jueves, 9 de agosto de 2012

CAPÍTULO 39: ALGO ESPECIAL


Me desperté abrazada a su pecho y nada más abrir los ojos me encontré con un beso suyo en mi pelo. Sonreí y me froté los ojos poniéndome bocabajo en la cama.
-¿Qué hora es?
-Hora de levantarse, princesa. –Me dio un par de besos en el hombro y al ver que se levantaba giré la cabeza y le cogí el brazo-.
-Cinco minutos más, porfa, que quiero mimitos… -Puse cara de niña buena sabiendo que no podía resistirse y se mordió el labio-.
-Qué bonita eres. –Cerré los ojos de nuevo y no tardé en sentir sus labios contra mi mejilla y sus caricias en mi espalda. Me daba pequeños besos muy suaves y de vez en cuando yo giraba la cabeza para besar sus labios, entonces sonreía y me apartaba el pelo de la nuca para besarme el cuello. Tras un rato dándome mimos como le había pedido, se abrazó a mi espalda y juntó su frente a la mía-.
-Te quiero. –Abrí los ojos al decirle esto y sonrió. Se incorporó un poco y me dejó un dulce beso en los labios-.
-Me quedaría todo el día aquí, pero tenemos que ir a trabajar, pequeña.
-Ya, jo… -Le di un último beso y me levanté poniéndome una camisa suya que había en el suelo de la noche anterior-.

Desayunamos y nos duchamos rápido porque ya llegábamos tarde. Algunas mañanas, cuando llevábamos tiempo sin estar juntos llegábamos en su coche a plató y poníamos la excusa de que yo, con el “accidente”, le había cogido miedo a ir en coche sola y que cuando Dani podía me recogía en mi casa.
-Chicos… vais tarde. –Flo nos dio los guiones y le pedí disculpas abrazándole-.
-Culpa de ella, que ha tardado media hora en bajar, casi me duermo esperándola en el coche.
-Bueeeno, tirad a repasar el guión, anda. –Cuando ya estábamos en la puerta de mi camerino me reí y abrí la puerta-.
-Esperándome en el coche… -Se apoyó en la pared y se rió-.
-Ha quedado creíble, eh. Si es que soy un crack.
-Sí, un crack y un flipado. ¡Anda, tira! –Entré a mi camerino cerrándole la puerta en las narices y a los pocos minutos vi como colaban una nota por debajo de la puerta. “Un flipado que te adora”  Sonreí como una tonta y guardé la nota en mi bolso. Eran esas pequeñas cosas que siempre te gustaba tener-.

Repasé el guión y me relajé un rato en mi pequeño sofá, al rato vino Meri a avisarme de que ya podía ir a maquillaje y estaba allí Anna. Nos pusimos a hablar de tonterías mientras nos maquillaban y al rato entró Dani, ya que para él necesitaban menos tiempo, evidentemente.
-¿Cómo están mis chicas más guapas de todo Madrid? -Nos reímos y Anna se giró-.
-Eh chaval, que yo soy de Mollet. -Me giré yo también-.
-¡Y yo de Vallecas, que mola más que Madrid entero! -Anna y yo chocamos las manos y Dani se rió sentándose en una silla a mi lado-.
-Qué patriotas que sois las dos, eh...
-¡Claro! -Contestamos las dos a la vez, y estuvimos riéndonos de las gilipolleces de Dani hasta que entró Flo, y se sentó al lado de él-.
-Flo, he tenido una idea para una fiesta tipo lo que hicimos de la gamba en Astorga, o lo que hizo el Selo en el programa mil. Sería en Castellón, porque Chuspi es amigo del alcalde y nos pueden ceder un sitio, ¿crees que estaría bien? -Yo sonreí sabiendo que Flo iba a decir que sí, Dani me lo había comentado hacía un par de días y me pareció una idea genial-.
-Ah, tío, pues está muy bien... No se me había ocurrido. Voy a hablar con los de arriba y te digo algo, y si aceptan hoy mismo puedes decirlo en el programa si quieres.
-Va, genial. Gracias Flo.
-¿Gracias, por qué?
-Por confiar en mí siempre. -Anna me dio en el brazo porque estaba mirando con una sonrisa de tonta increíble a Dani y a Flo, y yo me reí. Anna se levantó y le revolvió el pelo a Dani-.
-¡Por fin vamos a hacer algo especial en el programa!
-A ver si se puede, porque estaría muy bien. -Me levanté yo también porque ya habían acabado de maquillarme y salí con Anna a los camerinos, siempre decidíamos juntas qué nos pondríamos para no ir muy parecidas, la verdad es que era un gusto poder llevarnos bien, porque si no se haría insoportable-.

No vi más a Dani en toda la mañana y supuse que estaría contándoles lo de la idea de Castellón a los jefes, porque en ese mismo programa lo dijo todo en directo.
Por la tarde toda la gente en twitter preguntaba todos los detalles de la fiesta, al parecer la idea había sido todo un éxito y estábamos deseando que llegara el día elegido, que al final había sido el 8 de octubre.
En cuanto terminó el directo fui a mi camerino a cambiarme porque tenía un repor nada más acabar el programa y otro por la noche, iba a acabar agotada, pero adoraba mi trabajo y la verdad es que no me veía en otra cosa ahora mismo. Tocaron a la puerta y abrí, era Dani. Le abracé y me dio una vuelta en el aire.
-Te dije que era una idea genial, enhorabuena cariño. -Me apartó el pelo de la cara y me dio un tierno beso en los labios-.
-Gracias, cielo. -Miró que estaba todo recogido y frunció el ceño- ¿Tienes repor?
-Sí... Uno ahora y otro por la noche...
-¿No me jodas? Me voy a aburrir un montón.
-Bueno, puedes empezar a escribir ideas para lo de Castellón y eso...
-¿Y después del repor?
-Acabaré muy tarde, supongo, pero si quieres cuando acabe te aviso y si estás despierto voy un ratito. -Subí los brazos a su cuello y sonreí-.
-Prefiero que te quedes a dormir.
-Si insistes... -Se rió y me pegó a él de la cintura volviendo a besarme con todo el amor posible- Eres un amor.

lunes, 6 de agosto de 2012

CAPÍTULO 38: PEQUEÑOS DETALLES


Dani y yo llevábamos varias semanas juntos. Se hacía difícil, para qué negarlo… Teníamos que vernos a cada minuto en plató y no podíamos ni tocarnos. Por suerte habíamos encontrado un rinconcito en la terraza donde no nos veía nadie, pero seguía siendo arriesgado.
Estaba siendo una noche horrible, a la mañana siguiente tenía un examen y también tenía que hacerme las pruebas trimestrales, como siempre, y Dani no podía acompañarme porque sería muy raro para la gente. Llamé a Anna para que viniera conmigo porque no quería ir sola y accedió. Ella era la única que sabía lo mío con Dani de dentro del plató, también lo sabían mis padres, Irene y Juanpe, Chuspi y Nacho.
Terminé de darle un último repaso al examen y me fui a dormir, estaba deseando hacerlo y quitármelo de encima… Por suerte esa tarde no había tenido repor y había podido estudiar.

A las siete sonó el despertador, tenía una hora para prepararme, repasar y llegar a la universidad. Llegué allí a las ocho casi en punto y entré a la sala de exámenes. El examen me salió mejor de lo que esperaba, así que la mañana empezó genial, ahora habría que ver si terminaba de la misma manera…
Me dirigí al hospital y Anna ya estaba esperándome en la puerta con su mejor sonrisa, la abracé y entramos dentro.
Ella tuvo que quedarse fuera de la sala mientras me hacían la prueba, pero solo tardaron 15 minutos, por suerte, y me dieron aquel sobre blanco que tanto temía a causa de los últimos resultados.
-Toma… Léelo tú. –Le di el sobre a Anna y lo abrió muy despacio. Leyó en voz alta-.

ÚLTIMO RESULTADO: 16,2
RESULTADO ACTUAL: 9,5

Le arrebaté el sobre y pude leerlo yo misma. En cuanto lo vi me tiré a abrazarla.
-¡Anna, nueve con cinco! ¡Joder, ha bajado un montón! –Las dos nos pusimos a reírnos y a dar saltos allí en medio sin importarnos nada más-.
-¿Has visto? ¡Sabía que te pondrías mejor!
-Menos mal… Qué genial todo, madre mía. Cuando se lo diga a Dani no se lo va a creer.
-¡Pues vamos corriendo a decírselo! –Cogimos el coche rumbo a plató y cuando llegamos allí vi a Dani al final de un pasillo hablando con Flo, Meri, Berni y Kiko. Sabía a lo que me arriesgaba, pero en ese momento no pensé en nada más-.
-¡¡DANIIIIII!! –Corrí hacia él y le salté encima abrazándole-.
-Buenos días a ti también, Pedroche. Qué energía hija… -Dani intentaba disimular pero a mí seguía dándome igual-.
-¡Cállate y mira esto! –Los demás nos miraban sin entender nada. Saqué el sobre del bolso y se lo puse en frente de la cara. Él cogió el papel y lo leyó por encima-.
-¿¡Nueve con cinco, va en serio!?
-¡Sí, joder! –Ahora sí me abrazó olvidándose él también de todos y le dejé un beso en el cuello sin que los demás lo pudieran ver-.
-Enhorabuena, Cris. Lo has conseguido. –Nos separamos y le miré a los ojos casi llorando-.
-He tenido la mejor ayuda del mundo.
-Pero tienes que volver a bajar al tres, por lo menos… -Sonrió dándome en la nariz y me reí-.
-Ya verás como sí… Dame otros tres meses.
-Eh… Sí, una cosa. ¿Nos podéis explicar qué pasa aquí? –intervino Berni mostrando la ignorancia de todos-.
-¿Qué? Ah, claro… -Me reí y me giré hacia Dani-. Explícaselo tú, ¡voy a contárselo a Moni! –Le di otro abrazo y aproveché para susurrarle al oído-. Gracias, gracias, gracias.

Le conté a Moni el resultado de las pruebas y al poco tiempo nos llamaron para comer. A pesar de lo contenta que estaba no tenía nada de hambre y esto me entristecía, no entendía por qué, pero por lo menos había dejado de vomitar a todas horas…
Estaba dándole vueltas a la comida con el tenedor cuando Dani pasó por mi lado, hizo un gesto para que le chocara la mano al pasar y la choqué sin entender nada, hasta que noté que me había dado una pequeña notita: Cómete la mitad, aunque sea, sé que puedes ;) Te quiero, mi niña. Eres la más fuerte y estoy orgulloso de ti.
Sonreí como una tonta y acabé comiéndome más de la mitad del plato, él me guiñó un ojo desde la otra punta de la mesa y se lo devolví sonriendo. Estaba enamorada de esos pequeños detalles…

domingo, 5 de agosto de 2012

CAPÍTULO 37: NO VA A IR


Mi cabeza apoyada en su pecho, sus labios pegados a mi pelo, sus caricias en mi espalda, mis dibujos invisibles en su brazo… Creo que en ese momento supe que era feliz de verdad.
-Cómo necesitaba esto, de verdad…
-¿El sexo? –Puso media sonrisa y le pellizqué en el brazo-.
-No, estar así contigo, imbécil. –Me incorporé para darle un beso y nos giró para mirarme desde arriba-. Bueno… Y el sexo también.
-Si ya lo sabía yo. –Nos reímos y empezó a besarme muy despacio acariciándome la cintura, hasta que sonó mi móvil. Se separó rechistando y sonreí-.
-No te quejes, anda. –Me agaché al suelo a coger el móvil y me senté en la cama rodeándome con la sábana. Salí al salón a hablar por teléfono y volví a los diez minutos-. Era Patri, para saber como estaba y eso.
-Normal… Ven aquí, anda, que tengo ganas de ti.
-Qué ñoño estás… -Sonreí y me senté entre sus piernas mientras me besaba la mejilla muchas veces-.
-Es que te he echado de menos. –Le acaricié los brazos, que rodeaban mi cintura y giré la cara para besarle-.
-Y yo a ti, mi amor.
-Cris… ¿Y ahora qué va a pasar? No nos pueden pillar las revistas, sería un caos, y en el programa tenemos que disimular también.
-Eh, mírame. –Me puse en frente de él y sonreí-. Encontraremos la forma de estar juntos, además, a mí con que me sonrías me vale. Y estoy segura de que Flo acabará aceptando esto… -Sonrió y me besó las manos-.
-Te adoro. –Le abracé dándole un beso en el hombro y suspiré-.
-Dani… -Me toqué la frente y la herida volvía a sangrarme-. Creo que se me ha vuelto a abrir la herida.
-Sí, vamos. –Los dos íbamos en ropa interior, volvió a curarme la herida y se sentó a mi lado-. Cris, eso tiene mala pinta. Deberíamos ir al hospital un momento por si tienen que ponerte puntos o algo, es que no es normal que te haya sangrado tantas veces.
-Pero eso duele mucho…
-Ya cariño, pero es que se te va a infectar. Vamos un momento, te lo curan bien y volvemos, ¿vale?
-Bueno… ¿Pero y cómo voy a salir mañana en el programa con esto?
-Por eso no te preocupes que menos mal que solo tienes esa herida, podría haberte pasado cualquier cosa peor…
-Ya… Además, si no hubiera pasado todo esto yo no estaría aquí y no me habrías contado todo eso, porque tengo un novio tonto que cree que puedo odiarlo. Al final Miguel nos hizo un favor. –Se rió y se levantó ayudándome a mí a hacerlo-.
-Hm… Novio. Suena bien. Dúchate conmigo, anda… –Sonreí y fui hacia el baño contoneándome-.
-No sé, convénceme. –Antes de que pudiera terminar de hablar ya lo tenía pegado a mi espalda besándome el cuello. Hice la cabeza hacia atrás demostrándole que me gustaba y me cogió en brazos metiéndome dentro de la ducha-. ¡Eh, Dani! Eso es trampa, te he dicho que me convencieras, traidor…
-No te preocupes, que no te vas a arrepentir. –Sonreí y me pegó a la pared de la ducha atrapando mi labio inferior con sus dientes. Noté que se estaba emocionando demasiado y abrí el agua fría riéndome-. ¡¡Ah!! Joder, como sabes cortar el rollo, eh.
-Jajajajaja, no te quejes más, que pareces un niño. –Me dio una punzada de dolor en la cabeza e hice una mueca-. Joder…
-Ey, ¿estás bien? –Asentí con la cabeza y reguló la temperatura del agua para que no estuviera fría-.
-Es que me duele…
-Venga, que intento que no se te moje mucho. –Me lavó el pelo con cuidado de no mojarme la herida y terminamos de ducharnos llenándonos de besos-.
-Me encanta que me cuides así. –Me envolvió en una toalla y me senté en la cama-.
-Te cuido como te mereces, cariño. –Se agachó sobre mí y me dio un beso en los labios-. Y ahora vamos, que cuanto antes vayamos al hospital antes terminamos.

Nos vestimos y pusimos rumbo al hospital con su coche. Cuando llegamos allí la enfermera nos atendió rápido y me dijeron que pasara a una sala, Dani entró conmigo y me senté en la camilla.
Sabíamos que nadie podía vernos pero mientras me cosían la herida de la ceja Dani me cogió la mano con las suyas. No me dolió mucho a causa de la anestesia, pero me quedé muy mareada y casi no podía tenerme en pie.
-¿Eres su novio?
-No, somos compañeros.
-Ah, bueno, es igual. Agárrala mientras anda porque el efecto de la anestesia le durará una hora más o menos y ahora debe estar mareada.
-Vale, muchas gracias por todo.
-Nada, a vosotros, habéis hecho bien en venir.
Nos quedamos en la sala de espera un rato para ver si se me pasaba el mareo, pero me acabé desesperando.
-Dani, vámonos, este sitio me trae malos recuerdos…
-Vale cielo, venga. –Me ayudó a levantarme y salimos del hospital. Me llevaba agarrada de la cintura a mi lado para que no me fallaran las piernas. Por suerte no nos vio nadie, y si nos vieron no nos reconocieron, pero volvimos a casa de Dani y me tumbé en el sofá-.
-Joder, qué mareo…
-Es normal cari. –Se agachó a mi lado y me acarició la cintura-. ¿Te duele?
-Me molesta. Supongo que cuando se pase la anestesia dolerá más… Gracias por llevarme, te debo una muy grande. –Sonrió y me dio un suave beso en la mejilla-.
-No me debes nada, tonta. Intenta dormirte un rato ¿vale? Yo voy a comer algo, que tengo hambre. –Asentí con la cabeza y acabé quedándome dormida en el sofá de Dani. A las siete de la tarde me despertó el sonido del timbre, eran Flo y Anna. Dani abrió la puerta y entraron-.
-En el sofá la tenéis, creo que se acaba de despertar.
-¿Desde anoche? –Flo preguntó preocupado-.
-No, no. Se despertó a medio día pero fuimos al hospital a que le dieran puntos en la herida y se quedó dormida otra vez de la anestesia. –Anna se acercó a mí y me abrazó con cuidado-.
-Vaya susto que nos has dado, tía… -Me senté en el sofá y sentí el dolor de la herida puesto que ya se había pasado el efecto de la anestesia-.
-Dani… -le llamé hablando flojito y llevándome una mano a la cabeza-.
-¿Te duele ahora, verdad? –Dani me miró la herida y asentí-. Voy a darte lo mismo que anoche, que con eso no hace falta que comas nada. –Al rato vino con la pastilla y me la tomé en seguida-.
-¿No ha comido nada hoy tampoco? –Preguntó Anna mientras me cogía la mano y Dani se sentaba a mi lado-.
-Qué va…
-Eh, mentiroso, que me comí medio huevo kinder. –Sonreí y los demás se rieron-.
-Ah, es verdad. Medio huevo kinder entonces.
-Yo me tengo que ir pronto, esta noche es el estreno de una peli en Callao y…
-¿Qué dices Cris? Ni de coña. –Dani me miraba a mí y a Flo alternativamente-.
-Pero no puedo dejar de hacer mi trabajo por esta tontería, ¿a que no, Flo? -Le dije buscando apoyo-.
-Bueno, si crees que puedes… -Dani se alteró y se levantó-.
-Flo tío, ¿cómo que “si crees que puedes”? No va a ir. Ni de coña, que no.
-Pero si se encuentra bien…
-¿Qué estás diciendo? Ha perdido muchísima sangre, ayer cuando la recogí tirada en el asfalto no podía ni hablar ni moverse Flo, coño, que ni siquiera sabía si estaba viva. Que se va mareando por las esquinas, no pienso dejar que vaya. –Dani subió el tono de voz y le agarré el brazo para que se tranquilizara- Que voy yo si hace falta aunque no tenga ni idea.
-Bueno, bueno, vale… Cris, mejor que te quedes descansando hasta mañana ¿vale?
-Vale… -Contesté no muy convencida y Dani se relajó-.
-Oye Cris, ¿y tu coche?
-¿Mi coche?
-Claro, el del accidente…
-Pues… Es que eso no era del todo cierto, no quería que os enteraseis para no preocuparos y le dije a Dani que os contara eso, pero no pasó así. Pero no podéis contarlo a nadie porque se liarían más las cosas y no quiero… Dani, cuéntaselo. –Dani le contó toda la historia de Miguel y al acabar me cogió una mano y con la otra me limpié una lágrima-.
-Joder Cris, no lo sabíamos…
-Ya, es que solo lo sabían Dani y Patricia, pero bueno, que no importa. Se supone que todo ha acabado ¿no? –Sonreí y Anna nos miró a Dani y a mí-.
-Oye, ¿y vosotros dos no estabais peleados? –Miré a Dani y luego a Flo-.
-Sí, pero al fin y al cabo me ha salvado la vida… -Flo y Dani se miraron y al poco tiempo dijeron Anna y él que tenían que irse-.
-Gracias por venir, en serio. Mañana nos vemos. –Nos despedimos con un abrazo y se fueron-.
Dani y yo estuvimos un rato más en su casa y luego me llevó a la mía.
-Cris, ¿quieres que pase a por ti mañana?
-No… Cantaría mucho.
-Vale, pero coge un taxi, me quedo más tranquilo…
-Vale, amor. Hasta mañana.
-Hasta mañana, princesa. 

sábado, 4 de agosto de 2012

CAPÍTULO 36: VOLVER A EMPEZAR


 Me quedé helada después de lo que Dani me había dicho, pero seguía teniendo mil dudas.
-¿Que me quieres? ¿Que el mensaje era mentira? ¿Flo? Dani joder, explícate.
-Tienes que creerme, te juro que no hay nada que desee más en el mundo que estar contigo y dormir a tu lado todas las noches, y besarte como si el mundo se cayera a nuestro al rededor... Como hacíamos antes, ¿te acuerdas?
-Pues claro que me acuerdo, joder.
-Cris, escúchame. Ya no aguanto más, voy a contarte toda la verdad.
-Te escucho...
-Antes de que acabara Tonterías las Justas, Flo me dijo que le confirmara si ibas a trabajar en Otra Movida y le dije que sí porque tú y yo ya lo habíamos hablado. Entonces no había vuelta atrás y yo no quería que la hubiese, hasta que me dio los contratos. Allí, en la letra  pequeña se podía leer un claro "están ABSOLUTAMENTE PROHIBIDAS las relaciones entre miembros del equipo". Hablé con Flo y me lo corroboró. Él no está de acuerdo pero no es el que manda, mandan los de arriba y si estábamos juntos podían echarnos a los dos y a Flo quitarle el programa, por eso decidí ir por la vía rápida. Creí que dejándote de esa forma conseguiría que me odiaras y me olvidarías pronto a causa del odio que se supone que tendrías que tenerme, pero todo se dio la vuelta y cuando me llamaron para decirme que estabas en el hospital se me cayó el mundo encima. Estuve allí hasta que te despertaste y luego, muy a mi pesar, me fui. Yo ni siquiera escribí el mensaje, lo hizo Chuspi, yo no podía hacerlo. Desde esa noche no hay un día que no me arrepienta de todo, pero cuando firmé mi contrato estaba desde ese momento atado a Otra Movida, y no podía permitir que tú te quedaras sin trabajo solo para estar conmigo, pero te juro que si llego a saber las consecuencias de esto... Todo esto es verdad, Cris, te lo prometo... Y si no me crees puedes preguntarle a Chuspi o a Nacho, ellos lo saben todo.
-E... Entonces no era mentira...
-No, Cris, nada era mentira. Cada te quiero que te dije lo sentía desde el fondo de mi corazón. -A estas alturas yo ya tenía los ojos llenos de lágrimas, y no pensaba volver a dejar escapar a Dani-.
-Entonces... ¿es por eso que Flo nos mira tan raro cuando hablamos?
-Sí.
-Entonces... ¿sigues enamorado de mí? -Le miré a los ojos y me cogió las manos-.
-Más que nunca.
-Entonces no seas cobarde, no huyas otra vez. Por favor.
-¿A qué te refieres?
-A que podemos estar juntos Dani, en secreto. Nadie tiene por qué enterarse... En el programa podemos aparentar incluso que nos llevamos mal, pero te necesito. Te necesito de verdad, si no estoy contigo nunca voy a curarme.
-Es arriesgado y tendremos que disimular muy bien, pero realmente yo tampoco puedo estar sin ti. -Me cogió la cara entre sus manos y comprobé como le brillaban los ojos, yo había empezado a llorar hacía ya un rato-. Cris, te quiero. Te amo más que mi propia vida.

Y entonces, pasó. Se acercó a mí lentamente y cerré los ojos. Tras varios segundos que se me hicieron eternos noté de nuevo el leve contacto de mis labios con los suyos. Rozó lentamente nuestros labios y cerró los ojos también, pero no me besó. Subió a mi frente y me dejó un suave beso en ella, bajó a mi mejilla e hizo lo mismo, me besó en la comisura de mis labios y sonreí.
Volvió a rozar mis labios con los suyos aún con mi cara entre sus manos y entonces dejó que nuestros labios chocaran presionando suavemente los suyos con los míos. Suspiré y sonreí abriendo su boca con la mía para que nuestras lenguas comenzaran una batalla dentro de nuestras bocas, demostrando con creces que se habían echado de menos. Una batalla que ninguno de los dos perdería, ni empataríamos, una batalla que los dos ganaríamos siendo felices.
Le agarré del cuello de la camisa y junté nuestras frentes.
-Me vas a volver loca, Dani...
-Lo siento... Creí que sería más fácil que me odiaras.
-Habría sido más fácil si hubiera podido odiarte, pero te quiero demasiado como para llegar a hacerlo.
-Dios, te he echado tanto de menos… -me estrechó contra su pecho y escondí mi cabeza en su cuello-.
-Y yo a ti… Te quiero, te quiero, te quiero. –Se rió y me pellizcó la tripa-.
-Yo sí que te quiero, pequeñaja.
-Echaba de menos que hicieras eso. –Me senté en la mesa del salón y se colocó entre mis piernas-.
-¿El qué?
-Pues todo… Que me pellizques la tripa, que me hagas cosquillas, -iba acercándole a mí mientras hablaba- que me digas que me quieres, que me despiertes con un beso, que me beses el cuello –me mordí el labio y se rió. Me acerqué a su oído y se susurré- que me hagas el amor… -Tragó saliva y sonreí-. Todas esas cosas que llevas más de dos eternos meses sin hacer. –Puso las manos en mi cintura y se acercó a mi oído, yo cerré los ojos y le puse las manos en los hombros para evitar que se separara-.
-Pues habrá que recuperar el tiempo perdido, ¿no crees? –Sonreí pícaramente y rozó sus labios con mi cuello-.
-Dani… -Sentada en la mesa rodeé su cintura con mis piernas y le pegué a mí todo lo que pude. Comenzó a besar mi cuello con mucha pasión alternando pequeños mordiscos entre los besos. Metí las manos debajo de su camiseta y se la quité por la cabeza acariciando su pecho. Acarició mi barriga por debajo de la camiseta y suspiré en su oído, pero justo cuando iba a subir a mis labios su móvil volvió a interrumpirnos. Le separé un poco de mí intentando calmar mi respiración-. Cógelo, a lo mejor es importante.
-Es Flo… -Miró la pantalla y siguió agarrado a mi cintura-.
-¿Flo? Qué mal rollo…
-Pues sí, la verdad. –Descolgó el teléfono y puso el altavoz para que escuchara lo que hablaban-.
*Dani, tío. Era para preguntarte si sabías donde estaba Cris, dice Anna que no ha dormido en casa esta noche*
*Ha dormido aquí, dile a Anna que se quede tranquila* Miré a Dani sorprendida y sonrió para tranquilizarme.
*¿Pero qué coño dices? ¿Cómo que ha dormido ahí? ¿Es que no te quedó claro que no podéis estar juntos, Dani? No me jodas, tío*
*Flo, ¿te quieres tranquilizar? Ha dormido aquí, ella en la cama y yo en el sofá, ¿vale?* Me rei flojito y rodeé los hombros de Dani con mi brazo.
*¿Y se puede saber por qué cojones ha dormido ahí?*
*Porque… -negué con la cabeza y me entendió-. Porque ayer tuvo un accidente con el coche y la traje aquí, no quería que la llevara al hospital*
*¿Qué me dices, pero grave? ¿Ella está bien? ¿Dónde está?*
*Sí que fue grave, pero fue más el susto que otra cosa… Tiene heridas y eso, pero está bien*
*¿Y dónde está?*
*Aquí todavía. Lleva toda la mañana durmiendo, no he querido despertarla para que descansara y luego la llevaré a casa*
*Vale… Pues nada, pero Dani, ya sabes lo que hay*
*Que sí Flo, coño, sabemos… -le di en el brazo y rectificó- sé que no podemos estar juntos*
*Dani, sabes que si fuera por mí… Pero son los de arriba, en serio*
*¿Y por qué no hablas con ellos?*
*No creo que cedan… De todas formas mañana hablamos. Dale un beso a Cris de mi parte, anda. Adiós tío*
*Venga, hasta luego padre…* Colgó y apagó el móvil poniéndose de frente otra vez.
-Joder Dani, qué mal rollo…
-Ya… Pero me da igual, en serio. Me da igual todo el mundo, quiero estar contigo y si tengo que hacerlo en secreto, pues en secreto.
Sonreí y volví a pegarlo a mí. Con una sonrisa pícara empecé a besarle muy lento, hasta que se cansó y aumentó el ritmo. Me enganché a su cintura y me cogió en brazos para llevarme hasta la habitación. Me quité la camiseta y el sujetador y los dejé caer al suelo, Dani sonrió y me tumbó en la cama quedando encima de mí.
Y allí, en la que otra vez de muchas volvía a ser nuestra cama me hizo suya de nuevo, me hizo llegar a las nubes, y aún más alto.

viernes, 3 de agosto de 2012

CAPÍTULO 35: TODO MENTIRA


Me despertó la luz que entraba por la ventana, Dani ya se había levantado y cerró las cortinas rápidamente. Me di la vuelta en la cama quedando bocabajo pero la herida de la cabeza me recordó que estaba ahí. Me incorporé en la cama y miré el reloj, las nueve y cuarto. Me llevé una mano a la cabeza en un gesto de dolor y Dani entró a la habitación para sentarse a mi lado en la cama.
-¿Cómo estás?
-Me duele la cabeza... -Me dio una pastilla con un vaso de agua y me la tomé-.
-Creo que es normal, te tiraron de un coche en marcha... -Sonreí un poco al verle sonreír a él y me acarició el brazo-. Duérmete un poco más, anda. Hoy el programa es grabado y no hay que ir a trabajar, necesitas descansar.
-No creo que pueda dormirme.
-Pero Cris, tienes que descansar, no has dormido casi nada. Venga... Que me quedo aquí contigo hasta que te duermas, acuéstate. -Me tumbé en la cama cerrando los ojos y sonreí al notar como Dani se sentaba un poco más cerca de mí-.
Una lágrima cayó por mi mejilla pensando en todo lo que me había hecho y en cómo se portaba conmigo ahora, era muy contradictorio... Sin preguntarme qué me pasaba, cosa que agradecí, me limpió la lágrima con su dedo y me acarició el pelo muy despacio. No quería dormirme, quería disfrutar de sus caricias el mayor tiempo posible, pero al final el sueño y el cansancio vencieron a mi mente y volví a dormirme en esa cama que tantas noches atrás había sido nuestra cama.

Me desperté otra vez a la una de la tarde y me encontré una nota a mi lado con un huevo kinder. Cogí la nota sonriendo y la leí: "me he tenido que ir un momento a hacer una cosa, pero volveré pronto, supongo. Cómete eso, que ya verás como no lo vomitas, tengo el presentimiento... Por cierto, buenos días, bonita :)"
La sonrisa de tonta que tenía en mi cara en ese momento no se podía describir. Me senté en la cama y me comí la mitad del huevo sin que me diera angustia. Era ya la una y media y me levanté para coger el ordenador de Dani, estaba aburrida. Estuve un rato en twitter pero siempre me cansaba, y cuando iba a apagar el ordenador vi una carpeta en el escritorio que me llamó la atención por su nombre, "veinticuatro". Supuse que sería del cumpleaños de Dani de hace unos años, que aunque fuera el veinticinco podía haberlo celebrado antes, pero el veinticuatro era el día que empezamos a salir, así que la abrí muerta de curiosidad. Y me equivoqué. No era del cumpleaños de Dani ni nada por el estilo, la carpeta estaba llena de fotos nuestras, había más de doscientas... No sabía por qué guardaba eso todavía, pero me enamoraba cada día más y saber que él no me quería me dolía mucho.
Guardé el ordenador en su sitio y me senté en el sofá a esperarle, a los cinco minutos llamaron al timbre. Miré por la mirilla y era él, le abrí la puerta sonriendo y dejó un par de bolsas que llevaba.
-¿Estabas dormida? Se me han olvidado las llaves y he tenido que llamar.
-No, no... Llevo despierta un rato. Por cierto, me he comido la mitad del huevo kinder y no he vomitado. -Me acarició la cara y sonrió-.
-¿Has visto? Si ya lo sabía yo... -Me reí y le ayudé a colocar lo que había comprado. Por suerte o por desgracia me sabía su casa de memoria-.
-¿Y a dónde has ido?
-Pues... A ver, siéntate. -Me senté en la encimera con su ayuda-.
-Me estás asustando...
-Si no es nada malo, creo. Sé que igual no te parece bien, pero como últimamente tus decisiones son un tanto estúpidas -sonreí y me dio en la nariz con un dedo- he tomado esta por ti. He ido a la policía y he denunciado a Miguel, hay pruebas suficientes. También he llamado a Patricia y no habrá ni siquiera juicio, esa mujer tiene contactos por todas partes. He dejado mis datos para que me llamen con cualquier cosa y ya han puesto la orden de busca y captura. -Agaché la cabeza y me cogió la cara entre sus manos-. Cris, mírame. En cuanto le encuentren irá directo a la cárcel ¿vale? Y mientras lo encuentran yo estoy aquí, no vas a estar sola en esto. -Asentí lentamente y me rodeó la cintura con sus brazos abrazándome, yo escondí mi cabeza en su cuello y estuvimos así hasta que su móvil nos interrumpió-.
-Dani, te están llamando... -Se separó de mí un poco poniendo su mano en mi pierna como acto reflejo y cogió el móvil-.
-¿Lara? Hola, sí... Pues bien, la verdad. ¿Quedar a comer, en mi casa? No, no... Hoy no puedo, no. Es que no me encuentro bien. Sí, no te preocupes, ya te llamaré... Venga, hasta luego. -Colgó y me bajé de la encimera-.
-¿Por qué no quedas con ella?
-Porque prefiero estar contigo. -Me giré y le miré a los ojos-.
-Dani, no te entiendo...
-¿Qué es lo que no entiendes?
-Pues no sé... Lo que haces. Primero me dejas por un mensaje, pero bueno, eso es normal porque nunca me quisiste. Pero vamos, que luego estoy en el hospital dos meses y viene tu hermano a verme más que tú, que no viniste ni una vez. Luego llego al programa y me tratas como una mierda echándome hasta de tu silla, como si tuviera la peste. Y ahora me salvas la vida y me tratas increíblemente bien y le dices a tu novia que no quedas con ella porque quieres estar conmigo... Te juro que no lo entiendo. -Suspiró y se sentó en una silla de la cocina, yo me senté en la mesa y esperé a que hablara-.
-Bien... A ver. Primero, te dejé por un mensaje porque no tuve cojones a decírtelo a la cara, porque soy un cobarde y no quise luchar, preferí coger el camino fácil.
-¿Luchar? ¿Contra qué? -me cogió las manos y me miró a los ojos-.
-Contra todos. Pero déjame terminar. Mi hermano iba a verte porque yo se lo pedía, necesitaba saber cómo estabas y él podía decírmelo. En el programa te traté así porque Flo estaba delante, ¿es que no te fijaste en como nos miraba?
-Dani, no te sigo... ¿Qué tiene que ver Flo en todo esto?
-Espera... Y por último, Lara no es mi novia, y aunque te parezca raro no he estado con nadie desde que estuve contigo, y te juro que lo intenté. Intenté liarme con mil tías diferentes, pero cada vez que iba a besarlas imaginaba que eras tú o me venía tu olor como por arte de magia y era como una patada en el estómago.
-Pero en el mensaje...
-Olvida ese puto mensaje porque era todo mentira. Y solo tengo claras dos cosas. Una, que me paso las noches llorando pensando en que si estás así de enferma es por mi culpa. Y dos...
-¿Cómo que era mentira?
-Y dos... Que te quiero más que a mi vida, te quiero como nadie nunca te ha querido y te querré más que nadie nunca va a quererte, porque estoy enamorado hasta las trancas de ti, Cristina. 

jueves, 2 de agosto de 2012

CAPÍTULO 34: PARA OLVIDARTE


Empecé a gritar y a golpear la puerta del maletero, pero nadie me oía. Noté como el coche se ponía en marcha y saqué mi móvil del bolsillo, pero Miguel vio la luz de la pantalla y se bajó para quitármelo. Al ver que me había pillado solo me dio tiempo a mandar un "SOS" a Dani... Lo único que podía esperar era que lo entendiera y que Miguel no apagara el móvil para que pudiera localizar donde estaba y buscarme.
No sabía a dónde me llevaba Miguel, pero sabía que si Dani no conseguía encontrarme Miguel iba a terminar lo que empezó una vez y no consiguió acabar... El miedo se hizo presa de mi cuerpo, estaba paralizada, no podía hablar, ni gritar, ni dar golpes... Sólo podía pensar en lo que ocurriría a continuación, esperando solo no sufrir demasiado.
A la media hora de camino, por lo menos, abrió el maletero con el coche en marcha y caí a la carretera golpeándome contra el asfalto. Me fui hacia un lado de la carretera y me limpié la sangre de la ceja entre lágrimas.

No sabía donde estaba, no tenía móvil y no se veía ni rastro de Madrid en kilómetros, no podía levantarme y unos pinchazos horribles en la cabeza me atacaban cada cinco segundos. No sé cuánto tiempo estuve allí tirada, pero ya era de noche cuando vi las luces de un coche acercándose a mí rápidamente. Me aparté creyendo que sería otra vez Miguel, pero reconocí el coche de Dani y rompí a llorar otra vez, esta vez de alegría.
Se bajó del coche corriendo hacia mí y me levantó la cabeza del suelo. Casi no podía abrir los ojos y no podía respirar bien. Dani lo notó y volvió a tumbarme en el suelo con lágrimas en los ojos. Juntó sus manos y me presionó el pecho varias veces, cosa que me permitió poder respirar normal otra vez. Volvió a incorporarme y me estrechó contra su pecho.
-Lo siento... -conseguí decir con un hilo de voz-.
-Joder Cris... ¿en qué coño estabas pensando, eh? Te juro que no lo entiendo.
-Fui para olvidarte. Creía que... si Miguel había cambiado y...
-Vale, tranquila, ya estoy aquí... ¿Qué te duele?
-La cabeza, mucho. Y la muñeca un poco.
-Tengo que llevarte al hospital... -Me alteré y traté de separarme de sus brazos-
-No, no... Dani, al hospital no, te lo suplico... -Suspiró y me levantó del suelo en brazos-.
-Vale, pero no puedo dejarte en casa así, te tengo que llevar conmigo. -Asentí y me sentó en los asientos de atrás del coche para que pudiera acostarme pero me levanté-.
-Dani, lo voy a manchar todo de sangre...
-No te preocupes, pero si estás mareada túmbate ¿vale? -Suspiré y me apoyé en la ventanilla, estaba mareada pero no quería manchar el coche de Dani-.
Llegamos a su casa a los tres cuartos de hora más o menos y me cogió en brazos otra vez. Me subió a su casa y me tumbó en el sofá, había perdido mucha sangre y tenía la camiseta entera manchada.
-Cris, no sé si voy a saber curar eso...
-No me lleves a ningún sitio, por favor, sí que sabes. -Suspiró y fue al baño para volver al rato con un botiquín. Me curó la herida con mucho cuidado, me moría de dolor pero no me quejaba. Me puso una gasa con esparadrapo y me senté en el sofá. Empecé a llorar otra vez y Dani me abrazó sin decir nada.
-Lo siento... Tendría que haberte hecho caso... Soy gilipollas.
-Pues un poco sí, la verdad. ¿Tú sabes el susto que me has dado? Dios... Si no llego a encontrarte ¿qué? -Agaché la cabeza y se levantó-. Bueno... Ya ha pasado ¿vale? ¿Estás mareada o puedes ducharte?
-Creo que puedo...
-Vale, vamos, que te acompaño. -Me ayudó a levantarme y entré al baño a ducharme. Me duché con cuidado de no marearme ni nada por el estilo quitándome toda la tierra que llevaba encima, en la ducha volví a romper a llorar y cuando salí Dani me había dejado en el lavabo la camiseta que siempre me ponía suya cuando estábamos juntos y también un conjunto de ropa interior que supongo que me dejaría allí muchos meses atrás-.
Me miré al espejo y no me reconocía. ¿Dónde había ido a parar mi sonrisa? Ah, sí, se la había llevado Dani al mandarme ese mensaje hacía ya dos meses. Dos meses eternos en los que dormía sola todas las noches mientras él estaría con una tía diferente cada día, seguro...
Fui al salón y me senté a su lado en el sofá.
-Creo que nunca voy a poder agradecerte todo lo que has hecho por mí...
-No es nada. -Me sonrió-.
-¿Que no es nada? Dani, que me has salvado la vida.
-Bueno, si lo miras así... Pero en fin, que no tienes que dar las gracias, lo he hecho porque quería. -Sonreí agachando la cabeza y noté como me miraba fijamente-.
-¿Qué pasa...?
-Cris... ¿te ha hecho algo?
-Pues me metió al maletero de su coche, que fue cuando te envié el mensaje, pero se dio cuenta y...
-No me refiero a eso. -Me miró a los ojos y pude ver el miedo en ellos-. Porque como te haya tocado un pelo, te prometo que...
-Ah... No, digamos que no terminó lo que empezó antes de conocerte a ti... Por suerte, porque no habría podido recuperarme de eso en mi vida. -Suspiró aliviado y me abrazó dejándome un beso en la cabeza-.
-Lo que importa es que no lo hizo... Cuando te vi allí tirada me temí lo peor, no sabía ni siquiera si estabas viva y... Joder.
-Estoy bien gracias a ti, Dani. -Volvió a besarme en el pelo y me hizo caricias por la espalda hasta que me quedé dormida encima de él. Me llevó hasta la cama y él se acostó en el sofá-.
A las cuatro de la mañana me levanté porque me sangraba la herida de la cabeza y Dani estaba despierto escuchando música en el sofá. Fui al baño intentando que no me viera para que no se preocupara pero no lo conseguí, me senté en el váter poniéndome papel sobre la herida y escuché como Dani venía.
-¿Cris? ¿Estás despierta? ¿Qué pasa? -me vio intentando que dejara de salirme sangre y se acercó rápido a mí-. Dios, Cris... -Me echó la cabeza hacia atrás y volvió a curarme la herida como antes para después tapármela de nuevo-. Has perdido mucha sangre, lo sabes, ¿no?
-Sí, pero da igual, no me ha bajado la regla el último mes, así que compensa lo de esta noche...
-¿Que no te ha bajado la regla? ¿Y eso?
-Pues no sé, supongo que será por las pastillas o algo...
-Pero...
-No, Dani, tranquilo. -Sonreí forzadamente y me levanté-. No es por eso, es imposible. Me dejaste hace más de dos meses y no he estado con nadie más.
-Ya... -agachó la cabeza y le acaricié el brazo-.
-Eh, que da igual... No tienes que sentirte mal, la tonta y la fácil fui yo, ¿recuerdas? -Quizá esa última frase fue un poco cruel, pero me salió sola-.
Fui hacia la cama y me senté con las piernas cruzadas, Dani se sentó a mi lado y me miró a los ojos.
-Pero Cris, es que, en realidad yo...
-¿En realidad tú, qué? -suspiró y agachó la cabeza-.
-Nada, da igual...
-Como quieras. Por cierto, si quieres dormir aquí, duerme, es tu cama... -Sonrió y asintió. Me levanté para irme pero me cogió el brazo-.
-Eh, pero creía que tú también dormirías aquí...
-¿Quieres que duerma aquí?
-Bu... Bueno, es por la herida y eso, que... -Sonreí y me metí debajo de las sábanas-.
-Tranquilo, si por desgracia, no seré yo la que te diga que no quiere... Ojalá.
-¿Por qué dices eso? -Se tumbó a mi lado y me miró a los ojos-.
-Pues porque yo sigo queriéndote y para ti fui una más, pero de las que dan pena, por eso estoy aquí hoy. Seamos realistas.
-Ojalá algún día todo cambie...
-¿Qué quieres decir?
-Nada, cosas mías... Vamos a dormir, anda.
-Vale... -me giré hacia el otro lado dándole la espalda y puso una mano sobre mi cintura. Yo me eché hacia atrás como dándole permiso y se pegó a mí abrazándome-.
A pesar de todo lo que había pasado esa tarde había merecido la pena si ahora estaba así... Hacía tanto tiempo que no dormía con Dani que había olvidado lo feliz que me sentía cada segundo que había estado con él. A la misma vez, cada segundo que pasaba me hacía más daño a mí misma y tenía más ganas de volver a besarle, de volver a estar con él como estábamos antes... Le echaba tanto de menos que llegaba a ser insoportable.
Me dormí mientras lloraba y sonreía a la vez, acariciando la mano de Dani sobre mi tripa.

miércoles, 1 de agosto de 2012

CAPÍTULO 33: SÉ QUE NO LO MEREZCO


Me quedé de piedra al leer el mensaje de Miguel... ¿Qué coño les pasaba ahora a todos los tíos con querer ser mis amigos?
Parecía sincero, pero después de todo lo que me había hecho tenía miedo. ¿Y si todo era mentira y no se ha olvidado de su promesa de hacerme la vida imposible? ¿Y si era una especie de aviso para que tuviera cuidado porque iba a volver a por mí?
No sabía qué hacer y el único que sabía mi historia con Miguel era Dani, así que tras darle muchas vueltas decidí que debería decírselo, simplemente para saber qué hacer. Estaba claro que mi primera opción habría sido Patricia de estar en España, pero al haber solo dos personas que lo sabían no me quedaba otra opción que ir a hablar con Dani, por mucho que me costara.

Llegué al plató y me puse a buscarlo, toqué a la puerta en su camerino y no había nadie, pero Raúl me dijo que estaba en plató. Cuando llegué allí, Dani estaba hablando con Flo, pero no podía esperar, tenía el miedo metido en el cuerpo todavía. Me acerqué a ellos un poco y no hablé muy fuerte.
-Dani, necesito hablar contigo...
-Sí, espera un momento que... -Le corté y le miré a los ojos por primera vez-.
-Dani por favor, es muy importante. Sabes que no te lo pediría si fuera una gilipollez. -Dani miró a Flo a los ojos de una manera extraña, como pidiéndole permiso, cosa que no entendí. Flo asintió y se fue dejándonos solos-.
-Bueno, ¿qué es eso tan importante? Dispara. -Abrí el mensaje en el móvil y se lo di para que lo leyera, noté la preocupación en sus ojos y me llevó a un lugar un poco más apartado-.
-Lo siento, no podía acudir a otra persona, solo lo sabes tú y... -Las lágrimas empezaron a recorrer mis mejillas y no lo dudó un segundo, se acercó a mí y me abrazó por los hombros muy fuerte. Rodeé su cintura con mis brazos en un acto reflejo y hundí mi cabeza en su pecho-. Dani, estoy asustada...
Me separó un poco de él y puso sus manos en mis hombros.
-Tranquila, Cris, lo más importante es que no te alteres ¿vale? ¿Cuándo te llegó ese mensaje? -Respiré hondo y cerré los ojos-.
-Esta mañana... Bueno, anoche. Me llamó desde un número oculto pero no quise escucharle y apagué el móvil, supongo que el mensaje me lo mandaría entonces, pero lo he recibido esta mañana.
-Entonces quiere que vayas hoy a tomar un café con él... ¿No pensarás ir, verdad?
-No lo sé...
-¿Cómo que no lo sabes?
-¿Y si ha cambiado?
-¿Y si no? -Dani se puso las manos en las caderas y me miró a los ojos-. Cris, no puedes arriesgarte tanto.
-¿Y si sí? Las personas a veces no aparentan lo que son en realidad. –Le miré fijamente y me entendió-.
-Golpe bajo...
-Lo siento, pero es la verdad.
-Por favor, no vayas. -Vi como Flo nos miraba de una manera extraña pero no le di importancia-.
-Vale... No creo que vaya. Gracias Dani, yo... No sabía a quien contárselo y necesitaba consejo. -Me acarició la cara con un dedo sonriendo y yo me estremecí, cosa que él notó perfectamente-.
-No des las gracias ¿vale? Pero podrías hacer algo por mí...
-¿Yo? ¿Por ti?
-Sí... Podrías dejar que hablara contigo cinco minutos, sé que no me lo merezco pero necesito saber algo.
-¿Qué quieres saber?
-Quiero saber cómo estás. -Le miré sorprendida y nos sentamos, él en su silla y yo en la mesa en frente suya-.
-¿Cómo estoy, en qué sentido?
-Joder, Cris... No me lo pongas más difícil, sabes a qué me refiero. -Suspiré agachando la cabeza y asentí, de alguna forma se lo debía-.
-Vale... Pues mal, supongo. Mira como estoy, Dani... -Me puse las manos al rededor de la cintura-. Me estoy quedando en los huesos. Cada vez que como algo lo vomito, llevo una semana sin echarme nada al estómago y con un dolor horrible en la tripa... Si no me tomo las pastillas puedo desmayarme a la mínima, pero para tomármelas tengo que comer. Y si como y me la tomo en seguida la vomito, así que no me queda otra que tomármelas con el estómago vacío, y me estoy destrozando por dentro... Es horrible. Así que no puedo decir que estoy bien, que digamos... Y esto no lo sabe nadie, a mi madre no puedo contárselo, se preocuparía demasiado, y a Anna no quiero molestarla después de todo lo que hizo por mí cuando estaba ingresada.
-Joder... Pero... ¿no hay ninguna solución para que puedas comer sin vomitar después? -Negué con la cabeza y se levantó-. No sé qué decirte...
-Es que no deberías haber preguntado... No te preocupes, no saben qué decirme ni los médicos... -Puso una mano encima de la mía y me sonrió, me recordó a los viejos tiempos...-
-Cuenta conmigo, ¿vale?
-Vale... -hice una mueca intentando sonreír y estiré de su brazo para que volviera a abrazarme. Lo hizo y noté el contacto de sus labios contra mi cuello, me dio un escalofrío y cerré los ojos disfrutando del momento y absorbiendo su olor, ese olor que tan loca me volvía-.
-¿Esto significa que me perdonas?
-Nunca estuve enfadada contigo. No te guardo rencor, no puedo aunque lo intente. Simplemente no entiendo lo que hiciste. -No contestó, se limito a abrazarme más fuerte y cuando nos separamos me quitó el pelo de la cara-.
-Tengo que irme, peq... Cris. Luego te veo.
-Vale, hasta luego...

¿Qué había sido eso, una especie de reconciliación? No sabía, pero tenía la sonrisa de tonta en mi cara, aunque fuera algo amarga... En ese momento me di cuenta de que quizá lo que necesitaba era a alguien, volver a enamorarme, aunque no fuera de Dani. Quizá sí que fuera a tomar ese café con Miguel...
Hicimos el programa, Dani no paraba de mirarme y me ponía muy nerviosa, a la vez que Flo le echaba miradas asesinas que yo no lograba entender.
Salí del plató antes de que Dani me viera para que no me impidiera ir a ver a Miguel, quería saber qué tenía que decirme. Fui al bar donde habíamos quedado y me senté... Me dijo más de lo mismo, que si había cambiado, que si no era el mismo, que si estaba arrepentido, que lo perdonara... Todo iba bien, por el momento. Pagó los cafés y salimos fuera, era una calle donde no había nadie y daba un poco de miedo. De repente noté como me tapaba la cabeza con una bolsa negra y me metía en lo que imaginé que era el maletero de su coche...