Para Arena, por ser siempre
mi respuesta.
-Cris, despierta, estás
soñando... Vamos... -Noto como me zarandean el hombro y abro los ojos jadeando-
Solo ha sido una pesadilla, cielo, ya está.
Acto seguido los brazos de
Dani rodean mi cuerpo suavemente y yo intento calmarme apoyada en su pecho.
Cierro muy fuerte los ojos al recordar de nuevo mi pesadilla y me agarro a su
camiseta frunciendo los labios.
Me acaricia el pelo y se
tumba de nuevo en la cama conmigo entre sus brazos mientras me besa suavemente
la cabeza y me acaricia el pelo.
-Pequeña... ¿estás mejor?
-asiento ya más calmada y me aparta el pelo hacia un lado-.
-No quiero que te vayas
nunca, pero nunca, nunca... -digo en un susurro provocando su sonrisa-.
-¿Qué pasa? ¿Has soñado que
me iba y te dejaba solita? -me separa un poquito de él y me mira a los ojos-.
-Sí, me decías cosas feas y
luego te ibas y yo sabía que no ibas a volver... -agacho la cabeza y me limpia
una lágrima que cae por mi mejilla-.
-Pues te prometo que eso
nunca va a pasar, princesita, ¿cómo te voy a decir yo algo feo? Si eres lo más
bonito del mundo -me besa la mejilla muchas veces y acaricia mi cuello con sus
labios haciéndome cosquillas-.
-Ay para, para... -me separo
riéndome y le miro a los ojos- Tengo miedo, Dani... ¿Hoy vamos a hablar con
Flo?
-Y también te vas a hacer el
test de embarazo. -Me mira serio y me coge las manos- Pero esto no es como tu
sueño, pequeña, yo voy a estar contigo todo el rato ¿vale?
-Te quiero mucho, mucho...
-sonríe con ternura y me acaricia la cara suavemente-.
-Y yo te quiero más.
-No, empate.
-No, no, yo más.
-Empate o nada... -sonríe acariciando
mi nariz con la suya y asiente-.
-Vale, empate...
Atrapo su labio inferior con
mis dientes y lo acaricio con la lengua mirándole a los ojos, sonríe y dejo su
labio libre de nuevo para que, posteriormente, junte nuestras bocas en varios
besos cortitos.
Cuando me canso de ese juego le agarro el brazo
pegándome a su cuerpo y me tumba lentamente en la cama para quedar encima de
mí. Me agarra de las manos con las suyas y me besa tan lento que me hace
suspirar.
Comienza a bajar sus besos
por el lateral de mi cuello y gira a mi garganta para bajar a mi escote muy,
muy despacio. Noto sus besos en mi pecho y le aprieto fuerte las manos dejando
escapar pequeños suspiros. Baja sus besos por mi barriga y rodea mi ombligo
levantándome un poco la camiseta. Le agarro del brazo para que suba a mi altura
y meto las manos debajo de su camiseta para acariciarle el pecho. Cuando se
cansa, él mismo se quita la camiseta y me coloca encima.
Me agacho sobre él pero la
ropa me molesta. Me incorporo sentándome en su cintura con una pierna a cada
lado de su cuerpo y me quito despacio la camiseta para quedarme desnuda delante
de él. Se muerde el labio y me agacho de nuevo pegándome a él para abrazarle.
-No me mires así, tonto...
-le susurro en el oído y me acaricia la espalda de arriba a abajo riéndose-.
-¿Así, cómo? -me deja un par
de besos en el hombro y me aparta el pelo a un lado-.
-Con esa cara... Que me da
vergüenza. -Se ríe y nos gira para quedar encima de mí-.
-Será posible... Que ahora
no voy a poder ni mirar a mi novia. -Me coge las manos y las sube encima de mi
cabeza-.
-¿Tu novia? ¿Quién dices que
es? A ver si me la presentas -intenta besarme pero le aparto la cara, me
apetece picarle un poco-.
-Pues no sé, creo que es vallecana...
-esconde la cabeza en mi cuello y me agarra fuerte las manos- y es muy morena,
aunque sea diciembre siempre tiene el mismo color de piel... ¿Te suena? -niego
con la cabeza y cierro los ojos al notar sus labios en mi cuello-.
-Ni idea... Dime más cosas
de ella. -Se acomoda entre mis piernas y sigue en mi cuello-.
-Tiene unos ojos marrones
enormes, que enamoran con mirarlos dos segundos, y el pelo más brillante del
mundo. -Sonrío y me muerde suave el lóbulo-.
-¿Y qué más?
-Tiene carita de niña y un
cuerpazo increíble -me río y sonríe en mi cuello- y tiene la piel más suave del
mundo, cuando me toca puedo tocar el cielo con una simple caricia...
-Dani... -sonrío con los
ojos humedecidos y se incorpora para mirarme a los ojos-.
-¿Sabes qué es lo que más me
gusta de ella? -roza mis labios levemente y suelta mis manos para pegarme a él
de la cintura-.
-¿Qué? -vuelvo a sonreír-.
-Adoro cuando me mira con
los ojitos húmedos, se acerca poquito a poco a mí y me dice que me quiere.
-Rodeo su cuello con mis brazos y me acerco a su oído-.
-Dile a tu novia, que es la
chica más afortunada del mundo por tenerte a su lado, y que no te deje nunca
escapar, que esté contigo para siempre.
-¿Para siempre? Eso es
muchísimo tiempo... -junto mi frente a la suya al escuchar que pronuncia la
frase de una de mis pelis favoritas y sonrío-.
-Para siempre.
En ese momento las nubes se
van y en el centro de la ventana se puede ver una enorme luna a la que no le ha
dado tiempo a esconderse aún. Nos miramos a los ojos y sobran las palabras, sobran los demás.
-Te quiero, Dani, más que a
mi vida. -Sonríe y me acaricia la cara con ternura-.
-Tú eres mi vida, y te
quiero cada día un poquito más.
Desliza su mano por mi
barriga hasta llegar a mi pecho y me acaricia despacio, con mimo. Clavo las
uñas flojito en su espalda y sonríe ante mi gesto, sé que le gusta, ya me lo
dijo. Bajo hasta sus calzoncillos y me deshago de ellos en un gesto rápido. Me
coloco encima de él y ahora sí, dejo que me mire. Me dejo llevar por la pasión
y no me importa nada más, solo estar con él aquí y ahora.
Voy dejando besos suaves por
todo su pecho y suspira cuando llego a su parte más sensible. Le beso, le
acaricio y juego durante un rato y vuelvo a su altura. Tiene la respiración
acelerada y yo sonrío satisfecha. Nos gira para quedar encima y me da un beso
rápido en los labios para luego bajar por todo mi cuerpo hasta mi ombligo.
Sigue hacia abajo y al llegar a mi ropa interior la desliza con delicadeza
hasta que se pierde entre las sábanas. Sigue el juego que yo he empezado y me
besa y me acaricia mientras pierdo mis manos en su pelo.
Sube a mi altura y sonrío
aferrándome a sus hombros mientras me besa muy despacio, entrelazando nuestras
lenguas en un suspiro. Sigue besándome durante varios minutos y me acaricia
todo el cuerpo.
Cierro los ojos y suelto un
pequeño gemido cuando por fin se adentra dentro de mí. Comienza a moverse y no
puedo contener mis pequeños grititos. Le muerdo el labio y me agarro a su
cuello. Me hace el amor como nunca, mirándome a los ojos todo el rato y
poniendo solo por testigo de nuestro amor a la luna, que brilla más que nunca
esa madrugada de noviembre.
Si todas mis pesadillas iban a acabar así, quería
soñar cosas feas todas las noches.