viernes, 3 de agosto de 2012

CAPÍTULO 35: TODO MENTIRA


Me despertó la luz que entraba por la ventana, Dani ya se había levantado y cerró las cortinas rápidamente. Me di la vuelta en la cama quedando bocabajo pero la herida de la cabeza me recordó que estaba ahí. Me incorporé en la cama y miré el reloj, las nueve y cuarto. Me llevé una mano a la cabeza en un gesto de dolor y Dani entró a la habitación para sentarse a mi lado en la cama.
-¿Cómo estás?
-Me duele la cabeza... -Me dio una pastilla con un vaso de agua y me la tomé-.
-Creo que es normal, te tiraron de un coche en marcha... -Sonreí un poco al verle sonreír a él y me acarició el brazo-. Duérmete un poco más, anda. Hoy el programa es grabado y no hay que ir a trabajar, necesitas descansar.
-No creo que pueda dormirme.
-Pero Cris, tienes que descansar, no has dormido casi nada. Venga... Que me quedo aquí contigo hasta que te duermas, acuéstate. -Me tumbé en la cama cerrando los ojos y sonreí al notar como Dani se sentaba un poco más cerca de mí-.
Una lágrima cayó por mi mejilla pensando en todo lo que me había hecho y en cómo se portaba conmigo ahora, era muy contradictorio... Sin preguntarme qué me pasaba, cosa que agradecí, me limpió la lágrima con su dedo y me acarició el pelo muy despacio. No quería dormirme, quería disfrutar de sus caricias el mayor tiempo posible, pero al final el sueño y el cansancio vencieron a mi mente y volví a dormirme en esa cama que tantas noches atrás había sido nuestra cama.

Me desperté otra vez a la una de la tarde y me encontré una nota a mi lado con un huevo kinder. Cogí la nota sonriendo y la leí: "me he tenido que ir un momento a hacer una cosa, pero volveré pronto, supongo. Cómete eso, que ya verás como no lo vomitas, tengo el presentimiento... Por cierto, buenos días, bonita :)"
La sonrisa de tonta que tenía en mi cara en ese momento no se podía describir. Me senté en la cama y me comí la mitad del huevo sin que me diera angustia. Era ya la una y media y me levanté para coger el ordenador de Dani, estaba aburrida. Estuve un rato en twitter pero siempre me cansaba, y cuando iba a apagar el ordenador vi una carpeta en el escritorio que me llamó la atención por su nombre, "veinticuatro". Supuse que sería del cumpleaños de Dani de hace unos años, que aunque fuera el veinticinco podía haberlo celebrado antes, pero el veinticuatro era el día que empezamos a salir, así que la abrí muerta de curiosidad. Y me equivoqué. No era del cumpleaños de Dani ni nada por el estilo, la carpeta estaba llena de fotos nuestras, había más de doscientas... No sabía por qué guardaba eso todavía, pero me enamoraba cada día más y saber que él no me quería me dolía mucho.
Guardé el ordenador en su sitio y me senté en el sofá a esperarle, a los cinco minutos llamaron al timbre. Miré por la mirilla y era él, le abrí la puerta sonriendo y dejó un par de bolsas que llevaba.
-¿Estabas dormida? Se me han olvidado las llaves y he tenido que llamar.
-No, no... Llevo despierta un rato. Por cierto, me he comido la mitad del huevo kinder y no he vomitado. -Me acarició la cara y sonrió-.
-¿Has visto? Si ya lo sabía yo... -Me reí y le ayudé a colocar lo que había comprado. Por suerte o por desgracia me sabía su casa de memoria-.
-¿Y a dónde has ido?
-Pues... A ver, siéntate. -Me senté en la encimera con su ayuda-.
-Me estás asustando...
-Si no es nada malo, creo. Sé que igual no te parece bien, pero como últimamente tus decisiones son un tanto estúpidas -sonreí y me dio en la nariz con un dedo- he tomado esta por ti. He ido a la policía y he denunciado a Miguel, hay pruebas suficientes. También he llamado a Patricia y no habrá ni siquiera juicio, esa mujer tiene contactos por todas partes. He dejado mis datos para que me llamen con cualquier cosa y ya han puesto la orden de busca y captura. -Agaché la cabeza y me cogió la cara entre sus manos-. Cris, mírame. En cuanto le encuentren irá directo a la cárcel ¿vale? Y mientras lo encuentran yo estoy aquí, no vas a estar sola en esto. -Asentí lentamente y me rodeó la cintura con sus brazos abrazándome, yo escondí mi cabeza en su cuello y estuvimos así hasta que su móvil nos interrumpió-.
-Dani, te están llamando... -Se separó de mí un poco poniendo su mano en mi pierna como acto reflejo y cogió el móvil-.
-¿Lara? Hola, sí... Pues bien, la verdad. ¿Quedar a comer, en mi casa? No, no... Hoy no puedo, no. Es que no me encuentro bien. Sí, no te preocupes, ya te llamaré... Venga, hasta luego. -Colgó y me bajé de la encimera-.
-¿Por qué no quedas con ella?
-Porque prefiero estar contigo. -Me giré y le miré a los ojos-.
-Dani, no te entiendo...
-¿Qué es lo que no entiendes?
-Pues no sé... Lo que haces. Primero me dejas por un mensaje, pero bueno, eso es normal porque nunca me quisiste. Pero vamos, que luego estoy en el hospital dos meses y viene tu hermano a verme más que tú, que no viniste ni una vez. Luego llego al programa y me tratas como una mierda echándome hasta de tu silla, como si tuviera la peste. Y ahora me salvas la vida y me tratas increíblemente bien y le dices a tu novia que no quedas con ella porque quieres estar conmigo... Te juro que no lo entiendo. -Suspiró y se sentó en una silla de la cocina, yo me senté en la mesa y esperé a que hablara-.
-Bien... A ver. Primero, te dejé por un mensaje porque no tuve cojones a decírtelo a la cara, porque soy un cobarde y no quise luchar, preferí coger el camino fácil.
-¿Luchar? ¿Contra qué? -me cogió las manos y me miró a los ojos-.
-Contra todos. Pero déjame terminar. Mi hermano iba a verte porque yo se lo pedía, necesitaba saber cómo estabas y él podía decírmelo. En el programa te traté así porque Flo estaba delante, ¿es que no te fijaste en como nos miraba?
-Dani, no te sigo... ¿Qué tiene que ver Flo en todo esto?
-Espera... Y por último, Lara no es mi novia, y aunque te parezca raro no he estado con nadie desde que estuve contigo, y te juro que lo intenté. Intenté liarme con mil tías diferentes, pero cada vez que iba a besarlas imaginaba que eras tú o me venía tu olor como por arte de magia y era como una patada en el estómago.
-Pero en el mensaje...
-Olvida ese puto mensaje porque era todo mentira. Y solo tengo claras dos cosas. Una, que me paso las noches llorando pensando en que si estás así de enferma es por mi culpa. Y dos...
-¿Cómo que era mentira?
-Y dos... Que te quiero más que a mi vida, te quiero como nadie nunca te ha querido y te querré más que nadie nunca va a quererte, porque estoy enamorado hasta las trancas de ti, Cristina. 

jueves, 2 de agosto de 2012

CAPÍTULO 34: PARA OLVIDARTE


Empecé a gritar y a golpear la puerta del maletero, pero nadie me oía. Noté como el coche se ponía en marcha y saqué mi móvil del bolsillo, pero Miguel vio la luz de la pantalla y se bajó para quitármelo. Al ver que me había pillado solo me dio tiempo a mandar un "SOS" a Dani... Lo único que podía esperar era que lo entendiera y que Miguel no apagara el móvil para que pudiera localizar donde estaba y buscarme.
No sabía a dónde me llevaba Miguel, pero sabía que si Dani no conseguía encontrarme Miguel iba a terminar lo que empezó una vez y no consiguió acabar... El miedo se hizo presa de mi cuerpo, estaba paralizada, no podía hablar, ni gritar, ni dar golpes... Sólo podía pensar en lo que ocurriría a continuación, esperando solo no sufrir demasiado.
A la media hora de camino, por lo menos, abrió el maletero con el coche en marcha y caí a la carretera golpeándome contra el asfalto. Me fui hacia un lado de la carretera y me limpié la sangre de la ceja entre lágrimas.

No sabía donde estaba, no tenía móvil y no se veía ni rastro de Madrid en kilómetros, no podía levantarme y unos pinchazos horribles en la cabeza me atacaban cada cinco segundos. No sé cuánto tiempo estuve allí tirada, pero ya era de noche cuando vi las luces de un coche acercándose a mí rápidamente. Me aparté creyendo que sería otra vez Miguel, pero reconocí el coche de Dani y rompí a llorar otra vez, esta vez de alegría.
Se bajó del coche corriendo hacia mí y me levantó la cabeza del suelo. Casi no podía abrir los ojos y no podía respirar bien. Dani lo notó y volvió a tumbarme en el suelo con lágrimas en los ojos. Juntó sus manos y me presionó el pecho varias veces, cosa que me permitió poder respirar normal otra vez. Volvió a incorporarme y me estrechó contra su pecho.
-Lo siento... -conseguí decir con un hilo de voz-.
-Joder Cris... ¿en qué coño estabas pensando, eh? Te juro que no lo entiendo.
-Fui para olvidarte. Creía que... si Miguel había cambiado y...
-Vale, tranquila, ya estoy aquí... ¿Qué te duele?
-La cabeza, mucho. Y la muñeca un poco.
-Tengo que llevarte al hospital... -Me alteré y traté de separarme de sus brazos-
-No, no... Dani, al hospital no, te lo suplico... -Suspiró y me levantó del suelo en brazos-.
-Vale, pero no puedo dejarte en casa así, te tengo que llevar conmigo. -Asentí y me sentó en los asientos de atrás del coche para que pudiera acostarme pero me levanté-.
-Dani, lo voy a manchar todo de sangre...
-No te preocupes, pero si estás mareada túmbate ¿vale? -Suspiré y me apoyé en la ventanilla, estaba mareada pero no quería manchar el coche de Dani-.
Llegamos a su casa a los tres cuartos de hora más o menos y me cogió en brazos otra vez. Me subió a su casa y me tumbó en el sofá, había perdido mucha sangre y tenía la camiseta entera manchada.
-Cris, no sé si voy a saber curar eso...
-No me lleves a ningún sitio, por favor, sí que sabes. -Suspiró y fue al baño para volver al rato con un botiquín. Me curó la herida con mucho cuidado, me moría de dolor pero no me quejaba. Me puso una gasa con esparadrapo y me senté en el sofá. Empecé a llorar otra vez y Dani me abrazó sin decir nada.
-Lo siento... Tendría que haberte hecho caso... Soy gilipollas.
-Pues un poco sí, la verdad. ¿Tú sabes el susto que me has dado? Dios... Si no llego a encontrarte ¿qué? -Agaché la cabeza y se levantó-. Bueno... Ya ha pasado ¿vale? ¿Estás mareada o puedes ducharte?
-Creo que puedo...
-Vale, vamos, que te acompaño. -Me ayudó a levantarme y entré al baño a ducharme. Me duché con cuidado de no marearme ni nada por el estilo quitándome toda la tierra que llevaba encima, en la ducha volví a romper a llorar y cuando salí Dani me había dejado en el lavabo la camiseta que siempre me ponía suya cuando estábamos juntos y también un conjunto de ropa interior que supongo que me dejaría allí muchos meses atrás-.
Me miré al espejo y no me reconocía. ¿Dónde había ido a parar mi sonrisa? Ah, sí, se la había llevado Dani al mandarme ese mensaje hacía ya dos meses. Dos meses eternos en los que dormía sola todas las noches mientras él estaría con una tía diferente cada día, seguro...
Fui al salón y me senté a su lado en el sofá.
-Creo que nunca voy a poder agradecerte todo lo que has hecho por mí...
-No es nada. -Me sonrió-.
-¿Que no es nada? Dani, que me has salvado la vida.
-Bueno, si lo miras así... Pero en fin, que no tienes que dar las gracias, lo he hecho porque quería. -Sonreí agachando la cabeza y noté como me miraba fijamente-.
-¿Qué pasa...?
-Cris... ¿te ha hecho algo?
-Pues me metió al maletero de su coche, que fue cuando te envié el mensaje, pero se dio cuenta y...
-No me refiero a eso. -Me miró a los ojos y pude ver el miedo en ellos-. Porque como te haya tocado un pelo, te prometo que...
-Ah... No, digamos que no terminó lo que empezó antes de conocerte a ti... Por suerte, porque no habría podido recuperarme de eso en mi vida. -Suspiró aliviado y me abrazó dejándome un beso en la cabeza-.
-Lo que importa es que no lo hizo... Cuando te vi allí tirada me temí lo peor, no sabía ni siquiera si estabas viva y... Joder.
-Estoy bien gracias a ti, Dani. -Volvió a besarme en el pelo y me hizo caricias por la espalda hasta que me quedé dormida encima de él. Me llevó hasta la cama y él se acostó en el sofá-.
A las cuatro de la mañana me levanté porque me sangraba la herida de la cabeza y Dani estaba despierto escuchando música en el sofá. Fui al baño intentando que no me viera para que no se preocupara pero no lo conseguí, me senté en el váter poniéndome papel sobre la herida y escuché como Dani venía.
-¿Cris? ¿Estás despierta? ¿Qué pasa? -me vio intentando que dejara de salirme sangre y se acercó rápido a mí-. Dios, Cris... -Me echó la cabeza hacia atrás y volvió a curarme la herida como antes para después tapármela de nuevo-. Has perdido mucha sangre, lo sabes, ¿no?
-Sí, pero da igual, no me ha bajado la regla el último mes, así que compensa lo de esta noche...
-¿Que no te ha bajado la regla? ¿Y eso?
-Pues no sé, supongo que será por las pastillas o algo...
-Pero...
-No, Dani, tranquilo. -Sonreí forzadamente y me levanté-. No es por eso, es imposible. Me dejaste hace más de dos meses y no he estado con nadie más.
-Ya... -agachó la cabeza y le acaricié el brazo-.
-Eh, que da igual... No tienes que sentirte mal, la tonta y la fácil fui yo, ¿recuerdas? -Quizá esa última frase fue un poco cruel, pero me salió sola-.
Fui hacia la cama y me senté con las piernas cruzadas, Dani se sentó a mi lado y me miró a los ojos.
-Pero Cris, es que, en realidad yo...
-¿En realidad tú, qué? -suspiró y agachó la cabeza-.
-Nada, da igual...
-Como quieras. Por cierto, si quieres dormir aquí, duerme, es tu cama... -Sonrió y asintió. Me levanté para irme pero me cogió el brazo-.
-Eh, pero creía que tú también dormirías aquí...
-¿Quieres que duerma aquí?
-Bu... Bueno, es por la herida y eso, que... -Sonreí y me metí debajo de las sábanas-.
-Tranquilo, si por desgracia, no seré yo la que te diga que no quiere... Ojalá.
-¿Por qué dices eso? -Se tumbó a mi lado y me miró a los ojos-.
-Pues porque yo sigo queriéndote y para ti fui una más, pero de las que dan pena, por eso estoy aquí hoy. Seamos realistas.
-Ojalá algún día todo cambie...
-¿Qué quieres decir?
-Nada, cosas mías... Vamos a dormir, anda.
-Vale... -me giré hacia el otro lado dándole la espalda y puso una mano sobre mi cintura. Yo me eché hacia atrás como dándole permiso y se pegó a mí abrazándome-.
A pesar de todo lo que había pasado esa tarde había merecido la pena si ahora estaba así... Hacía tanto tiempo que no dormía con Dani que había olvidado lo feliz que me sentía cada segundo que había estado con él. A la misma vez, cada segundo que pasaba me hacía más daño a mí misma y tenía más ganas de volver a besarle, de volver a estar con él como estábamos antes... Le echaba tanto de menos que llegaba a ser insoportable.
Me dormí mientras lloraba y sonreía a la vez, acariciando la mano de Dani sobre mi tripa.

miércoles, 1 de agosto de 2012

CAPÍTULO 33: SÉ QUE NO LO MEREZCO


Me quedé de piedra al leer el mensaje de Miguel... ¿Qué coño les pasaba ahora a todos los tíos con querer ser mis amigos?
Parecía sincero, pero después de todo lo que me había hecho tenía miedo. ¿Y si todo era mentira y no se ha olvidado de su promesa de hacerme la vida imposible? ¿Y si era una especie de aviso para que tuviera cuidado porque iba a volver a por mí?
No sabía qué hacer y el único que sabía mi historia con Miguel era Dani, así que tras darle muchas vueltas decidí que debería decírselo, simplemente para saber qué hacer. Estaba claro que mi primera opción habría sido Patricia de estar en España, pero al haber solo dos personas que lo sabían no me quedaba otra opción que ir a hablar con Dani, por mucho que me costara.

Llegué al plató y me puse a buscarlo, toqué a la puerta en su camerino y no había nadie, pero Raúl me dijo que estaba en plató. Cuando llegué allí, Dani estaba hablando con Flo, pero no podía esperar, tenía el miedo metido en el cuerpo todavía. Me acerqué a ellos un poco y no hablé muy fuerte.
-Dani, necesito hablar contigo...
-Sí, espera un momento que... -Le corté y le miré a los ojos por primera vez-.
-Dani por favor, es muy importante. Sabes que no te lo pediría si fuera una gilipollez. -Dani miró a Flo a los ojos de una manera extraña, como pidiéndole permiso, cosa que no entendí. Flo asintió y se fue dejándonos solos-.
-Bueno, ¿qué es eso tan importante? Dispara. -Abrí el mensaje en el móvil y se lo di para que lo leyera, noté la preocupación en sus ojos y me llevó a un lugar un poco más apartado-.
-Lo siento, no podía acudir a otra persona, solo lo sabes tú y... -Las lágrimas empezaron a recorrer mis mejillas y no lo dudó un segundo, se acercó a mí y me abrazó por los hombros muy fuerte. Rodeé su cintura con mis brazos en un acto reflejo y hundí mi cabeza en su pecho-. Dani, estoy asustada...
Me separó un poco de él y puso sus manos en mis hombros.
-Tranquila, Cris, lo más importante es que no te alteres ¿vale? ¿Cuándo te llegó ese mensaje? -Respiré hondo y cerré los ojos-.
-Esta mañana... Bueno, anoche. Me llamó desde un número oculto pero no quise escucharle y apagué el móvil, supongo que el mensaje me lo mandaría entonces, pero lo he recibido esta mañana.
-Entonces quiere que vayas hoy a tomar un café con él... ¿No pensarás ir, verdad?
-No lo sé...
-¿Cómo que no lo sabes?
-¿Y si ha cambiado?
-¿Y si no? -Dani se puso las manos en las caderas y me miró a los ojos-. Cris, no puedes arriesgarte tanto.
-¿Y si sí? Las personas a veces no aparentan lo que son en realidad. –Le miré fijamente y me entendió-.
-Golpe bajo...
-Lo siento, pero es la verdad.
-Por favor, no vayas. -Vi como Flo nos miraba de una manera extraña pero no le di importancia-.
-Vale... No creo que vaya. Gracias Dani, yo... No sabía a quien contárselo y necesitaba consejo. -Me acarició la cara con un dedo sonriendo y yo me estremecí, cosa que él notó perfectamente-.
-No des las gracias ¿vale? Pero podrías hacer algo por mí...
-¿Yo? ¿Por ti?
-Sí... Podrías dejar que hablara contigo cinco minutos, sé que no me lo merezco pero necesito saber algo.
-¿Qué quieres saber?
-Quiero saber cómo estás. -Le miré sorprendida y nos sentamos, él en su silla y yo en la mesa en frente suya-.
-¿Cómo estoy, en qué sentido?
-Joder, Cris... No me lo pongas más difícil, sabes a qué me refiero. -Suspiré agachando la cabeza y asentí, de alguna forma se lo debía-.
-Vale... Pues mal, supongo. Mira como estoy, Dani... -Me puse las manos al rededor de la cintura-. Me estoy quedando en los huesos. Cada vez que como algo lo vomito, llevo una semana sin echarme nada al estómago y con un dolor horrible en la tripa... Si no me tomo las pastillas puedo desmayarme a la mínima, pero para tomármelas tengo que comer. Y si como y me la tomo en seguida la vomito, así que no me queda otra que tomármelas con el estómago vacío, y me estoy destrozando por dentro... Es horrible. Así que no puedo decir que estoy bien, que digamos... Y esto no lo sabe nadie, a mi madre no puedo contárselo, se preocuparía demasiado, y a Anna no quiero molestarla después de todo lo que hizo por mí cuando estaba ingresada.
-Joder... Pero... ¿no hay ninguna solución para que puedas comer sin vomitar después? -Negué con la cabeza y se levantó-. No sé qué decirte...
-Es que no deberías haber preguntado... No te preocupes, no saben qué decirme ni los médicos... -Puso una mano encima de la mía y me sonrió, me recordó a los viejos tiempos...-
-Cuenta conmigo, ¿vale?
-Vale... -hice una mueca intentando sonreír y estiré de su brazo para que volviera a abrazarme. Lo hizo y noté el contacto de sus labios contra mi cuello, me dio un escalofrío y cerré los ojos disfrutando del momento y absorbiendo su olor, ese olor que tan loca me volvía-.
-¿Esto significa que me perdonas?
-Nunca estuve enfadada contigo. No te guardo rencor, no puedo aunque lo intente. Simplemente no entiendo lo que hiciste. -No contestó, se limito a abrazarme más fuerte y cuando nos separamos me quitó el pelo de la cara-.
-Tengo que irme, peq... Cris. Luego te veo.
-Vale, hasta luego...

¿Qué había sido eso, una especie de reconciliación? No sabía, pero tenía la sonrisa de tonta en mi cara, aunque fuera algo amarga... En ese momento me di cuenta de que quizá lo que necesitaba era a alguien, volver a enamorarme, aunque no fuera de Dani. Quizá sí que fuera a tomar ese café con Miguel...
Hicimos el programa, Dani no paraba de mirarme y me ponía muy nerviosa, a la vez que Flo le echaba miradas asesinas que yo no lograba entender.
Salí del plató antes de que Dani me viera para que no me impidiera ir a ver a Miguel, quería saber qué tenía que decirme. Fui al bar donde habíamos quedado y me senté... Me dijo más de lo mismo, que si había cambiado, que si no era el mismo, que si estaba arrepentido, que lo perdonara... Todo iba bien, por el momento. Pagó los cafés y salimos fuera, era una calle donde no había nadie y daba un poco de miedo. De repente noté como me tapaba la cabeza con una bolsa negra y me metía en lo que imaginé que era el maletero de su coche...

martes, 31 de julio de 2012

CAPÍTULO 32: NO FINJAS QUE TE IMPORTO



Tras esa primera y última reunión de Otra Movida, Dani y yo no habíamos vuelto a hablar. Aquel día me dejó con la duda de por qué tenía que tratarme tan mal, y mis ganas de besarle de nuevo, de volver a probar sus labios, aumentaban cada segundo.
Era ocho de agosto, el primer día de Otra Movida. Notaba los nervios en la garganta nada más despertarme. Estuve dando vueltas en la cama un rato grande hasta que se hicieron las nueve y media. Empecé a recordar todas las noches con Dani, como me hacía el amor de la manera más suave y bonita del mundo y luego nos dormíamos abrazados, y me despertaba con un beso... Pero todo había quedado en el pasado, por desgracia.
Me levanté de la cama y me vestí con un pantalón corto y una camiseta de tirantes, iba vestida igual que el día en el que Dani y yo nos besamos por primera vez, pero no creía que el pudiera acordarse de eso; Al fin y al cabo, yo había sido una más de su lista...
Me estaba quedando muy delgada, demasiado, pero es que todo lo que comía lo vomitaba, y estaba preocupada porque no quería que en el programa nadie se diera cuenta. A partir de aquel día comería todos los días allí y no creo que pudiera comer mucho.
Llegué a los estudios y por suerte Anna acababa de llegar también y estaba en la puerta hablando con Flo, les saludé a los dos y Flo me dio mi guión.
-¿Cómo estás esta mañana, mi niña? Que desde el día de la reunión no nos hemos visto. -Anna y yo íbamos agarradas de la cintura hacia su camerino-.
-Pues bueno, regular... Mira qué flacucha me estoy quedando, doy asco, tía... Esta mañana también he vomitado al intentar desayunar, no sé qué coño hacer. -Abrió su camerino y entramos sin darnos cuenta de que había alguien dentro-.
-Madre mía... ¿Pero vomitas todos los días?
-Y varias veces. -Mientras nosotras seguíamos con nuestra conversación, al alzar la mirada nos dimos cuenta de que Dani estaba dentro y nos había escuchado-.
-¡Buenos días, pelopincho! ¿Qué haces tú aquí? -Anna le saludó y yo me quedé al margen, pero Dani me miraba a mí y agaché la cabeza-.
-Oye Annita, que yo me voy ¿vale? Luego te veo, guapa. -Le di un beso a Anna y salí de su camerino apoyándome en la pared de en frente y agaché la cabeza-.
¿Por qué tenía que pasarme esto a mí? ¿Por qué no me di cuenta antes de que Dani me estaba utilizando?
Dos lágrimas rebeldes cayeron por mis mejillas y en ese momento Dani salió del camerino de Anna, cuando ella me vio se acercó corriendo a mí, y él se quedó detrás.
-¡Cris! ¿Estás llorando? ¿Qué te pasa?
-Nada, estoy bien. -Sonreí falsamente y salí corriendo hacia mi camerino-.
Escuché como Dani suspiraba... Seguro que creía que estaba haciéndome la víctima, pero lo cierto es que no podía evitar recordar todo lo que vivimos y acabar llorando cuando estaba cerca de él.

Se acercaba la hora del programa y yo cada vez estaba más nerviosa... Fui a maquillaje y estuvieron un rato conmigo mientras ojeaba una revista. Vi encima de la mesa la revista en la que aparecimos Dani y yo hace ya un montón de tiempo, pero acababan de maquillarme, así que hice un esfuerzo por no llorar y fui hacia el comedor, eran ya las dos y media. No me molesté en coger nada de comida puesto que sabía que no iba a conseguir comer nada y me senté al lado de Anna. Solo de ver la comida ya me daban arcadas.
Dani llegó a los pocos minutos y se sentó en frente, no había nadie más en la mesa.
-Cris, ¿ya has comido? -Levanté la mirada extrañada-.
-¿Me dices a mí? -Asintió haciendo una mueca de sonrisa y dejé el móvil sobre la mesa-. No, no tengo hambre.
-Pero...
-Dani, déjalo, no finjas que te importo. -Me levanté haciendo ruido con la silla y salí del comedor-.

Quedaba media hora para el programa y lo único que deseaba era tener a Dani y mi lado en ese momento, que me diera un abrazo para calmar los nervios o cualquier cosa, pero que me hiciera sentir viva otra vez... En ese momento me llegó un whatsapp suyo: "Sé que no quieres ni verme, así que mejor te lo digo por aquí y me aseguro de que lo leerás. Aunque no estemos juntos quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que sea si me necesitas para cualquier cosa"
"Ahora no me vengas con esas. Parece que no entiendes ni tú de la forma que has jugado conmigo todos estos meses, entiende que no quiera nada tuyo ahora"
Sabía que había hecho lo correcto, o al menos lo presentía... Era como si Dani no se diera cuenta de que me había estado engañando, ¿a caso se puede confiar en una persona así? Le quería a mi lado, pero lo cierto es que ni siquiera yo dejaba que se me acercara.
Me dirigí a la salida de Anna para darle ánimos, ella también estaría nerviosa independientemente de que conociera a todo el equipo y tuvieran muchos fans asegurados por su anterior programa... Nos abrazamos dándonos ánimos y me esperé con ella hasta que Flo la llamó para entrar, por suerte Dani salía por otro lado y no tuve que verlo.
Fui hasta donde tenía que salir yo y esperé a que entrara mi cabecera. Salí con la sonrisa más grande que pude poner en ese momento y creo que todos se lo tragaron menos Dani y Anna. Había fingido bastante bien.

Nada más acabar el programa nos reunimos todos en Flocución para comentar el programa, había salido todo genial. Cuando yo llegué estaban todos los sitios ocupados y Anna se levantó para dejarme el suyo, justo al lado de Dani en el sofá...
-No, Anna, no hace falta...
-Cris siéntate, estarás cansada del programa, como todos, y las dos sabemos que no es bueno que lo estés. -Sonreí y me senté donde ella estaba hace unos minutos-.
-Gracias. -Era la realidad. Tenía esa asquerosa enfermedad y tenía que aceptarlo, no iba a negar la ayuda-.
De vez en cuando Dani rozaba su mano con la mía, no sé qué coño pretendía con eso pero me estaba cabreando, así que me levanté poniendo la excusa de que tenía que hacer recados para mi madre y me fui de allí lo antes que pude.
Cogí el coche y llegué a casa muy pronto, la verdad es que debería conducir más despacio, pero con el cabreo que llevaba encima no era el mejor día para planteármelo.
Nada más llegar me tumbé en la cama y cerré los ojos, estaba agotada. Sin darme cuenta me quedé dormida y me desperté a las nueve con el sonido de mi móvil, era un número oculto. Descolgué y me quedé helada al oír su voz... No dejé que dijera nada, apagué el móvil y me metí debajo de las sábanas. La pesadilla había vuelto, Miguel había vuelto. No sé por qué me llamaba y tampoco quería saberlo, así que hice un esfuerzo por dormirme de nuevo...

Me desperté y volví a encender el móvil, tenía dos llamadas perdidas de Anna y cinco del mismo número oculto desde el que me llamó Miguel la noche anterior, también tenía un whatsapp... Lo abrí y también era de un número que no conocía: "Hola otra vez, Cristi... Lee el mensaje entero y luego si quieres lo borras, pero léelo al menos... Ha pasado mucho tiempo y lo he olvidado todo, me he dado cuenta de lo malo que fui contigo y te prometo que he cambiado, ya no soy como antes y quiero que podamos ser amigos. ¿Quedamos a tomar un café mañana a las seis en el bar de siempre? Si no vas, entenderé que no quieres volver a verme y desapareceré de tu vida para siempre, esperaré allí hasta las siete. Un beso"

CAPÍTULO 31: ¿QUÉ ES LO QUE QUIERES?


Primer día de agosto. Primera reunión de Otra Movida y primer día que vería a Dani casi dos meses después…
Me levanté despacio de la cama, me habían dado el alta en el hospital a causa de que tenía que hacer el programa, pero seguía muy débil y en cualquier momento podría pasarme lo mismo que la otra vez. Intenté desayunar algo pero vomité después, así que mis intentos quedaron en nada.
Cogí un taxi y a las diez en punto llegué a los estudios, la reunión no era hasta las once y media pero quería ir conociendo a la gente.
Vi a Flo y me acerqué a él.
-¡Pedroche! ¿Cómo estás, bonita?
-¡Buenos días Flo! Pues bien, a ver si me recupero del todo pronto… -Sonreí y entramos a su despacho-. ¿No ha llegado nadie todavía?
-Sí, sí. Están aquí ya Raúl, el chico nuevo que tengo que presentarte y Annita y Dani, que están en el plató, creo. –Cuando escuché el nombre de Dani fue como una patada en el estómago-.
-Ah, vale, pues voy  a ver si encuentro a Anna que aún no la he saludado. –Me levanté demasiado rápido y me mareé, pero eso ya era normal para mí-.
-¡Cris! ¿Estás bien?
-Sí… No te preocupes, suele pasarme –sonreí y abracé a Flo- luego nos vemos, y muchas gracias por todo, Flo…
-Si yo no he hecho nada, chiquilla…
-Contratarme, ¿te parece poco? –nos reímos-.
-Pero eso te lo has ganado tú a pulso.
-Bueno, muchas gracias por todo igualmente.
-De nada… Anda tira a buscar a Anna que estará por ahí.

Salí del despacho de Flo, era un amor de hombre y me trataba genial. Fui primero a mi camerino a dejar el bolso y las cosas y llamé al de Anna para ver si estaba ahí, pero al ver que no me dirigí a plató como me había dicho Flo. Por el camino me encontré con Raúl.
-Hola, tú debes de ser Raúl… Pelo rizado, alto, despistado y loco…
-Joder, ¿me espías o algo? –Me dio dos besos y nos reímos-.
-No, pero he pasado mucho tiempo con Anna.
-Ahhh, entonces con razón… Mi amiga del tinte número seis...
-Estoy segura de que le molesta que le digas eso.
-Sí, pero bueno, son muchos años que nos conocemos ya y se va a acostumbrando, démosle tiempo…
-Jajajajaja, madre mía… Pobre Annita. ¿Sabes dónde está, por cierto?
-Sí, está en plató con Dani y Meri, que son los únicos que han llegado. Por cierto… ¿tú y Dani…?
-Nada. –Sonreí a la fuerza-. Yo y Dani ya nada.
-Ah, bueno… Es que vi unas fotos y tal, y… Bueno, que da igual. Ya nos veremos por aquí, ¡encantado!
-Igualmente. –Sonreí y volvimos a darnos dos besos-.
Seguí andando hasta el plató y vi que Anna estaba de espaldas hablando con Dani, la reconocí por los rizos rubios. Dani estaba guapísimo, estaba más moreno… Él aún no me había visto pero lo hizo cuando comencé a acercarme a ellos. Le sostuve la mirada todo el tiempo que pude, y ese tiempo no llegaron a ser ni dos segundos.
Intentaba pasar de él. ¿Tenía que olvidarle, no? Seguía llorándole todas las noches, así que digamos que no lo estaba consiguiendo.
Me acerqué por detrás y le tapé los ojos a Anna con mis manos.
-Hm… Colonia de vainilla… ¡Cristina! –Se giró y nos abrazamos fuerte-. Como te he echado de menos, amiga…
-Y yo a ti, la semana que te fuiste a Croacia se me hizo eterna allí metida en el hospital… -La pequeña sonrisa que había sacado Dani al vernos abrazadas se le borró por completo en ese momento y agachó la cabeza-.
-¿Y cómo estás, cari?
-Pues bueno, intentando recuperarme lo más pronto posible… Creo que lo llevo bastante bien, pero me mareo todo el rato, es asqueroso.
-Bueno, ya verás como pronto estás bien del todo y los números esos raros vuelven a bajar.
-No creo. Cuando bajaron estaba muy bien acostumbrada y no creo que pueda ir a mejor… -Dani me miró medio segundo sabiendo que me refería a él-.
-Que sí, tonta… Vamos a que te presente a Meri que es la única que ha llegado.
Fui con Anna y me presentó a Meri y a alguien más del que no recuerdo el nombre, a Dani ni siquiera lo saludé. Después Anna tuvo que irse con Flo a hacer algo para el primer programa y yo me senté en una de las tres sillas que había en la mesa. Saqué el móvil y me puse a hablar por whatsapp con Irene hasta que una voz muy familiar me sacó de mis pensamientos.
-Hola…
-Hola. –Contesté sin levantar la mirada del móvil-. ¿Quieres algo?
-Sí, que te quites, que estás en mi silla. –La respuesta de Dani me dolió como si me clavaran  mil cuchillos en el pecho y se me llenaron los ojos de lágrimas. Me levanté rápido pero tuve que volver a sentarme mareada-. Eh, ¿estás bien? –Me puso una mano en el hombro y se la aparté bruscamente-.
-No me toques, Dani. –Ahora sí, conseguí levantarme más tranquila y me fui a sentarme a las gradas del público, allí no pude contenerme y empecé a llorar intentando que nadie me viera, pero Raúl lo hizo-.
-Ey Cris, ¿estás bien? –Levanté la cabeza pero me encontraba realmente mal-.
-No… Por favor Raúl, busca a Anna y dile que me traiga mis pastillas…
-Voy, pero tranquilízate eh, y deja de llorar… -Me acarició la espalda y al poco tiempo vino Anna con las pastillas que me habían mandado-.
-Joder, Cris… ¿Qué ha pasado? Vamos abajo que aquí no da el aire acondicionado. –Bajamos y me sentó en su silla y ella se puso al lado apoyando mi cabeza en su pecho-.
-No tendrían que haberme dado el alta, Anna…
-Que sí, no digas eso… Si estabas genial, ¿qué ha pasado?
-Nada, ha sido de repente. –Dani me miró sorprendido por no “delatarlo” delante de Anna y ella suspiró-.
-Bueno… Vamos al baño y te lavas la cara, ¿vale? –Asentí y nos fuimos de allí hacia el baño-.

Cuando se hicieron las once y media empezó la reunión y duró dos horas al ser la última antes del primer programa, así que cuando terminó dijeron todos de ir a comer, yo no quería pero Anna acabó convenciéndome… Antes de que todos salieran decidí que era entonces o nunca.
-Dani, espera… -Se giró hacia mí sorprendido-.
-Dime.
-¿Puedes pasarte un segundo por mi camerino que te dé una cosa? Es solo un momento, en serio, solo será un segundo… -Le hablé sin mirarle, no podía-.
-Sí, sí, tranquila. Ahora me paso.
-Gracias.
Fui a mi camerino y a los pocos minutos vino Dani, solo quería darle la bolsa con sus camisetas…
-¿Se puede?
-Sí…
-Dime, ¿qué querías?
-Darte esto. Te lo dejaste en casa hace tiempo. –Le di la bolsa con sus tres camisetas y buscó mi mirada, pero no dejé que la encontrara-.
-Vale, gracias… -Se giró para irse pero le cogí del brazo instintivamente, necesitaba preguntarle algo más. Al notar mi piel con la suya me estremecí y cerré los ojos, pero supe que tenía que ser fuerte-.
-Dani, un momento… Una cosa más. –Ahora sí le miré directamente-. ¿Por qué me tratas tan mal? -suspiré- Quiero decir… Me pediste que no te llamara y en dos meses no lo he hecho aún estando a punto de morir en esa mierda de hospital sabiendo que tú eras el único que sabía lo que me pasaba, y sabiendo que con lo único que podía curarme era escuchando tu voz dos putos minutos. Me pediste que no te buscara y no lo hice nunca, y me pediste que te olvidara y te juro que lo estoy intentando, aunque cada vez que te vea esté un poco más segura de que será imposible. No he hecho nada que te haya molestado, fuiste tú el que decidió jugar conmigo y me enamoré de ti hasta las trancas como una gilipollas, y ahora tú, la misma persona que me utilizó, me tratas como si fuera una mierda de usar y tirar. Sé que para ti soy de usar y tirar, pero me gustaría saber eso, simplemente saber por qué me tratas así, ¿es que no has tenido ya suficiente con engañarme diciendo que me querías durante casi medio año? Dime, Daniel, dime qué coño quieres después de hacerme esto. –Conseguí decirle todo esto mirándole a los ojos, llenos ya de lágrimas otra vez-
-¿De verdad quieres saberlo? –Se acercó mucho a mí, demasiado. Estábamos a milímetros de distancia-. Pues te trato así porque necesito…
-¿Qué, Dani? ¿Qué capullos necesitas? –Nuestros labios casi se rozaban y a mi mente vinieron todos los recuerdos de cuando estuvimos juntos-.
-Pues necesito… -Cerró fuerte los ojos y se separó de mí-. Nada. Lo siento. Te dejaré en paz.

Salió de mi camerino y me dejó ahí, llena de dudas, incluso más que antes, y con unas ganas de volver a probar sus labios que no se podían describir con palabras.

lunes, 30 de julio de 2012

CAPÍTULO 30: TENGO QUE SER FUERTE


Mediados de julio. Llevaba más de un mes encerrada en esa mierda de hospital llena de cables y de sueros, porque yo sola me negaba a comer. Anna venía a verme casi todos los días, se estaba convirtiendo en una amiga genial. Me traía libros, me compraba chuches, discos, películas… El ratito que ella estaba conmigo me lo pasaba genial, y también me contaba novedades sobre el nuevo programa en el que yo estaría con ellos. Se iba a llamar ‘Otra Movida’ y por lo que me iba contando iba a estar genial. Muchas veces Anna me insistía en quedarse a dormir, pero siempre le decía que no. Sinceramente, no creía que hiciera falta, bastante estaba haciendo ya por mí…
Del que no sabía nada era de Dani. Su programa acabó en junio y ya no le veía ni por la tele, era horrible. Echaba tanto de menos su voz, sus caricias… Me alegraba de estar en el hospital en el sentido de que en casa todo me recordaría a él, pero me ahogaba en esa cama todo el día. Seguía muy débil.
Una tarde decidí preguntarle a Anna.
-Anna… ¿Cómo está él?
-¿Él?
-Sí, Dani.
-Ah, Daniel… -Me cogió la mano-. Bueno, la verdad es que solo lo he visto un par de veces desde que terminamos el programa, cuando hay reuniones asiste a ellas sin hablar con nadie y vuelve a irse a casa… Me contó Flo que una noche se puso fatal bebiendo y acabó en urgencias, pero no fue nada grave. Siempre que le llamo para quedar o algo por el estilo me dice que está ocupado o que no tiene ganas.
-Pf… No lo entiendo. ¿Qué motivos tiene para estar mal? Me dejó él, joder. Es un cabrón…
-Yo tampoco lo entiendo, Cris… Es que no entiendo nada de nada, podría hablar contigo de todo esto, se está comportando como un niño.
-¿Para qué? Para él fui como un rollo de una noche, ya está. No hay más…
-En fin, pero no te me pongas triste, que la cosa esa rara que tienes ha bajado un grado este mes, eso es bueno. –Sonreímos y puso una película en la tele-. Vamos a ver la peli esta, a ver si te animas…

Y así pasaba los días. A veces venía Irene con algún amigo del barrio, mis padres, los del Selo, y poco más. Del que no había vuelto a saber nada, cosa que agradecía, era de Miguel. Anna ya lo sabía todo. Le conté eso, lo de mi enfermedad, y aunque me costara más que nada en el mundo, mi historia con Dani.
La peor semana de todas fue cuando Anna se fue a Croacia con su novio, me tiré los siete días más aburridos de mi vida, aunque ella intentaba que me entretuviera pese a la distancia y me petaba el móvil a whatsapps con fotos y mensajes tontos, cosa que le agradecía un montón.
Patri también hacía lo mismo, se había comprado una casa en París con su novio, me envió una foto con un pequeño texto: “aquí todo es mejor que en Madrid, pequeño pony. En cuanto salgas de ahí te vienes unos días para acá. ¿Sabes algo de él? Te quiero!! Un besito muy fuerte!!”

Sonreí y escribí un mensaje nuevo para ella, pero me equivoqué y se lo envié a Dani: “Anda que sí… Qué bien vives, jefa… Estoy deseando ya salir de aquí, es insoportable, en serio. Y no, no he vuelto a saber de él, aunque tampoco lo esperaba, lo dejó todo muy claro… Fui una gilipollas. Los grados de la enfermedad van bajando poquito a poco, pero está altísima y dicen que nunca habían visto nada igual… En fin, te echo de menos amiga! Un beso enorme, y disfruta mucho por mí, de París y del amor ;)”
En cuanto me di cuenta de que me había equivocado enviándole el whatsapp a Dani me dio un vuelco el estómago… Fue horrible. Al momento le escribí otro pidiéndole disculpas y diciendo que no era para él. No esperaba que me contestara, pero lo hizo.
“No pasa nada… ¿Cómo estás, Cristina?”
“¿Que como estoy, en serio lo preguntas?”
No volvió a contestarme, pero esa noche me llamó un número oculto al móvil.
-Cris, soy Nacho. Él no quería, de verdad. No digas nada de esta llamada a nadie.
Y colgó. Me quedé incluso más descolocada que antes… ¿Él no quería? Siendo Nacho, supongo que se referiría a Dani, pero no tenía ni idea. Seguramente sería una broma pesada.
Estuve comiéndome la cabeza varios días con la dichosa llamada, pero acabé decidiendo que fue una broma... Si ni siquiera parecía la voz de Nacho. En fin. Seguro que Dani se lo había contado a sus amigos y ahora estaban todos de copas y descojonándose de mí...

El 28 de julio me dieron el alta por el programa. Empezábamos el 8 de agosto y aún no había ido a ninguna reunión, pero tenía que cuidar la alimentación, no ponerme nerviosa, etc… Lo típico que me decían siempre y que yo aún no sabía controlar.
Al llegar a casa fui directa a mi habitación y nada más entrar el olor de Dani me invadió, había estado cerrada todo ese tiempo y su olor seguía ahí, era como si él mismo estuviera ahí… Conseguí reprimir las lágrimas y borré todos los mensajes y llamadas que tenía suyos, quemé todas las notitas que me escribía cuando dormíamos juntos y se levantaba antes que yo, y guardé en una bolsa un par de camisetas suyas que se dejó en casa hace ya más de mes y medio… Cómo había pasado el tiempo…
Sabía que no quería saber nada de mí, pero en la siguiente reunión le daría sus camisetas, no podía tenerlas sabiendo que nunca más sería mío.

CAPÍTULO 29: HA SIDO DIVERTIDO


Después de aquella noche perfecta Dani y yo nos quedamos todo el día en su casa sin hacer nada, simplemente abrazados viendo la tele o haciendo tonterías.
Era lunes, el primer lunes que no tenía que ir a SLQH, la verdad es que me levanté un poco triste. Dani tenía que hacer su programa y Patricia ya se había ido a Mallorca con Carlos, así que llamé a Berta y fuimos a desayunar juntas. Hablé con Dani por la mañana y le noté apagado, como si estuviera enfermo, pero no paraba de repetirme que estaba bien, que no me preocupara, y que me quería.
Comí con mis padres como hace mucho tiempo no hacía debido al programa, y luego me acosté a dormir la siesta, estaba muy triste por lo del programa… Vi un rato Tonterías las justas pero el sueño pudo conmigo a la mitad y me desperté a las siete de la tarde sobresaltada por el sonido del whatsapp. Cogí el móvil a tientas de la mesa y lo desbloqueé, era de Dani.
“Ey Pedroche… La verdad es que me he divertido mucho contigo todos estos meses, no se me ha hecho nada largo. Yo suelo de ser de rollos de una noche, como máximo una semana, tú me has durado bastante más, supongo que eres fácil de convencer. Pero eso, que esto ya me aburre, no sé para qué seguir engañándote si hay muchas tías mejores que tú ahí fuera. Te hiciste de rogar al principio, pero vamos, un poco como todas ¿no? Al final todas sois iguales. Al final y al principio. Con un simple ‘’te quiero’’ bastó. Ay, con todos los te quieros que he soltado yo para conseguir un polvo de una noche…
En fin, era solo eso, decirte que ya me das pena. Que era todo mentira, la verdad es que me ha salido la jugada redonda, pero eres muy buena niña, no voy a jugar más contigo. Fue fácil, además. Fuiste fácil.
Pero el caso es que ya me he cansado, me he cansado de ti y de tus tonterías de niña pequeña. Nunca te he querido, Cristina. Si tú me has querido a mí te pido por favor una última cosa: no me llames, no me busques, no me hables y sobretodo, olvídame.
Olvídame porque va a ser mejor para ti. Ya nos veremos en agosto en el programa, espero que para entonces ya me hayas olvidado, tampoco quiero que lo pases mal y todo eso, me das pena. Quizá se me fue un poco de las manos estar tanto tiempo engañándote, pero ha sido divertido”

En el mismo segundo en el que terminé de leer el mensaje ya estaba cubierta de lágrimas. Me dio un ataque de ansiedad, no podía creerme lo que estaba pasando, deseaba que fuera un sueño y despertarme en cualquier momento, pero no fue así. Recuerdo levantarme del sofá y un fuerte golpe en la cabeza mientras caía al suelo, para luego despertarme en una habitación blanca de hospital tres días después. Me dolía mucho la cabeza y en cuanto abrí los ojos ya tenía a tres enfermeras encima mío diciendo cosas muy raras.
No sabía lo que decían, pero me estaban trasladando de mi habitación del hospital por los pasillos a otra sala, supongo que para hacerme pruebas.

Cuando avanzamos unos metros me pareció ver a Dani sentado en una de las sillas de los pasillos del hospital sonriendo al verme despierta. Intenté incorporarme para saber si era él pero una punzada de dolor me atravesó la cabeza y tuve que volver a acostarme, seguramente habría sido una alucinación. Me durmieron para hacerme más pruebas y desperté a las pocas horas en la misma habitación que antes.

Mi madre se tiró el resto del día allí conmigo, pero yo no hablaba, estaba despierta y sentía todo y escuchaba, pero no tenía fuerzas para hablar ni para moverme, solo lloraba de vez en cuando al pensar en Dani.
Llevaba ya una semana entera ingresada en el hospital, Irene también había pasado mucho tiempo conmigo y ella consiguió sacarme las primeras palabras y sonrisas. Lo que no esperaba era la visita de aquel día.
-¿Cris, se puede?
-¿Anna? –Anna Simon entró a mi habitación y se sentó a mi lado-.
-¿Cómo estás?
-Mal… -Las lágrimas comenzaron a caer por mis ojos de nuevo y ella me cogió la mano- ¿Por qué lo hizo?
-No lo sé, cielo… Pero te aseguro que entiendo tan poco como tú. –Le tendí mi móvil y la dejé que leyera el whatsapp de Dani entero-. Cris… Yo lo siento pero no me creo nada de lo que pone aquí.
-¿Cómo dices?
-Eso, que es imposible. Dani lleva llorando toda la puta semana. Salía del camerino para hacer el programa y dormía allí todas las noches diciendo que no podía ir a casa, y se ha quedado aquí los tres días que has estado dormida esperando que te despertaras, y en cuanto lo has hecho no ha vuelto por aquí. Te juro que yo tampoco entiendo nada.
-Pero… No tiene sentido.
-Ya lo sé.
-Anna… Según dice Dani en el mensaje no quiere que lo llame –se me quebró la voz pero seguí hablando- solo dile que no ha sido culpa suya.
-Pero es que sí ha sido su culpa.
-Ya lo sé, pero dile que no. Él nunca me ha querido y la imbécil que ha mantenido esto creyendo que estaba enamorado de mí he sido yo… Cómo no me he dado cuenta antes, ¿quién va a enamorarse de mí?
-Mira, justo me está llamando… -Anna descolgó el teléfono y habló con Dani algo relacionado con el programa. Escuchaba su voz a través del teléfono y no pude evitar ponerme a llorar otra vez-.

En ese momento entró una enfermera con un sobre.
-¿Tú eres Cristina Pedroche, verdad? Verás, te hemos realizado las pruebas trimestrales, aunque aún falta una semana. Antes estabas en 2,5 y lamentablemente tengo que decirte que ha subido a un grado muy alto, 16.
-¡¿Qué?!
-Sí, Cristina, 16. Comprenderás que estás en grave peligro, cualquier alteración puede provocarte el estado de coma y tienes que quedarte ingresada, iremos midiendo el grado de la enfermedad poco a poco ¿vale? Pronto te subiremos a otra planta más cómoda que esta, vas a estar bien… Ánimo, bonita. -La enfermera salió de la habitación y yo me quedé completamente destrozada. Yo tenía razón, sin Dani no iba a tirar para adelante. Anna seguía hablando con él por teléfono-.
-Sí, Dani, ha dicho 16. ¿Qué pasa? ¿De qué hablaban? Pero no grites… Tranquilízate… Sí, luego me paso por tu casa. Hasta ahora. –Colgó y me miró-. ¿De qué hablaba esa enfermera, qué significan esos números?