellón, aunque por otro lado me moría de ganas por ver a Dani. A las 5 y media, más o menos, le envié un whatsapp: “bonito, tenemos que quedarnos preparando una movida que ya te contaré… Si quieres nos vemos mañana, y si no, te aviso cuando acabe todo esto, pero no sé a qué hora será”
No tardó más de diez minutos en contestarme: “Vale, pues me voy a casa y cuando termines me avisas, pero quiero verte hoy. Si estás cansada lo dejamos para otro día…”
“No, no, no… Estoy deseando verte… Luego te aviso, guapo. Un besito ♥”
“Ok princesa, luego nos vemos ;)”
-¡¡Cristina, la reunión!!
-¡Voy!
Me había entretenido hablando con Dani y la reunión estaba a punto de empezar. Por suerte no fue muy larga, y a las siete llamé a Dani para que viniera a recogerme. Patri me escuchó y me dijo que cuando llegara Dani fuéramos un momento a la redacción, que tenía que hablar con nosotros.
No sabía para qué podía ser, pero tenía miedo… Lo había dicho muy seria. ¿Y si Dani y yo no podíamos estar juntos?
Pensando todas estas cosas salí fuera a esperarle, pero me quedé arriba. Cuando le vi llegar bajé las escaleras corriendo y le abracé fuerte, él me estrechó contra su pecho, sabía que algo malo pasaba.
-¿Cris? ¿Ha pasado algo? –me separó de él y me miró a los ojos-.
-Pues no lo sé… Pero Patricia me ha dicho que cuando llegaras entráramos, que tenía que hablar con nosotros… No me ha dicho nada más, tengo miedo Dani… -él suspiró y me cogió la mano-.
-Pues venga, vamos.
Él estaba igual de nervioso que yo, aunque intentaba darme confianza.
Toqué a la puerta de la redacción donde estaba Patri organizando cosas para el día siguiente y nos dijo que pasáramos. Saludó a Dani con dos besos.
-¡Hola parejita! –sonrió ampliamente y yo me tranquilicé tras escuchar esa frase, no creía que fuera nada malo después de eso-. Sentaos anda, que me tenéis contenta… -volví a ponerme nerviosa pero ella seguía sonriendo-. A ver, os cuento… Tengo un amigo íntimo en la redacción de la revista Cuore, y ayer le llegaron unas fotos vuestras besándoos en un mirador en las afueras. Piensan publicarlas la semana que viene, pero le he dicho que espere, porque hay una alternativa. Se podría evitar la publicación de las fotos, pero este amigo mío tendría que pagar un dinero, para comprarlas. Le he dicho que si vosotros no queréis que se publiquen que las compre y que ya haría cuentas yo con él.
Miré a Dani sorprendida y suspiré.
-Que salieran esas fotos, ¿tendría algún factor malo en el programa de Dani o en el nuestro?
-No, no lo creo. De hecho, para los programas no está mal, puede que diera audiencia… Pero claro, es vuestra vida, por eso no lo hagáis.
-Pues entonces yo creo que no merece la pena que nadie se gaste dinero en fotos nuestras… Si se tienen que publicar, pues que se publiquen. –Miré a Dani y él asintió con la cabeza, dándome su aprobación-.
-Vale chicos, pues muchas gracias, la verdad es que me quitáis un peso de encima.
-No Patri, gracias a ti por avisarnos, en serio. –Dani se acercó y se despidió de ella con dos besos, yo hice lo mismo y le dí un abrazo-. Nosotros nos vamos ya.

Salimos a la calle y me abrazó subiéndome por los aires y riéndose.
-¿Has visto como no era nada malo, tontita? –Me bajó al suelo y subí mis brazos a su cuello-.
-Pues sí, menos mal… -sonreí y me mordí el labio-. Y ahora… ¿por qué no me saludas como deberíamos haberlo hecho antes?
Dani soltó una pequeña carcajada y me dio un beso en la mejilla.
-¡¡Dani!! –Me reí haciéndome la enfadada y me crucé de brazos-.
-¿Qué pasa, Pedroche? ¿No quieres que te salude así? –me descruzó los brazos y me abrazó por la cintura, pegando su cuerpo al mío-.
-Sabes que no…
Sonrió y me dio un dulce beso en los labios, que después se tornó en otro más pasional. Giré la cara a un lado sonriendo y él en vez de apartarse siguió hacia abajo besando mi cuello, nunca lo había hecho y me estaba encantando, adoraba sus besos. Se me escapó un suspiro agudo y él sonrió en mi cuello.
-¿Así mejor? –Me susurró al oído-.
-Hm… Claro que sí. –Le guiñé un ojo y al girar la cara vi como alguien nos miraba detrás de una columna, era Miguel-. Da… Dani… Es Miguel. –Señalé el sitio donde le había visto y seguía ahí, de pie, y mirándonos. Dani se acercó a él y yo me quedé paralizada donde estaba-.
-Eh, tú. Sal aquí, no te escondas.
Miguel salió de donde estaba y se plantó cara a cara con Dani…

miércoles, 4 de julio de 2012

CAPÍTULO 10: EL MIRADOR


Lunes. Nueve y media de la mañana. Apagué el despertador y me senté en la cama.
Tenía un sueño increíble, pero tenía que pensar que me quedaban pocas semanas de programa, que tenía que aprovecharlas al máximo.
Sé lo que hicisteis me había dado los mejores meses de mi vida, y gracias al programa había conocido a Dani. No había hablado con él desde que me quedé a dormir a su casa la semana anterior, porque tenía un móvil nuevo y había perdido todos los números, y él tampoco tenía el mío nuevo.
Ojalá no perdiéramos la amistad por una mierda de número de teléfono…

Hicimos el programa y salió genial, anunciamos en directo que la semana siguiente iríamos a hacer el programa 1000 en directo desde la playa; nos íbamos a Castellón. Tenía muchas ganas de que llegara, pero por otro lado después del mil nos quedarían muy pocos programas, así lo habían dicho los jefes.
Ese día cuando acabamos, sobre las seis, decidí irme a casa después de quedarme un rato hablando con Berta y Miki. Hacía un calor increíble en la calle.
Me puse mis gafas de sol y bajé los escalones de Globomedia. Cuando llegué abajo alguien me tapó los ojos y me susurró al oído: “ya te echaba de menos, Pedroche”.
¿Dani? ¿Era él? Me giré y le vi allí esperándome con la mejor de sus sonrisas. Me llevé la mano a la boca en un gesto de sorpresa y me tiré a abrazarle.
-¡Dani! ¿Pero qué haces tú aquí? –me abrazó también-.
-Pues si me dejas respirar te lo cuento… -me separé un poco de él y me puse a su lado-.
-Te escucho. –Volví a colocarme bien mis gafas de sol-.
-Es muy simple. Me apetecía volver a verte, y como no sabía tu número nuevo y tú habrías perdido el mío también he decidido venir a recogerte… Ahora tú tienes que decirme que no tienes nada que hacer, porque si no, yo quedo fatal.
-Jajajajaja. No, no tengo nada que hacer. –Sonreí- Pero tienes que llevarme a casa que me cambie de ropa, ¿vale?
-Como usted quiera, señorita. –Me abrió la puerta del coche y entré- Pero después se viene usted conmigo a un sitio muy especial-.
-Estoy deseando verlo.

Me llevó a casa y subí a cambiarme. Me puse muy sencilla: un pantalón corto negro con una camiseta de tirantes negra también y unas sandalias planas azules, y me recogí el pelo en una coleta intentando evitar el calor.
Bajé y me monté en su coche. Se empeñó en ponerme una venda en los ojos para que no mirara hasta que llegáramos, pero me dio frío del aire acondicionado.
-Dani, ¿me puedo quitar esto? Quiero soltarme el pelo, que tengo frío…
-Vale, pero luego te lo pones otra vez, que queda poco para llegar.
Me desaté el pañuelo y me quité la coleta dejando que mi pelo cayera sobre mis hombros. Miré el paisaje y estábamos en medio de la nada.
-¿Dónde se supone que estamos? Qué mal rollo da todo esto. –Me reí y él me dio con su mano en el brazo-.
-Calla boba, y vuelve a ponerte eso, que queda poco.
Me puse el pañuelo sobre los ojos y calculé unos 10 minutos hasta que llegamos. Dani aparcó el coche y salí fuera. Me cogió de la mano y me guió por un terreno de tierra, para luego pasar a otro de asfalto, y luego otro como de hojas secas.
-Aquí es. –Se puso detrás de mí y me abrazó por la cintura-.
-¿Me lo puedo quitar ya? –noté como asentía y me quité el pañuelo de los ojos. Mi cara en ese momento debió ser un poema, porque Dani soltó una pequeña carcajada aún estado detrás de mí-. Dios… Dani, esto es… Más que precioso, increíble… -seguía flipando. Desde donde estábamos se podía ver toda la sierra de Madrid mientras atardecía, era mágico-.
-Me alegro de que te guste, pequeña. –Me dejó un beso en el hombro y yo cerré los ojos-.
-Me encanta…
-A mí me encantas tú.
Me giré sonriendo y subí mis brazos a su cuello para acercarlo un poco más a mí, estábamos a cinco centímetros y cada vez más cerca.
-¿Sabes, Cris? Supongo que es pronto para decir ‘te quiero’, pero esto es lo más parecido al amor que he sentido por nadie.
Me emocioné con esa frase y sonreí. –Pues yo creo qu…-antes de que terminara de hablar me puso un dedo en mis labios y sonrió.
-Sobran las palabras.
Volvió a cogerme de la cintura y rozó mis labios con los suyos muy despacio y yo sonreí. Ahora sí, por fin, juntó nuestros labios y los dos cerramos los ojos.
Nos besamos lentamente durante varios minutos que se hicieron milésimas de segundo. Nuestras lenguas se encontraron por primera vez, y desde ese instante se hicieron inseparables, dependientes la una de la otra, como nosotros. Suspiré dentro del beso y él sonrió.
Dejó de besarme y me abrazó fuerte. Hundí mi cabeza en su cuello y le dejé dos pequeños besos en él, comprobando cómo se erizaba al contacto de mis labios con su piel.
Se me cayó una lágrima en su hombro y se separó un poco.
-Ei, ¿qué pasa? –me cogió la cara entre sus manos y sonreí-.
-Nada… Que estoy feliz. Después de lo de Miguel nadie me había tratado así de bien… -cogí el cuello de su camisa y me acarició los brazos-.
-Pues tú mereces que te traten así de bien, y mejor todavía, y que te besen cada segundo, y que te hagan sentir especial.
-¿Y a qué esperas? –sonreí y él se mordió el labio de abajo para después volver a besarme. Estábamos apoyados en su coche, pero no quería irme de allí-. Tenemos que volver ya, chiqui. Mañana paso a buscarte después del programa, ¿vale?

Nos montamos en su coche dejando atrás aquel mirador que había sido testigo de nuestro primer beso. Cuando me dejó en casa le eché más de menos que ningún otro día, pero mañana le vería… Qué ganas. 

lunes, 2 de julio de 2012

CAPÍTULO 9: UNA MAÑANA DIFERENTE


Me desperté a las doce y media de la mañana en la cama de Dani pero él ya se había levantado. Tenía un dolor en la cabeza y en el pecho increíbles, seguramente me puse mala la noche anterior.
Fui hacia la cocina frotándome los ojos, que estaban hinchados de llorar, y encontré a Dani haciendo el desayuno.
-Buenos días, bella durmiente –dejó lo que estaba haciendo y se acercó a darme un dulce beso en la mejilla-. ¿Has dormido bien?
-Buenos días –sonreí- He dormido genial… Muchas gracias por todo otra vez, en serio. Te debo una muy grande.
-Calla tonta, no me debes nada. Pero puedes darme un beso de buenos días. –Se señaló la mejilla-.
Yo me acerqué a él sonriendo y le di un beso largo donde me había señalado. Dani me apartó y me cogió el brazo con cuidado. Me miró a los ojos.
-Cris… ¿esto cómo te lo has hecho? –Miré mi brazo y hasta yo misma me sorprendí al ver el moratón que tenía de cuando me agarró Miguel-.
-Esto… eh… Pues el otro día, que me dí contra una puerta… Es que soy súper torpe. –Desvié la mirada y me tapé el brazo con la mano-.
-¿Ha sido Miguel, verdad? –me levantó la cabeza para que le mirara a los ojos y se me llenaron de lágrimas otra vez. Dani me abrazó y dejé que salieran algunas lágrimas-. Cris, no puedes permitir esto… Esto no puede ir a más.
-Ya, lo sé, pero tengo miedo. No sé qué hacer.
-Deberías denunciarlo, y lo sabes.
-Prefiero dejar que pase el tiempo…
-Bueno, pero tienes que prometerme que vas a contarme todo lo que tenga que ver con ese… tío. ¿Vale?
-Te lo prometo. –Sonreí y me senté en la mesa-.

Desayuné mientras él me miraba y me entretenía, estaba todo muy rico. Al acabar de desayunar me dí cuenta de que era un día de semana.
-¡¡Dani!! ¡Que creía que era sábado, que tengo que ir al programa! –Me levanté rápido y él me cogió de la cintura-.
-Eeeeh, no tan rápido Pedroche, que me ha llamado Patri. Dice que te da el día libre hoy, que necesitas descansar. Y mi programa de hoy es grabado, así que tampoco tengo que ir, me voy a quedar cuidando de ti. –Me reí y puse mis manos en sus brazos-.
-Pues mejor, porque la verdad es que no me apetecía nada ir a trabajar.
-¿Sabes? Tienes una sonrisa preciosa, y deberías sacarla más a menudo. –Me acarició la barbilla y yo me sonrojé-.
-Qué tonto eres… Pues una sonrisa normal, como la de todo el mundo... –Solté una carcajada nerviosa y me separé un poco-. Dani, ¿me dejas llamar a casa? Mi madre debe estar preocupada…
-Claro que sí. –Cogió un teléfono de la mesa y me lo dio-. Toma, llama desde aquí.

Llamé a mi madre y me dijo que la había llamado Patricia, que le había dicho que no se preocupara porque anoche llegamos tarde y no quise llamar para no despertarles y que había dormido en su casa. Esta mujer… se había encargado de todo, qué genial que era.
Colgué y me fui a la habitación, donde estaba Dani sentado en la cama. Me acerqué a él.
-Bueno… Yo me voy a ir ya, no quiero molestarte más tiempo.
-¿Ya? ¿Tan pronto? Si no molestas, en serio. Me encanta tenerte aquí. –Sonrió y me cogió la mano para que me acercara a él-. Quédate hasta la tarde, anda, y comemos juntos.
-¿Quieres que me quede? Por mí encantada… Pero tengo sueño. –dije poniendo voz de niña pequeña-. Vamos a dormir un ratito más, anda.
Me acosté en la cama y me tapé hasta las orejas con la sábana, la cual Dani no tardó en quitarme de encima.
-¡Vamos Pedroche! ¿Cómo que tienes sueño? Si has dormido un montón… Levanta de ahí –me atrapó debajo suyo y comenzó a hacerme cosquillas-.
-¡¡Noooo, Dani, cosquillas no, por lo que más quieras!! –Comencé a gritar y paró al rato-.
-Paro, pero porque los vecinos van a llamar a la policía con tanto grito.

Nos levantamos de la cama y nos fuimos al sofá, él encendió la tele y me senté a su lado, pero no estaba cómoda. Tras moverme para varios sitios intentando encontrar la posición, acabé acostada en el sofá con mi cabeza apoyada en sus piernas. Él estaba acariciándome la cara y yo pensaba que no se podría estar mejor… Al final casi me quedo dormida cuando Dani me zarandeó el hombro.
-Eh pequeña, que te duermes.
-En eso consiste, idiota… -volví a acomodarme como estaba antes-. Sigue, jo, que estaba a gustito… -Se rió y siguió, esta vez haciéndome cosquillas en el brazo. Yo cerré los ojos y me relajé veinte minutos más-.
-Cris, ¿quieres que pidamos pizzas para comer? –Asentí aún con los ojos cerrados y noté como sonreía. Se levantó del sofá poniendo un cojín debajo de mi cabeza y antes de irse a pedir las pizzas se agachó y me dejó un beso en la mejilla-.
Sentía a Dani como más que un amigo, pero ni siquiera nos habíamos besado… Después de todo lo que me pasó con Miguel dejé de creer en el amor, pero Dani me había demostrado mucho en muy poco tiempo. No todos los chicos le abren la puerta de su casa a las dos de la mañana a una loca llorando y empapada.
Nos comimos las pizzas viendo Sé lo que hicisteis, y me confesó que no entendía por qué su programa tenía más audiencia que el mío. Supongo que sería porque al ser verano, los niños lo preferían, porque Tonterías las Justas era más infantil.
A las seis de la tarde, más o menos, me llevó a casa. Nos despedimos con un abrazo y un beso en la comisura otra vez, de esos que me dejaban una sensación increíble para el resto del día, y quedamos en que él me llamaría.
Gracias a Dani, había vuelto a pasar otro de los mejores días de mi vida.

CAPÍTULO 8: MALAS NOTICIAS


Después de aquel día perfecto con Dani las cosas empeoraron en el programa. Ángel había dicho definitivamente y en directo que se iba, que estaba “cansado”. Todos sabíamos que ese momento llegaría, pero creo que éramos más felices viviendo en la ignorancia. Así somos las personas.
La verdad es que estaba muy triste, sabía que a SLQH no le quedaría mucho tiempo y las dudas empezaban a venir a mi cabeza… ¿Y si no encontraba trabajo como reportera? Al fin y al cabo, yo no era tan buena.
Dani me había llamado un par de veces, pero no habíamos podido quedar. Una de las veces nos tiramos hablando unas dos horas… El tiempo pasaba volando cuando estaba o simplemente hablaba con él.
Me dijo que lo llamara esa tarde y hacíamos algo juntos, pero nos convocaron una reunión a todo el equipo del programa, y presentía que no era para nada bueno… No pude llamarle, pero le envié un whatsapp: “tengo que ir a una reunión esta tarde y no creo que pueda llamarte, presiento que será larga… Mañana hablamos, un beso!”
Me contestó que no me preocupara y que me llamaría él al día siguiente.
La reunión empezó a las seis, cuando ya habíamos descansado un rato después del directo y terminó a las once y media de la noche. Nos dijeron que después del programa 1000, cinco programas más o cinco programas menos, nos cerrarían el chiringuito, por así decirlo.
Nada más acabar la reunión todos nos quedamos sentados, con unas caras que eran para fotografía. A los cinco minutos no pude aguantarlo más y me fui al baño a llorar. Estuve allí más de media hora metida.
Cuando salí, a las doce casi y media, volví a la sala de reuniones a por mi bolso, imaginé que ya se habrían ido todos, pero no era así.
Patricia estaba sentada en la misma silla y en la misma posición que cuando me había ido hace ya más de media hora, y no había derramado ni una sola lágrima.
-No sé cómo puedes ser tan fuerte…
-Bueno –mirándome y poniendo media sonrisa- supongo que ya habrá tiempo para llorar. Aún no he asimilado que todo esto vaya a acabar dentro de menos de un mes. Han sido tantos años… Pero, ¿sabes qué? Vendrán cosas nuevas, nuevos proyectos, no estaremos paradas.
Abracé a Patricia y saqué una pequeña sonrisa… La verdad es que podría ser peor. Se acaba el programa, pero me llevo muy buenos amigos de aquí.
-Cris, ¿quieres que te lleve a casa?
-No… Necesito pensar, me iré andando. –Le sonreí- Pero muchas gracias.
-Vale, pero ten cuidado, que es muy tarde. Y dime algo cuando llegues que me quede tranquila.

Me despedí de ella y salí a la calle, parecía que iba a llover.
Eché a andar hacia mi casa cuando un trueno descargó una tormenta increíble sobre Madrid. Llovía muchísimo y casi no se podía ver la calle.
Continué andando ahora un poco más rápido, los tacones dificultaban el paseo, la verdad, pero quedaba poco para llegar a casa y mi madre estaría preocupada.
Serían las dos de la mañana, más o menos, cuando noté que alguien me seguía. Llevaba el paso rápido y yo empecé a correr. La persona que me seguía consiguió alcanzarme y me giró agarrándome fuerte del brazo, cuando una farola le iluminó la cara pude ver quien era. Parece que Miguel no se cansaba de perseguirme.
-Qué bien Cristi, volvemos a encontrarnos… Qué casualidad. –Esbozó una sonrisa horrible que me llenó de miedo-.
-¡¡Suéltame por favor, me haces daño!!
-Y peor que lo vas a pasar. A mí nadie me deja ¿recuerdas? –me agarró más fuerte aún-.
En ese momento supe que si no me armaba de valor no saldría de allí, así que con la otra mano le di un guantazo en la cara que le obligó a soltarme y empecé a correr por una calle que no conocía de Madrid.
Cuando noté que estaba cerca me volví y le dí con el bolso en la cara, cayéndoseme el móvil al suelo. No tenía tiempo de cogerlo, así que me quité los tacones y seguí corriendo. A esas alturas no podía diferenciar en mi cara las lágrimas y la lluvia.
Me escondí en un callejón y cuando Miguel iba a pasar de largo puse mi pie y cayó al suelo. No me gustaba que nadie lo pasara mal y menos por mi culpa de esa manera, pero desgraciadamente, no tenía otra alternativa.
Seguí corriendo y al girar la esquina me encontré con una calle que me sonaba de algo.
¡Allí vivía Dani! Lo recuerdo de la primera vez que quedamos… Él subió a por algo que se le había olvidado… Vi a Miguel doblar la esquina y no me lo pensé. Busqué el portal de Dani y casi arrastrándome, conseguí llegar, Miguel me pisaba los talones.
Comencé a llamar repetidas veces y a la quinta Dani escuchó el timbre, creo que me vio por la cámara, porque abrió directamente. Cerré la puerta rápidamente y subí las escaleras hasta el tercer piso sin pararme a mirar atrás.
Cuando llegué Dani estaba en la puerta y nada más verlo me tiré a sus brazos llorando.
-¡¡Cris!! ¿Pero se puede saber de donde vienes así a estas horas? ¿Por qué lloras? ¿Qué te ha pasado? –me cogió la cara entre sus manos y yo negué con la cabeza y volví a abrazarlo-.
-H.a sido él, sie.mpre e.s él, quiere qu.itarme del me.dio, no le he he.cho n.ada, yo solo…
-Eh Cris, tranquilízate por favor… Ven. –Me cogió la mano y me sentó en el sofá-. Cuéntame qué ha pasado.
Acabé contándole la historia entera de Miguel y se nos hicieron las tres.
Me levanté del sofá, me temblaban las piernas, ya había dejado de llover. Me asomé a la ventana y comprobé que Miguel ya se había ido, menos mal… Me puse las manos en la cara y comencé a llorar otra vez, no podía parar… Dani se acercó a mí y me abrazó de nuevo.
-Cris, date una ducha ¿quieres? Vas a coger una pulmonía así de mojada.
Asentí lentamente y me metí en su baño, estuve un buen rato debajo del agua caliente llorando, y cuando salí Dani me dejó una camiseta suya enorme. Mi ropa interior se había secado, así que me la puse también.
Escuché como hablaba por teléfono y me pareció raro a esas horas.
“Sí, está aquí, llegó muy alterada pero ya se encuentra mejor. Sí, me ha contado todo lo de Miguel… Vale, muchas gracias, adiós”
-Dani… ¿quién era?
-Era Patricia, tu móvil está apagado y estaba preocupada, dice que habéis salido tarde del programa hoy, ¿qué ha pasado?
-Sí, perdí el móvil mientras Miguel me seguía –agaché la mirada-. Y lo del programa, bueno, ya te enterarás supongo…
-Vale pequeña, tranquila. Quédate a dormir, ¿vale?
-¿A dormir? No, no, ni de coña… No quiero molestar, bastante follón te he dado ya. Me cojo un taxi.
-Cris, -se puso muy serio- no pienso dejar que te vayas sola a estas horas, además estás agotada.
-Bueno, vale… ¿pero dónde duermo?
Dani me preparó una cama en la habitación de invitados y me acosté allí. Estuve veinte minutos dando vueltas en la cama, pero era imposible dormir, tenía miedo, tenía el miedo metido en el cuerpo.
Sin pensarlo, porque sino me arrepentiría, fui hasta la habitación de Dani y le desperté con cuidado.
-Dani… no puedo dormir… -sentándome en el borde de la cama-.
-¿Qué? –Frotándose los ojos y despertándose-. Ven, anda. Duerme aquí conmigo. –Me acarició la cara y me metí debajo de las sábanas-.
-Gracias, de verdad.
Me acosté dándole la espalda y él me abrazó por la cintura. Me hice hacia atrás y me pegué a él sonriendo levemente.
Lo último que sentí fue como me dio un beso en la cabeza y, por fin, me quedé dormida entre sus brazos.