jueves, 19 de julio de 2012

CAPÍTULO 21: QUÉDATE


Estaba muy nervioso, respiraba entrecortadamente y tenía los ojos rojos de haber estado llorando.
-Dani, ¿qué te pasa? –Puse una de mis manos en su mejilla y entré dentro de casa con él. Antes de que pudiera decir nada me abrazó muy fuerte y yo le acaricié el pelo de la nuca para tranquilizarlo-. Dani vamos, cuéntamelo… Relájate.
-Cancelan Tonterías las Justas… -Seguía abrazado a mí y yo abrí los ojos como platos al recordar lo que me dicho Mateo… “Sólo le he visto borracho cuando cancelaron su anterior programa” Le abracé más fuerte y suspiré en su cuello-. ¿Por qué se tiene que acabar todo lo que me gusta?
-Bueno… -Me separé y le quité algunas lágrimas de sus mejillas-. Es ley de vida, pero seguro que viene algo mejor Dani… Piénsalo. Todo el mundo de quiere, a todo el mundo le encantas, tienes a quinientas mil chicas enamoradas de ti ahí fuera.
-A mí solo me hace falta una… -Me miró a los ojos y sonreí-.
-Que también lo está, hasta las trancas. –Conseguí que sonriera y le acaricié la pierna-. Espera anda, que te traigo agua… -Fui a la cocina y me senté un momento para asimilar lo que pasaba. Si Dani hizo eso una vez, ¿por qué no otra? El miedo me invadió, pero no podía decirle nada. Sólo tenía que evitar que saliera por las noches estos días-.
-Tómate esto, amor. –Le di una pastilla para el dolor de cabeza y me senté a su lado-.
-Gracias… ¿Has comido? –Negué con la cabeza y él sonrió-. Pues te invito a algún sitio. Necesito airearme y… Estar contigo. –Sonreí y le cogí la cara entre mis manos, me acerqué a sus labios y le di un pequeño beso-.
-¡Vamos!
Decidimos ir paseando a algún sitio que estuviera cerca. Íbamos caminando por la calle y él iba con la cabeza agachada y las manos en los bolsillos. Sabía que estaba pensando en lo de su programa, y en ese momento no me importó que pudieran vernos, sólo me importaba que Dani estuviera bien. Me pegué a él y le abracé por la cintura.
-Cris…
-Hoy me da igual, sé que necesitas esto. –Sonrió y me dio un beso en la cabeza. Pasó su brazo por mis hombros y al final comimos en un restaurante cerca de mi casa. Ninguno de los dos teníamos casi nada de hambre, en mí era normal, pero en él no…-.
Terminamos de comer y nos fuimos a un parque donde no había casi nadie, un par de niños y poco más.
Nos sentamos en el césped uno en frente del otro.
-¿Estás ya mejor?
-Sí, cielo –Me acarició la cara y sonreí-. Solo necesitaba estar contigo…
-Pues voy a estar siempre que me necesites. –Le miré a los ojos y me senté entre sus piernas dándole la espalda. Me dio un beso en la cabeza y sonreí,
estuvimos media hora en silencio sin hacer nada-.
-Dani… -Giré la cabeza y la apoyé de lado en su pecho-. Quédate a dormir hoy conmigo, que te echo de menos… -Sonrió y se mordió el labio-.
-¿Pero no están tus padres?
-No. Siempre se van al campo y vuelven el lunes por la tarde o por la noche.
-Pues entonces perfecto. –Sonreímos y se acercó a mis labios. Tenía sus manos en mi cintura y yo las mías encima de las suyas, y comenzó a besarme lentamente. Los dos teníamos ganas de más, así que me separé un poco y le susurré al oído que nos fuéramos a casa-.

Nos levantamos de allí y volvimos andando a mi casa. Cuando entramos al portal me cogió de la cintura por atrás y me besó el cuello. Solté un suspiro agudo y él se rió en mi cuello. Entramos al ascensor y me pegó contra la pared para seguir besándome el cuello. Yo casi no podía hablar.
-¿Es que no puedes esperar a llegar a casa? –Me reí y no se separó de mí-.
-Pues la verdad es que se me hace difícil.
Bajamos del ascensor y tras varios intentos conseguí abrir la puerta. Tiré el bolso y las llaves al suelo y me subí a su cintura de un salto. Le indiqué por donde se iba a mi habitación y me tumbó en la cama. Bajó un poco el ritmo de los besos pero a mí no me apetecía y volví a aumentarlo. Él ya me había calentado, ahora me tocaba a mí.
Me senté encima de él con una pierna a cada lado de su cuerpo y metí las manos debajo de su camiseta. Le acaricié el pecho y cuando me molestaba me deshice de su camiseta. Él hizo lo mismo con la mía y le di un beso en los labios.
Bajé mis besos por todo su pecho hasta llegar a su ombligo, él me cogió de la muñeca y me hizo subir otra vez, estábamos los dos ya muy acelerados.
Se colocó encima y me quitó el pantalón. Fue subiendo su mano por mi pierna y cuando llegó arriba del todo me acarició mientras me besaba despacio. Le mordí el labio y nos miramos a los ojos. Nuestra mirada lo decía todo.
Desabroché el botón de su pantalón vaquero y nos besamos lento. Sus manos recorrían todo mi cuerpo y desabrocharon mi sujetador al llegar al enganche de este. Terminamos de quitarnos mutuamente las prendas de ropa que nos quedaban en el cuerpo.
Hicimos el amor varias veces esa tarde, y al cabo de dos horas, por lo menos, cayó rendido a mi lado.
Cuando calmamos un poco nuestras respiraciones me abracé a él y me acarició el pelo suavemente. Cerramos los ojos y terminamos de relajarnos entre besos robados y caricias.

-Cris… ¿te has dormido?  -Sonreí y me incorporé un poco-.
-No, ¿qué quieres? –Me dio un beso tierno y sonrió-.
-Que tengo hambre… -Me reí y me levanté poniéndome la ropa interior y una camiseta que cogí del armario-.
-Normal, si es que no has comido casi nada a medio día. –Él también se levantó poniéndose los bóxers y me abrazó por detrás-.
-Y que me agotas, niña…
-Pues entonces no seré tan niña. –Le guiñe un ojo y se rió. Me siguió hasta la cocina y le preparé un sándwich-. Toma abuelo, come, que has gastado mucha energía.
-¿Tú no quieres nada, Cris? Tampoco has comido casi nada hoy. –Me senté en sus rodillas y negué con la cabeza-. Me prometiste que ibas a intentar comer un poco más.
-Es que me sienta mal, prefiero comer solo cuando tenga hambre. Pero estoy bien, en serio. –Sonreí y le acaricié la cara para tranquilizarlo-.
-¿Y los mareos?
-Vamos Dani… No quiero hablar de toda esa mierda ahora, que llevábamos un montón de tiempo sin estar juntos y solos…
-Bueno, vale. Pero… -Le corté con un beso en los labios y sonreí-.
-Cállate ya, bobo.

Terminó de comerse el sándwich y nos fuimos al sofá, ya eran las nueve y media cuando sonó el timbre. Me levanté extrañada y al abrir vi que era mi amiga Irene.
-¡Pedazo de guarra, cuánto tiempo! –Me abrazó y Dani apareció por detrás-.
-Joder, eso es amor… -Me reí y los presenté-.
-Bueno nena, si yo solo venía a recoger los bikinis que me dejé aquí, que los necesito para la semana que viene. Sácamelos tú, anda, que me da miedo entrar a tu habitación estando aquí los dos solos… -Dani soltó una carcajada y yo le pegué un pellizco a Irene-.
-Pero qué marrana eres, siempre igual…
-Ya, ya… ¡Ahora me dirás que no está tu habitación llena de cosas tiradas! –Irene entró a la cocina y cogió una napolitana de chocolate de una bolsa-. Tú eres tonta niña, tu madre te compra todo esto y no te lo comes… -Me reí. Estábamos hablando a gritos, ella en la cocina y yo en la habitación. Dani estaba en el sofá sentado-.
-Llévatelas si quieres, que aquí se van a caducar.
-¿Ves? Si por algo te quiero… -Fui hacia la cocina con sus bikinis-. Oye Cris, ¿te has hecho ya las pruebas esas? –Le lancé una mirada asesina y se tapó la boca con la mano-. Hostias, perdón… ¿Dani no lo sabe?
-No Irene, no. Al menos no lo sabía. -Dani se acercó a nosotras-.
-¿Qué tengo que saber? –Las dos lo miramos e Irene me abrazó despidiéndose-.
-Bueno, bueno, yo me piro eh… Cris, no seas gilipollas y hazte las putas pruebas ya… y cuéntaselo a Dani. Y tú, amigo, -se puso en frente de Dani y le dio dos besos-. Como le hagas daño a esta, te corto las pelotas. –Puso una sonrisa encantadora y salió por la puerta. Dani se rió, pero al mirarme se puso serio-.
-¿Qué es lo que me tienes que contar, Cristina?

miércoles, 18 de julio de 2012

CAPÍTULO 20: ESTO NO ACABA AQUÍ


En vez de aumentar el ritmo del beso, Dani me abrazó muy fuerte y me susurró algo al oído.
-Creía que iba a perderte…
-No vas a perderme nunca, ¿me oyes? Nunca. –Se separó de mí y me besó cerrando los ojos, luego  volvió a abrazarme y me dejó un par de besos en la mejilla-.
-Te quiero, pequeña. –Sonreí y suspiré, aún no me acostumbraba a que me dijera esas cosas-.
-Y yo a ti…

Nos sentamos en el sofá y puso una película que tenía en su casa, pero ninguno de los dos le prestábamos demasiada atención. Él estaba sentado en una esquina del sofá y yo estaba tumbada, con la cabeza apoyada en la otra esquina y las piernas encima de las suyas.
Estuvo un rato acariciándome y haciéndome cosquillas con su mano, y al final acabamos acostados en el sofá, él detrás de mí abrazándome por la cintura.
A los pocos minutos noté como me apartaba el pelo de la nuca y se incorporó para besarme el cuello muy despacio. Se colocó encima de mí y puse mis manos en sus hombros, él seguía besándome el cuello y suspiré en su oído. Esto lo aceleró más y metió su mano debajo de mi camiseta, yo hice lo mismo con las mías y le acaricié la espalda lentamente. Me dio un pequeño mordisco en el cuello y yo solté un gemido agudo. Sonrió y le quité la camiseta.
Besé su pecho varias veces y subí a su boca. Nuestros labios volvieron a encontrarse y nos besamos efusivamente durante varios minutos… Los dos estábamos ya muy acelerados, pero el pitido de un reloj me hizo volver a la realidad.
-D.ani, pa.r.a… -Respiré entrecortadamente y me levanté quedando sentada en el sofá-.
-¿Qué pasa? –Volvió a acercarse a mí y me besó otra vez, pero me aparté-.
-Dani, no puedo ahora, en serio… Tengo que irme a casa. El jueves por la noche me fui a la una de la mañana a recogerte sin dar ninguna explicación, luego me quedé a dormir aquí sin decirle a mis padres lo que pasaba, y para terminar en Castellón me quedé sin batería en el móvil… Tendría que estar en casa, pero necesitaba verte antes… -Me coloqué bien la camiseta y le miré-.
-Vale, lo entiendo… -Sonrió y yo sonreí también-. Pero quédate diez minutos, un ratito más, porfa. –Me puso cara de niño pequeño y me mordí el labio-.
-No sé…
-Que sí, mira. Pongo la alarma en el móvil. Diez minutos, ni uno más, ni uno menos ¿vale? –Cogió el móvil y puso para que la alarma sonara en diez minutos, yo me reí y me senté encima de él-.
-Vale, pero vamos a aprovechar el tiempo entonces.
Me miró divertido y puso sus manos en mis caderas para pegarme más a él, bajé a su cuello y le besé acariciando su pecho…
-¿Sabes que luego vas a tener que quedarte con el calentón, no? –Se rió y nos tumbó en el sofá otra vez-.
-Merece la pena… Y cállate, que me quedan seis minutos y medio. –Me reí y le acaricié el pelo de la nuca. Siguió besándome con su mano en mi pelo y la otra la introdujo ahora en mi pantalón corto. Se me escapó otro gemido-.
-Dani… -Le cogí la mano y la saqué de ahí-. Seis minutos ¿recuerdas? –Se rió y me miró a los ojos, guiñándome uno-.
-Me daba tiempo, pero como quieras.
-No te preocupes, que ya me lo demostrarás otro día. –Me reí y le pegué a mí instintivamente de la cintura-. Va… Baja un poquito el ritmo cielo.
Sonrió y se levantó de encima mío. Yo me levanté también y me senté en el sofá. Volvió a mis labios, pero ahora más lentamente, acariciándome muy despacio la cara, la espalda, la pierna… Sonó la alarma y me abracé a él.
-Es tan absurdo que tengamos que ponernos límites de tiempo para estar juntos…
-Pues tú, que te tienes que ir. –Me sacó la lengua a modo de burla y le mordí la oreja suavemente para susurrarle-.
-No te preocupes, que esto no acaba aquí. –Sonrió y nos levantamos del sofá los dos. Cogí mi bolso y fui hacia la puerta-. ¿Me llamas esta noche?
-Si aguanto y no te llamo por la tarde, sí. –Me reí le di un último beso. Me acarició la cara y sonreímos-. Ya te estoy echando de menos…
-Qué bobo eres… -me reí y tras un abrazo salí de su casa-.

Cogí un taxi hasta casa y cuando entré por la puerta a mi madre le faltó poco para tirarse encima de mí.
-¡Pero Cristina, hija! ¿Qué pasó? ¿Por qué está tu móvil apagado todo el fin de semana?
-Mamá, tranquila por dios, que te va a dar algo… Vamos, que te lo cuento todo.
Le conté todo lo que pasó desde la noche del jueves, omitiendo el detalle de que era Dani el que se puso mal. Le dije que una amiga se emborrachó en una fiesta y que me quedé a dormir con ella para que no estuviera sola. Luego le enseñé mi móvil, para que comprobara que no tenía batería, y la verdad es que se tranquilizó bastante.
-Estaba muy preocupada, hija… Últimamente pasas muchas noches fuera –me acarició la cara y cogí su mano sonriendo-.
-Ya, mamá. Pero tenéis que aceptar que ya no soy una niña.
-Ya… Pero Cris, ¿hay algún chico, verdad? ¿Has vuelto con Miguel? Lo último que queremos es que nos mientas… Si sabes como somos, vamos a aceptar cualquier cosa, cielo. –Sonrió emocionada y a mí me dio un escalofrío-.
-No mamá, no. Miguel ya no es nadie por muy bien que te caiga ¿vale? Y bueno, sí que hay alguien… -Sonreí de lado y acabé contándole a mi madre la historia con Dani, la poca historia que aún llevábamos. La conclusión de mi madre fue que Dani era un chico muy guapo y que pegábamos. Lo había visto en la tele, supongo-.
Tras un rato más hablando con ella me fui a mi habitación, pasé la tarde tranquila en casa descansando, pero Dani aún no me había llamado.
Me quedé hasta las doce y media esperando a ver si me decía algo, pero nada. Le llamé un par de veces y no me lo cogió. Me pareció rarísimo…
Me dormí y a la mañana siguiente vi que tenía un whatsapp, recibido a las tres de la mañana: “Cris, necesito verte. Tenemos que hablar…”  Me entró el pánico al instante. Ese “tenemos que hablar” nunca era nada bueno. Le contesté a las once y media de la mañana del domingo, la hora que lo había visto: “¿Qué pasa? Si quieres ven a casa. Mis padres están en la parcela  y estoy sola…”
Me contestó que en media hora llegaba y me senté en el sofá a esperarle. Estaba muy inquieta. No desayuné porque seguía sin tener hambre, así que puse la tele un rato para distraerme… A las doce en punto llamaron al timbre.
Me dirigí nerviosa hacia la puerta, no tenía ni idea de si lo que iba a decirme Dani era bueno o malo, si tendría que ver con nosotros… Cuando abrí la puerta y le vi me encontré una imagen de él que nunca antes había visto…

martes, 17 de julio de 2012

CAPÍTULO 19: PROGRAMA MIL


Bajamos todos del autobús al llegar a Benicassim y ya había fans esperándonos. Me acerqué a un grupo de chicas que me llamaban y me hice fotos con ellas, eran muy simpáticas y todos los fans se portaban genial con nosotros.
Fuimos hacia el hotel y dejamos el poco equipaje que nos habíamos llevado para dormir esa noche. Cuando nos llamaron para bajar recibí un whatsapp de Dani preguntándome si habíamos llegado ya, le contesté un poco seca pero porque tenía prisa… Después de saber lo que me había contado Dani Mateo tenía muchas ganas de volver a Madrid, pero también tenía ganas de hacer ese programa, iba a ser genial.
A las dos hicimos la reunión y preparamos todos los vídeos, y cuando entramos en antena todo fue sobre ruedas, como siempre en ese programa.
Era una pena que lo cancelasen, porque era realmente genial… Pero bueno, nosotros sólo podíamos disfrutar lo que quedaba.

Hicimos cosas muy divertidas. Enterramos a Jordi en la arena, pusimos un montón de vídeos, sketches… En definitiva, lo pasamos genial.
Cuando acabó el programa estuvimos hasta las ocho de la tarde con los fans, haciéndonos fotos, firmando regalos, repartiendo camisetas… Pusimos música y todo el mundo se lo estaba pasando muy bien, pero nosotros estábamos cansados y cuando cayó la noche nos fuimos todo el equipo a cenar a un restaurante. A mitad de la cena me quedé sin batería en el móvil y no había traído el cargador, así que estaría incomunicada hasta que volviera a Madrid al día siguiente.
Después de cenar nos fuimos de copas a un bar cerca de la playa, me enamoró ese sitio. Había mesas blancas y tumbonas en la playa, se estaba genial y la verdad es que me hubiera encantado estar allí con Dani en ese momento… Pero igualmente estaba genial con la gente del programa. Se me escapó una lagrimilla al pensar que esto acababa pronto y Miki se acercó a mí.
-¡Pero Pedro! ¿Qué le pasa a la más bonita de toda la playa? –Me reí y me puse a su lado-.
-Que me da mucha penita que se acabe esto Miki… Y mira que no he estado mucho tiempo, pero esto ha sido lo mejor que me ha pasado y no sé, me pongo ñoña…
-Bueno, pero después de este vendrán muchos proyectos más, seguro. ¡No ves que eres una máquina! –Me reí y me zarandeó un hombro-.
-Pues eso espero Miki, eso espero…

Tras estar un rato más en la playa nos fuimos yendo todos al hotel, las habitaciones eran individuales, así que podría descansar mejor.
Me dormí pronto deseando que llegara el día siguiente para ver a Dani y explicarle lo que había hablado con Mateo… Seguro que ahora se estaba comiendo la cabeza por ese tema. Él mismo me había dicho que no había bebido mucho.
Cuando nos despertamos tuvimos el tiempo justo para prepararnos y subirnos de nuevo al autobús rumbo a Madrid.

Cuando llegamos supe que debía ir a casa, pero al subirme al taxi le dije la dirección de casa de Dani. No sabía ni siquiera si estaría en casa, pero necesitaba verle, necesitaba decirle que todo estaba bien…
Cuando llegué una señora salía del portal y no hizo falta llamar a la puerta de abajo. Subí de dos en dos las escaleras de su edificio y cuando llegué a la puerta de su casa llamé al timbre… Era domingo e igual ni siquiera se había despertado, eran las doce de la mañana.
Llamé una vez, dos, tres, y hasta cuatro veces. Cuando perdí la esperanza escuché ruidos de dentro y abrió la puerta sin preguntar ni quién era. Al abrir agachó la cabeza al creer que seguía enfadada.
-¿Puedo pasar?
-Pues claro… -Seguía con la cabeza agachada y entré dentro de su casa. Cerré la puerta y le subí la cara con mis manos para que me mirara a los ojos-.
-Ven aquí, tontito. –Le abracé muy fuerte alzando mis brazos a su cuello y él suspiró en el mío. Noté como una de sus lágrimas caía en mi hombro y sonreí-.
-¿No estás enfadada?
-Nunca lo he estado… No puedo. Estaba decepcionada, sí. Pero hablé con Dani Mateo ayer y… -Le conté toda nuestra conversación-. Así que eso es todo, cariño. No tienes culpa de nada. –Puse mi mano en su cara y sonreí-.
-Pues… Vaya unos hijos de puta. –Puso su mano sobre la mía y sonrió también-. ¿Me das un beso?
-Un beso, y todos los que tú quieras. –Me acerqué a él despacio y le di un beso en la comisura de sus labios y luego le cogí las dos manos y le besé muy despacio en los labios. Ambos cerramos los ojos, simplemente disfrutando de ese beso-.

CAPÍTULO 18: LLAMADAS INESPERADAS



La semana estaba pasando tranquila, no había vuelto a marearme pero seguía sin comer casi nada y me estaba quedando demasiado delgada... Era jueves, al día siguiente teníamos que irnos a Castellón a las siete de la mañana para prepararlo todo para el programa mil del Selo.
Quería quedar esa tarde con Dani, pero era el cumpleaños de David Broncano, uno de sus mejores amigos e iban a ir a un bar a celebrarlo o algo así, así que no le vería hasta el domingo. O eso creía yo.
A la una menos cuarto llamaron al teléfono fijo de mi casa. Mis padres aún no se habían acostado y yo estaba despierta a causa de los nervios del día siguiente... Era David.
-Cristina hija, es para ti, pero no sé quién es. -Me extrañó mucho pero cogí el teléfono-.
-¿Diga?
-¿Cristina, eres tú?
-Sí, ¿quién es?
-Soy David Broncano, el amigo de Dani. Por favor tienes que venir, está muy borracho y no nos deja que nos acerquemos a él, sólo quiere verte a ti. Pero no quería que te llamáramos porque te ibas a enfadar con él. Por favor, ven.
-Joder... ¿Pero qué mierda habéis hecho? -Ya me daba igual si me escuchaban mis padres, pero estaba muy nerviosa-. Bueno, da igual. Voy para allá, dime la dirección.
Me dio la dirección y tuve que coger un taxi, no quería que mis padres tuvieran que salir de mi casa. Me despedí de ellos diciendo que luego llamaría y cogí el taxi a la dirección que David me había indicado.
Cuando llegué allí vi un grupo de gente al rededor de alguien y supuse que era Dani. Estaba sentado con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza entre las manos. Cuando David me vio llegar les dijo a todos que se apartaran y me agaché al lado de Dani.
Le acaricié el pelo y siguió en la misma posición, olía muchísimo a alcohol.
-Dani, soy yo... Ya estoy aquí. -Levantó la cabeza y me miró a los ojos, notó la decepción en ellos y miró a sus amigos-.
-¿Por qué la habéis llamado? -Casi no podía hablar-.
-Dani tranquilo, no estoy enfadada ¿vale? -Me puse de rodillas a su lado y le abracé dándole un beso en el pelo-. Tienes que levantarte, tengo que llevarte a casa.
Sus amigos me ayudaron a meterlo en el taxi y me dieron las gracias por todo. Conseguí subirlo hasta su piso yo sola y abrí la puerta con sus llaves. Le dejé sentado en el sofá y me senté a su lado, estaba agotada...
-Cris... Lo siento, de verdad. Yo...
-Déjalo, en serio.
Le cogí del brazo y le levanté del sofá, no se quejó en ningún momento. Le lavé la cara y le mojé con agua fría la nuca y las muñecas. Le desnudé hasta que se quedó en bóxers y le ayudé a tumbarse en la cama. Cuando iba a irme me cogió sin mucha fuerza de la muñeca y me senté.
-Por favor, no te vayas. Sé que no me lo merezco pero quédate a dormir, por favor Cris, no me dejes solo... -Suspiré y me levanté de la cama. Por mucho que quisiera no podía decirle que no, y tampoco quería hacerlo-.
-Vale, pero tengo que llamar a casa, espera.
Fui hacia el salón y llamé a mi madre al móvil.
"Sí mamá, estoy bien... Y te lo explicaré todo. No, no era una amiga. Mañana te lo cuento, pero voy a dormir aquí ¿vale? Tranquila, está todo bien... Nos vemos el sábado a la tarde. Adiós, os quiero".
A la mañana siguiente me iba a Castellón, así que le dejé un whatsapp a Patri pidiéndole que viniera a recogerme a las seis y media de la mañana a casa de Dani, que mañana se lo explicaría.
Volví a la habitación y me acosté a su lado, en cuanto vio que me quedaba me abrazó y escondió su cabeza en mi cuello para quedarse dormido poco después. Yo acabé durmiéndome también y cuando me desperté a las seis estábamos en la misma posición.
Le preparé el desayuno a Dani y se lo dejé en la mesita de su habitación con una nota: "hoy me voy a Castellón, no sé si te acuerdas. Llámame cuando te despiertes para saber que estás bien. Ya hablaremos de esto"
Patricia pasó a recogerme a la hora que le dije y le conté todo hasta que llegamos a Globomedia. Me dijo que no fuera demasiado dura con Dani, pero que si volvía a pasar le dejara las cosas claras. La verdad es que tenía razón. Por mucho que quisiera a Dani, no quería estar con un borracho... Hablaría con Dani Mateo, que le conocía más y había salido con él de fiesta a veces. Me daba miedo lo que pudiera decirme, pero quería saberlo en el fondo. En el autobús de camino a Castellón me dormí la mayor parte del trayecto... Había dormido unas tres horas esa noche.

A las doce y media me llamó Dani, habíamos salido un poco más tarde así que aún no habíamos llegado a Castellón.
Le respondí con un seco “hola” y dejé que él hablara.
"Cris, lo siento de verdad... Yo... No sé qué me pasó, no bebí tanto, te lo prometo..."
"Dani, déjalo. Sólo quería saber si estabas bien"
"Sí" -Suspiró y me cambié el teléfono de mano-. "Muchas gracias, de verdad... ¿Estás enfadada, verdad?"
"Estoy decepcionada, pero qué importa eso. Ya hablaremos cuando vuelva... Hazme el favor y no salgas esta noche, por favor te lo pido..."
"A mí sí que me importa y..." -Le corté. Hasta que no hablara con Mateo no quería hablar con él-.
"Dani, ya vale. Déjalo, en serio. Pero prométeme que no saldrás hoy"
"Te lo prometo... Gracias otra vez"
"Adiós, y que vaya todo bien en el programa hoy"
Colgué el teléfono y cerré los ojos. Dos lágrimas me cayeron por las mejillas y Dani se sentó a mi lado, Patri se lo había contado y se limitó a abrazarme.
-Dime que Dani no es así siempre... Dime que fue solo anoche... Por favor.
-Cristina... Es verdad que Dani se ha puesto así varias veces, pero es normal. No suele beber, sólo cuando le pasan cosas malas. Las dos únicas veces que le vi borracho fue cuando murió su abuelo y cuando cancelaron su anterior programa, pero él no es así, en serio. 
-¿De verdad?
-Sí, de verdad. Además, anoche yo estaba ahí. No sabía que habías venido y estaba dentro, luego ya os habíais ido, pero Dani no bebió casi nada. Debieron echarle algo en la bebida, porque yo sólo le vi beberse dos copas cuando ya eran las doce y media.
-Entonces, si a mí me llamaron a la una menos cuarto... Dani no estaba borracho, fue porque le echaron algo ¿no? -Sonreí de lado y me acarició la cara-.
-Pues eso parece... -Sonrió y recogimos las cosas para bajar del autobús, ya habíamos llegado-.
Después de esta conversación con Mateo me quedé mucho más tranquila y tuve la impresión de que ese día iba a ser increíble con mis compañeros, y ahora amigos, y estaba segura de que podía decir ese "amigos" con todas las letras.

domingo, 15 de julio de 2012

CAPÍTULO 17: TENÍA QUE RECOMPENSARTE


Ese sábado también me quedé a dormir con él en su casa, no queríamos despegarnos en todo el fin de semana... La fiebre me había bajado y ya estaba perfectamente. El sábado por la noche me quedé durmiendo a las nueve de la noche, estaba cansada y no me encontraba del todo bien, así que supongo que Dani se acostaría más tarde, solía ver la NBA o cualquier deporte que echaran en la tele por la noche.
Me desperté dándole la espalda y él abrazado a mí por detrás, eran las nueve y media y decidí no despertarle, pero yo no tenía más sueño, había dormido más de diez horas...
Me levanté de la cama y me di una ducha rápida. Me vestí con mi ropa interior y una camiseta grande que cogí de mi casa el viernes. Fui hacia la cocina y desayuné un poco, el día anterior no había comido casi nada al fin y al cabo, aunque seguía sin tener hambre y no sabía por qué, nunca me había pasado eso...
Me di la vuelta y vi a Dani viniendo hacia mí sonriendo, me acerqué a él y cuando me dio un beso en la mejilla yo sonreí.
-¿Y eso que te has levantado pronto?
-No sé... No tenía más sueño y he aprovechado para ducharme.
-Vale, pues me ducho en un momento yo y hacemos algo... ¿Te encuentras mejor? -Di una vuelta sobre mí misma y sonreí-.
-Claro, ya estoy perfecta. ¡Si he tenido al mejor enfermero del mundo! -Se rió y me acarició una mano con las suyas-.
-Anda que... Vaya susto que me diste. -Agaché la cabeza-. Eh, pero que yo encantado de cuidarte, cielo. -Me levantó la cara con un dedo y me besó, yo no pude hacer otra cosa que sonreír...-

Dani se metió a la ducha y yo me puse a hacer la cama... Aunque mi propósito era deshacerla poco después.
Salió de la ducha con una toalla atada a la cintura, yo aún tenía el pelo mojado. Antes de que pudiera salir de la habitación puse un dedo en su pecho y sonreí pícaramente, él al ver mis intenciones se mordió el labio.
Le empujé hacia atrás y le pegué a la pared atrapando su labio entre mis dientes, cosa que le provocó un escalofrío. Sonreí y con mis manos recorrí todo su pecho para después pasar a besarle la clavícula, el cuello, la oreja... Fui dejando pequeños besos por todo su pecho también y él solo soltaba pequeños suspiros de vez en cuando. Me cogió la cara entre sus manos e hizo que le mirara a los ojos, y así lo hice.
-Cristina...
-No me llames así, parece que estás enfad... -No me dejó terminar la frase poniendo un dedo en mis labios-.
-Te quiero.
No me lo esperaba... Y le demostré que yo también le quería de la mejor forma posible; en forma de beso. El beso más especial, lento, largo y bonito del mundo.
Me separé de él y le cogí de la mano para conducirlo a la cama, esta vez quería llevar yo las riendas de esto y él lo sabía, y se dejó hacer. Le empujé hacia atrás con una sonrisa pícara en mi cara y cayó a la cama. Estaba apoyado por los codos y se mordía el labio inferior.
Me puse en el borde de la cama de pie y me quité la camiseta que me cubría hasta la mitad de los muslos, él soltó un suspiro y yo seguí sonriendo.
Me subí a la cama de rodillas y puse una pierna a cada lado de su cuerpo, le empujé hacia atrás para que quedara totalmente acostado y me agaché encima de él. Me acerqué a su oído y le susurré muy flojito:
-Yo también te quiero, pero ten cuidado Martínez, no vayas a enamorarte de mí...
-Creo que llegas tarde a eso, chica. -Ya respiraba entrecortadamente y sonreí al morderle la oreja del pendiente, sabía que eso le gustaba-.
Le agarré las manos y comencé a besarle ahora sí, en los labios, con mucha pasión. Entrelacé nuestras lenguas dentro de su boca y empecé a moverme encima de él.
Suspiré dentro de su boca y le acaricié el costado para acabar agarrando de nuevo su mano. Nos giró y se quitó la toalla de la cintura. Yo volví a girar para quedar encima y me senté sobre su cintura otra vez. Me incorporé y tras desabrochar mi sujetador lo lancé al suelo, él tiró de mí hacia abajo y se puso encima mío otra vez.
Bajó con sus besos por todo mi pecho y cuando llegó a mi barriga arqueé la espalda para que no parara. Tiré de él hacia arriba y volví a ponerme sobre él para moverme encima de su cintura como sabía que le gustaba.
-Quíta.te e.so... -Sonreí y me quité la última prenda de ropa que me quedaba en el cuerpo-.
Nos giró para quedar encima y comenzó a besarme el cuello con mucha pasión, dándome pequeños mordiscos que provocaban gemidos directamente desde mi garganta. Pasó una mano por debajo de mi espalda, justo por la cintura y pegó mi barriga a la suya, provocándonos un gemido a ambos. Agarré la sábana y dejé que siguiera besando mi cuello.
-Dani... ¿a qué esperas? -Al escuchar esto sonrió en mi cuello y subió a mi boca para darme un beso largo en ella. Con una mano estaba pegándome a él por la espalda y la otra la tenía enterrada en mi pelo-.
En esta posición empezó a hacerme el amor una, dos y hasta tres veces esa mañana.
Cuando los dos terminamos se dejó caer a mi lado. Agotados ya, cerramos los ojos y tratamos de calmar nuestras respiraciones. Entrelazó mis dedos con los suyos y colocó su pierna encima de la mía. Este pequeño gesto me hizo sonreír, era tan especial...
-Joder... Vaya manera de despertarse... -me reí por su comentario y hablé entrecortadamente-.
-Bueno, tenía que compensarte por el día que te di ayer, ¿no? -Se rió y me abrazó en la cama, los dos estábamos llenos de sudor habiéndonos duchado hacía apenas una hora, pero lo último que nos daba era asco el estar así-.
-Venga señorita, ahora a la ducha otra vez, que es lo que toca. -Me levanté llevándome la sábana conmigo y desde la puerta del baño le guiñé un ojo-.
-Ya... Pero no quiero ducharme solita... -No se lo pensó ni medio segundo, se levantó de la cama y me cogió por la cintura levantándome del suelo-. ¡Ahh, Dani, suéltame! -Pataleé en el aire y empecé a reírme-.
Nos metió dentro de la ducha y cerró la cortina, abrió el agua templada y me pegó contra la pared para volver a besarme.
-¿Es que quieres más, Martínez? -Asintió con la cabeza y me susurró rozando mis labios-.
-Contigo es imposible no querer más, Pedroche.
Sonreí y bajé mis manos desde sus hombros a la parte más baja de su espalda. Él hizo lo mismo y me impulsó para que me agarrara a su cintura con las piernas.
Bajo el agua de la ducha volvió a hacerme el amor, y me gustó tanto como las otras veces...

Se nos había hecho la hora de comer, así que una vez vestidos decidimos salir a comer fuera. Luego me dejó en casa, porque ya era domingo y llevaba todo el fin de semana sin estar con mis padres...

viernes, 13 de julio de 2012

CAPÍTULO 16: MAREOS


Me desperté sobresaltada a las ocho de la mañana tras un sueño que no recuerdo. Estábamos desnudos debajo de las finas sábanas de su cama y al recordar la noche anterior sonreí y cerré los ojos. Eran solo las ocho de la mañana y era sábado, así que me abracé a su pecho dispuesta a volver a dormirme.
A las diez comencé a dar vueltas en la cama y al abrir los ojos le vi apoyado de lado en la cama, mirándome. Sonreí y me puse bocabajo, metiendo mis manos debajo de la almohada.
-No me mires mientras duermo, que me da vergüenza...
Dani se limitó a sonreír y se agachó para darme un beso en la nuca. Fue bajando sus besos por toda mi espalda hasta llegar al final de mi columna y me giré para subirle hacia arriba.
-Creo que puedo acostumbrarme a despertarme así todos los días. -Le digo esto rozando mis labios con los suyos-.
-Sí, la verdad es que no está nada mal. -Sonrió y me hizo sonreír a mí-. ¿Cómo ha dormido mi princesita? -Me muerdo el labio y le giro para poder abrazarme a su pecho-.
-Genial es poco.
Volví a abrazarme a su pecho como había hecho dos horas antes y él pasó su mano por detrás de mi espalda para hacerme cosquillas con un dedo.
-Dani... Me voy a quedar dormida otra vez. -Me reí pero no cambié mi posición-
-No te duermas, que si no me aburro... -me incorporé un poco y le di un beso en la mejilla-.
-Pues entonces voy a ducharme, ¿a que me preparas el desayuno?
-No tienes morro tú ni nada, eh...
-Bueno, tengo que aprovecharme de ti un poquito, que sino luego no rindo por las noches. -Le guiñe un ojo y él se levantó de la cama poniéndose los bóxers-. Eh, tú. -Se giró para mirarme-. Un beso de buenos días, ¿no?
Se puso encima mío con una pierna a cada lado de mi cuerpo y metió su brazo por debajo de mi espalda pegándome a él, solo nos separaba la sábana. Se acercó a mi boca lentamente y me dio dos pequeños besos, para luego darme un beso de verdad, de esos que te dejan sin aliento. Sonreí mientras me besaba y atrapó mi labio inferior entre sus dientes sonriendo también. Estuvimos un rato simplemente besándonos cuando se quitó de encima.
Entré al cuarto de baño y me duché tranquilamente, al salir me puse mi ropa interior y una camisa de Dani que había en una silla de su habitación, abotonándomela solo a la mitad de mi barriga.
Fui a la cocina y cuando me vio llegar se mordió el labio sonriendo. Yo sonreí y subí mis brazos a su cuello pegándome a él.
-¿Qué pasa, Martínez?
-Debería ser ilegal ir siempre así de sexy...
-Si quieres me cambio, eh.
-No, no. Ni se te ocurra. -Metió las manos por debajo de la camisa entrelazándolas en mi espalda y me dio un beso en la boca, que acabó en mi pecho-. Vamos a desayunar, anda... Que si fuera por mí no paraba nunca.
-Tampoco te he dicho que lo hagas. -Le guiñé un ojo y me senté en la mesa-.

Desayunamos tranquilamente riéndonos y jugando con la comida. Volví a comer muy poco, un vaso de leche y medio croissant, pero es que no me entraba nada más.
-Voy al baño, cielo. -Tras levantarme de la mesa le di un pequeño beso en los labios  y fui rápido al baño, estaba mareada y tenía angustia. Me senté en la tapadera del váter y apoyé la cabeza en mis manos. Al rato Dani llamó a la puerta-.
-Cris, ¿estás bien? Ábreme, anda.
-Sí, sí. Todo bien... -Creo que no se lo creyó porque me salió la voz muy aguda. Me lavé la cara y abrí la puerta, me temblaban las piernas y al abrir Dani me agarró el brazo, cosa que agradecí-.
-Cris, estás muy pálida, y estás helada... ¿Qué te pasa?
-Nada, en serio. Habrá sido una bajada de tensión, pero estoy bien, te lo prometo. -Sonreí pero se me nubló la vista de repente. No le di importancia para que Dani no se preocupara-. ¿Vemos un rato la tele?
-Vale... -Me lo dijo no muy convencido y caminé delante de él-.
Tenía que respirar fuerte porque tenía la sensación de que no me entraba el aire a los pulmones, y se me había nublado la vista un par de veces más.
Nos sentamos juntos en el sofá, él sentado normal y yo de lado apoyada en su hombro, con su brazo rodeando los míos. Noté un pinchazo en el pecho y cerré fuerte los ojos en una mueca de dolor, pero Dani no lo notó.
-Cris, voy a beber agua, espera. -Sabía que si no tenía nada a lo que agarrarme iba a marearme, así que no me quedó otra opción-.
-No, no te vayas. Por favor.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Me encuentro mal. -Se incorporó y me miró a los ojos serio-. Perdón, no quería que te preocuparas... -Volví a sentir el mismo pinchazo que antes y me llevé la mano al pecho. Se asustó y se puso en frente de mí-.
-Tranquila... A ver, dime qué te pasa, qué te notas. -Se me volvió a nublar la vista y lo vi todo negro durante cinco segundos, fue lo más horrible de mi vida. No podía hablar, no me salían las palabras y escuchaba a Dani de lejos-.
-Cristina... Cris... -noté como me daba unos golpecitos en la cara-.
Hablé con un hilo de voz agarrando su mano con muy poca fuerza -No te vayas-.
-No me voy cariño, estoy aquí. Abre los ojos, mírame ¿vale? No cierres los ojos. -Abría los ojos de vez en cuando un poquito, lo que podía. Tenía mucho calor-.
-Dani, tengo calor...
Me cogió en brazos y me acostó en su cama. Me desabrochó la camisa y me la quitó, encendiendo el aire acondicionado. No escuchaba lo que decía, pero creo que me preguntaba si estaba bien. No podía contestarle, no tenía fuerza. No sé si me quedé dormida o me desmayé, pero cuando desperté estaba en la misma posición que antes y tenía una toalla fría en la frente. Intenté llamar a Dani, pero quedó en un quejido, aún así me escuchó y vino rápido a mi lado con otra toalla.
-No, no, para... Está frío...
-Ya lo sé pequeña, pero tienes fiebre. Déjame a mí, ¿vale?
-Dani, ahora tengo frío. -Volví a cerrar los ojos y noté como Dani me ponía un par de mantas encima. Me incorporé hasta quedar sentada y suspiré-. Dani, lo siento... Te he jodido el día.
-Eh, eh, para nada. No digas eso... Ven aquí. -Se sentó a mi lado en la cama y me atrajo hacia él. Dejé que me abrazara y apoyé mi frente en su pecho-. Además, que te vas a poner bien, ya verás como no es nada...
-Ya estoy mejor, gracias. -Sonreí-. ¿Qué hora es?
-La una y media, has dormido dos horas, más o menos... Me has dado un susto increíble. -Me dio un beso en la frente y le cogí las manos-.
-¿Me puedo levantar?
-Vale... Pero despacito y con cuidado. -Asentí con la cabeza y me levanté muy despacio, ya no me temblaban las piernas y no estaba mareada. Al notarlo sonreí-. Vamos a la cocina, que te tienes que tomar una pastilla para la fiebre-.
Caminé despacio hasta la cocina, Dani iba detrás mío y me sujetaba por la cintura por si volvía a marearme, pero ya estaba bien, no sé de qué habría sido ese mareo...
-Tienes que comer algo antes de tomarte la pastilla, es bastante fuerte.
-¿Comer? Pero si hemos desayunado hace nada...
-He desayunado, tú no has comido casi nada Cris, y anoche cenaste muy poco también... Un poco de algo, lo que tú quieras...
-Es que no me entra nada. -Me senté en la silla de la cocina y comencé a darle vueltas a la pastilla en mi mano... No quería comer nada, pero tenía que hacerlo. Al final tomé medio sandwich de nocilla y pude tomármela. Dani se sentó a mi lado y me miró a los ojos-.
-¿Esto te había pasado antes? -Agaché la mirada y él me cogió la barbilla-.
-No... -No quería mentirle después de lo que había hecho por mí-. Bueno, un par de veces, pero solo mareos al levantarme y eso, nunca tan fuerte...
-Cristina, prométeme que si te vuelve a pasar iremos al médico.
Tras un rato insistiéndome decidí aceptar, pero no creía que volviera a pasarme. El resto de la mañana nos la pasamos en el sofá viendo una película, me encantaba estar con él... Me sentía como una princesa por lo bien que me trataba. 

miércoles, 11 de julio de 2012

CAPÍTULO 15: SOY TUYA



Para Anna, porque era de las que más
esperaba este momento


Viernes por la mañana. Me levanto con más energía que nunca y me meto a la ducha. Me visto, me peino, me maquillo un poco y cojo el bolso.
Miro el móvil y veo dos llamadas perdidas de Dani, así que le llamo:
“Buenos días, guapo, ¿me has llamado? Es que estaba en la ducha”
“Buenos días, bonita. Sí, era para decirte que esta noche no hagas planes eh, que te tengo algo preparado” Me senté en el sofá y me mordí el labio.
“¿Ah sí? Yo es que pensaba irme con Patri de fiesta, que me lo dijo y tal…” Me apetecía picarlo un poco.
“Ah… Bueno, pues nada, ya nos veremos mañana si eso” Su voz se iba apagando conforme iba hablándome.
“¡Que es broma imbécil! Me muero de ganas de verte… Aunque lo haya hecho hace unas horas”
“Ay, qué cruel eres, joder. Yo también quiero verte… Te paso a recoger a tu casa a las ocho en punto, y dile a tu madre que duermes en casa de alguien eh” Me reí y subí las piernas al sofá.
“Vale, tranquilo que yo se lo digo… ¿Pero por qué tan tarde, a las ocho? Yo quiero verte antes”
“No te quejes anda, que luego te recompensaré, pero es que tengo que preparar todo”
“Bueno, vale… ¡Te dejo que ya voy tarde! Hasta esta noche, amor”
“¡Hasta luego Pedrochada!”

Ese día estaba feliz y la gente me lo notó, presentía que iba a ser una noche muy especial… A las seis me fui para casa, tampoco tenía tanto tiempo para arreglarme.
Aproveché el peinado y el maquillaje que me habían hecho en el programa y me puse a elegir vestido. Me probé más de diez diferentes y al final opté por uno bastante sencillo: negro de tirantes con aberturas en la cintura y en la espalda. Me puse también unos tacones negros y me preparé algo de ropa para el día siguiente ir más cómoda.
Le dije a mi madre que me iba de fiesta y a cenar con Irene, y que dormiría en su casa, no quería que se enterara tan pronto de lo de Dani, aunque si publicaban las fotos… El timbre me sacó de mis pensamientos y tras contestar bajé al portal.
Dani me estaba esperando apoyado en la puerta de su coche, iba guapísimo; pantalones granates y camisa vaquera. En la mano llevaba un globo rojo, que me dio cuando llegué a su lado.
-No he encontrado ninguna floristería abierta… -Me reí y me acerqué a él hasta quedar a un centímetro de su boca-.
-Me encanta. –Sonreí y rocé mis labios con los suyos. Él se mordió el labio y me cogió la mano para darme una vuelta sobre mí misma, parecía que quería ir despacio esa noche-.
-Estás preciosa.
-Y tú vas guapísimo, y muy sexy. –Nos reímos y montamos al coche rumbo a su casa-.

Llegamos y cuando abrió la puerta mi cara debió ser un poema, porque soltó una pequeña carcajada. Tuvo que empujarme a dentro porque me quedé paralizada en la puerta. Precioso es poco.
Había puesto velas, pétalos de rosa, música, y una mesa increíble para cenar… Aquello no tenía precio, en serio.
-Tú… Tú quieres que se me corra todo el maquillaje ¿no? –Fue lo primero que dije cuando se me humedecieron los ojos. Él se rió y me cogió la mano-.
-¿Me permite este baile, señorita? –Sonreí y agarré su mano-.
-Cómo no, caballero.
Empezamos a bailar una canción lenta que había puesta en la radio, ninguno de los dos sabíamos bailar así que aquello visto desde fuera debió ser algo muy gracioso, pero a nosotros nos parecía lo más bonito del mundo.
Cuando terminó la canción Dani me acercó a él y me dio un dulce beso en los labios con mi cara entre sus manos. Le abracé por la cintura y él a mí por los hombros, y le dejé un beso en el cuello.
Nos quedamos un rato abrazados, yo con la cabeza apoyada de lado en su pecho y él con sus labios en mi pelo.
-Gracias por esto Dani, gracias por todo… Eres increíble. -Se separó un poco y volvió a coger mi cara con sus manos, mirándome fijamente a los ojos-.
-Cris, ahora estoy seguro.
-¿Cómo?
-Sí, que ahora estoy seguro. Seguro de que te quiero. –Se me llenaron los ojos de lágrimas, pero de alegría. Me había dicho que me quería…-
-Yo sí que te quiero… -Me limpió una lágrima de la mejilla y volvió a besarme cerrando fuerte los ojos-.
Eran ya las nueve y pico, así que nos pusimos a cenar. Había preparado un montón de cosas, y estaba todo buenísimo, aunque yo no comía mucho últimamente, no sabía por qué…
-Qué poquito has cenado cari… ¿y eso? –Puso su mano sobre la mía encima de la mesa-.
-Ya, es que últimamente no suelo comer mucho. –Sonreí para que no se preocupara-. Pero vamos, que tampoco lo hacía antes…
-Bueno… -Asintió no muy convencido-.
-No te preocupes por una tontería, eh, que te conozco. –Me levanté de la mesa y me fui hacia su lado para sentarme en sus piernas de lado, él colocó sus brazos alrededor de mi cintura-.
-Ya, ya, pero tienes que comer un poco más ¿sí?
-Sí, papá… -Hablé con ironía y le di un pequeño beso en los labios-.
-Ahg Cris, sabes que odio que hagas eso. –Se rió acercándose a mi boca-. Es mejor así… -Me dio un beso más largo que el que yo le había dado a él, y cuando iba a separarse le agarré de la nuca-.
Comencé a besarle muy lentamente y desabroché dos botones de su camisa. Noté como se erizaba y sonreí dentro del beso, lo que le hizo sonreír a él también. Nos levantó y aumentó un poco el ritmo del beso.
De repente me giró, poniéndome de espaldas a él y me hizo el pelo hacia un lado para besarme el cuello y yo hice hacia atrás la cabeza pidiéndole más.
Me baja hasta abajo la cremallera del vestido y lo dejo caer por mis hombros, me giro y le miro a los ojos. En ese momento solo quiero gritar al mundo que le quiero, que le deseo.
Desabrocho todos los botones de su camisa y la dejo caer al suelo para darle un par de besos en el pecho. Me coge en brazos y me lleva a la habitación. Allí desabrocho el cinturón y el botón de sus pantalones granates.
Se termina de quitar los pantalones y me pega completamente a su cuerpo. Me siento en la cama y él viene detrás mío, acostándose sobre mí me acaricia suavemente los brazos hasta llegar a mis manos, las cuales agarra fuerte para volver a besarme.
Me besa más rápido, ahora con más pasión, entrelazando nuestras lenguas en cada beso que me da. Baja a mi cuello y me besa como nunca antes lo ha hecho, y yo le demuestro que me gusta en forma de suspiros rebeldes e involuntarios  que salen directamente de mi garganta.
Nos deshacemos el uno del otro de las pocas prendas de ropa que nos quedan y nos giro para quedar encima de él. Le doy besos por todo el pecho y le beso el cuello muy despacio, subo a su oreja y tras susurrarle un pequeño “soy tuya”  en ella, le muerdo suavemente el lóbulo.
Veo como se eriza de nuevo y nos gira para volver a nuestra posición inicial. Me mira a los ojos y yo le sonrío. Me da un beso largo en el que noto una lágrima suya caer a mi mejilla, cuando comienza a hacerme el amor.
Y yo disfruto como nunca antes lo he hecho con nadie, porque sé que le quiero y sé que me él también me quiere. Y me hace tocar el cielo varias veces en esa noche, mientras toda nuestra pasión y nuestro amor se mezclan con un haz de luz de luna que entra por la ventana, las sábanas de seda de su cama y nuestros suspiros de placer.