lunes, 30 de julio de 2012

CAPÍTULO 28: COMO NUNCA


Intentaba hacer memoria, la cara de ese hombre me sonaba y su sonrisa también, pero no tenía ni idea de quien era.
-Por fin, tenía muchas ganas de conocerte… He oído hablar mucho de ti. –Sonrió y me dio dos besos-.
-Ya, ya… Pero ¿quién eres? –Me reí-.
-Soy Juanp, el amigo de Dani.
-¡Ostras, Juanp! El famoso Juanp… Yo también he oído hablar mucho de ti.
-¿Has venido con Dani, no?
-¿Con Dani? –Le miré extrañada-. Qué va, vengo con los de mi programa… ¿Es que está Dani aquí?
-Míralo, allí mismo le tienes.

Me señaló una esquina de la discoteca, Dani estaba hablando con al que reconocí como su hermano Nacho y una chica rubia. Me despedí de Juanp con dos besos y me fui hacia allí.
Me acerqué y le tapé los ojos con mis manos desde atrás susurrándole en el oído para que nadie más lo oyera.
-Parece que al final no voy a dormir sola esta noche.
-¿Cris? –Se dio la vuelta y me estrujó en un abrazo-. ¡Cris! –Me reí y le di un pequeño beso en los labios-.
-Qué casualidad que hayamos venido al mismo sitio.
-Pues sí, mi niña… ¿Cómo me has encontrado?
-Bueno, digamos que ya he conocido al famoso Juanp. –Subí mis brazos a su cuello y él me agarró por la cintura-.
-Espero que no te haya asustado mucho… -Nos reímos y me dio otro beso muy dulce-. Venga, que te presento a los demás. –Me presentó a Nacho, Chuspi y a Carolina, la chica rubia, su prima. Habían venido todos de León a pasar unos días y parecía que nos conociésemos de toda la vida, eran geniales-.
-Peque, vamos para la barra y te invito a algo. –Asentí y me pedí un malibú con piña, era lo único que bebía-.
-¿Tú no quieres nada?
-No, no, qué va. Ya me he tomado una antes y tengo que conducir. –Me encantó su respuesta. Me levanté y me coloqué entre sus piernas, él estaba sentado en un taburete cerca de la barra. Rocé mis labios con los suyos y sonrió-.
-Dani…
-Dime. –Me acarició la cara y yo le abracé por la cintura-.
-Que te quiero. –Sonrió acercando mi cara a la suya para acortar la distancia que quedaba entre nosotros y me besó muy despacio, como si quisiera dejar ese momento grabado en su cabeza para siempre, pero le noté muy raro-.
-Cariño, ¿te pasa algo?
-No, nada… No te preocupes.
-Bueno…
-Ah, y yo también te quiero, preciosa. –Sonreí y volvió a besarme igual que antes, lento, disfrutando de cada milímetro de mis labios igual que yo de los suyos-. Vámonos a casa.
-Por favor… -Me mordí el labio y salimos de la discoteca de la mano. Ya en el coche le mandé un whatsapp a Patricia diciendo que me había ido con Dani-.

-Dani, ¿me vas a contar lo que te pasa? –Me miró un segundo a los ojos y me cogió la mano colocándola en su pierna-.
-Que no pasa nada Cris, en serio. Tú no te preocupes.
-Pero es que estás muy raro…
-¿Raro, cómo?
-No sé, como con la mirada perdida y como triste, y me besas diferente, como con pena… Como si fuera la última vez que lo haces. –Dio un respingo en el asiento después de esta última frase y no me dio buena impresión-. Dani, dentro de dos semanas tengo que volver a hacerme las pruebas… -Puso media sonrisa y me apretó la mano-.
-Seguro que estará todo bien.
-Eso espero…
Seguía notándole raro, pero no dije nada y subimos a su casa. Cuando cerró la puerta me cogió de la cintura y me abrazó pegándome a él.
-Escucha, Dani… No sé lo que te pasa ni si me lo quieres contar, pero yo estoy aquí siempre ¿vale?
-Ese es el problema. –Me separé de él-.
-¿Cómo?
-Nada, da igual… Ven aquí, por favor. –Me alargó la mano pero no se la cogí-.
-¿Por qué has dicho eso?
-Cris, por favor… Déjame disfrutar de ti. –Tenía los ojos vidriosos y se le quebraba la voz. No sabía qué le pasaba, pero sabía que me necesitaba. Me acerqué a él quitándome los tacones y le abracé dejándole pequeños besos en el cuello. Me cogió la cara entre sus manos y juntó sus labios con los míos en besos cortos- Cris, quiero que hoy sea especial, quiero que sea como nunca, ¿vale? –Asentí con la cabeza y le desabroché un botón de su camisa-.
Fuimos andando hasta su habitación chocándonos con todas las paredes de la casa, nos daba igual. Abrió mis labios con los suyos y suspiré al notar nuestras lenguas en contacto otra vez. Me desnudó muy despacio, disfrutando y mirando cada parte de mi cuerpo como si fuera la primera vez que lo hacía y yo también me deshice de su ropa en poco tiempo.
Cuando los dos estábamos desnudos me tumbó en la cama y se tumbó encima mío, me besaba el cuello muy despacio y clavé mis uñas en su espalda suspirando en su oído. Se incorporó y me miró a los ojos.
-Cris… -Teníamos los dos la respiración acelerada-. Quiero que sepas que eres lo mejor que me ha pasado nunca, y que nunca, jamás, voy a querer a nadie como te quiero a ti.
Esas palabras fueron directas a mi estómago y se me escapó una lágrima al escucharlas. Le respondí de la mejor forma posible. Le besé quedando encima de él y bajé mis besos por todo su pecho acariciándole donde sabía que más le gustaba. Volvió a girarnos y noté una lágrima suya en mi mejilla, pero justo cuando iba a preguntarle de nuevo qué le pasaba comenzó a hacerme el amor. Ya no sabía cuántas veces me había hecho suya en esa misma cama, solo sabía que quería que ocurriera igual hasta el resto de mis días.
Y lo fue, fue especial, los dos disfrutamos como nunca varias veces esa noche.

viernes, 27 de julio de 2012

CAPÍTULO 27: THE LAST ONE (PARTE 2)


Por Dani. Solo por Dani tenía que intentar estar bien durante todo el día… Iba a ser difícil, sí, pero allí nadie sabía qué me pasaba y no sabrían qué hacer si me mareaba otra vez como esta mañana.
Hacía ya dos meses que me había hecho la prueba y dentro de uno tenía que hacerme las siguientes, pero ya no tenía tanto miedo. Sabía que mientras Dani estuviera a mi lado no iba a pasarme nada malo.
Entré a Globomedia y vi a Miki el primero, nos abrazamos y con sus bromas me hizo despejarme un rato. Hicimos la reunión pre-programa, iba a ser un programa increíble y súper divertido, la gente iba a llorar y a reír a la vez.
En la escaleta vi que ponía “momento Dani y Flo”, pero no quise preguntar qué era, aunque estaba ansiosa por verlo.
Teníamos dos horas para comer y entrar en directo, pero no tenía hambre. Dani Mateo se sentó a mi lado.
-¿No tienes hambre?
-La verdad es que no… No estoy de humor ni para comer. –Se me cayó una lágrima y Dani me rodeó por los hombros-.
-Cristina pero no llores ¿eh? Si después de esto hay más cosas y… -Noté como se ponía nervioso y negué con la cabeza sonriendo-.
-Tranquilo Mateo, que estoy bien. ¿Dani te lo ha contado para que estés pendiente de mí, verdad? –Agachó la cabeza y me acarició el brazo-.
-Sí… Pero no te enfades con él, sabes que tanto tú como yo habríamos hecho lo mismo en una situación así…
-Ya, lo entiendo. Pero en serio, que estoy bien, sé controlarme. No te preocupes por mí. –Le sonreí y se levantó-.
-Vale, pero come un poco, y si te encuentras mal me buscas ¿vale?
-Que sí pesado… Anda tira, que Miki te buscaba. –Me dio un beso en la mejilla y se fue sonriendo-.
Decidí mandarle un whatsapp a Dani: “Cariño, no hace falta que me pongas guardaespaldas… Estoy bien J Te quiero. Oye, ¿qué es eso de momento Dani y Flo?”
“Ya lo sé, pero me quedaba más tranquilo… Ya lo verás ;) Te quiero cosita!!”
Sonreí y me guardé el móvil en el bolso, ya quedaba poco para el directo…

Me fui un rato a la redacción, siempre me divertía allí viendo como editaban los vídeos, me parecía súper difícil… Entonces fue cuando vi que en uno de los ordenadores estaban poniendo el vídeo de Dani y Flo que acababan de recibir. Salían ellos mandando saludos a todos, diciendo que se nos iba a echar de menos y cosas así, lo típico; pero Dani salía por detrás mandado saludos a las chicas del programa. Era una tontería, pero cuando escuché ese “Y a Cristina Pedroche, un salu… besos” se me removió algo por dentro. Qué mono era…

Nos avisaron de que quedaban quince minutos y nos fuimos todos para el plató, Berta no estaría porque tenía que grabar su nuevo programa de Neox, pero teníamos entendido que a lo mejor le daba tiempo a llegar a la mitad más o menos.
Empezamos el programa y estábamos todos con los ojos vidriosos, pero conseguimos no llorar hasta el final, aunque a mí se me escapó la lagrimilla cuando entró Berta, no pude evitarlo…
Al acabar el programa había un montón de fans esperando fuera, y aunque no me sentía con fuerzas para fotos, saludos y sonrisas, intenté hacerlo por ellos. De tanto fingir llegó un momento que empecé a encontrarme mal y Dani Mateo lo notó.
-Cristina, vete para dentro y relájate ¿vale? –Asentí con la cabeza-.
-Gracias…
-Gracias por nada, tonta. Pero ve dentro y luego te acerco a casa.

Me encerré en mi camerino y me puse a escuchar música en mi móvil. Al rato me llamó Dani y estuvimos un buen rato hablando por teléfono, simplemente hablando. De nada en concreto, tonterías… Patri llamó a la puerta y le dije que pasara.
-Amiga, que nos vamos a ir todos a cenar luego cerca del retiro. ¿Te apuntas, no?
-¡Claro! Ahora Mateo me llevará a casa y me cambio y todo eso…
-Vale, pues luego paso a por ti y vamos juntas. –Sonreímos y se sentó a mi lado-. ¿Estás bien?
-Sí… Estoy triste, pero es normal. –Me puso una mano en la rodilla-.
-Yo también, aún no asimilo que esto se acabe, pero bueno… Yo siempre voy a estar aquí, ¿lo sabes, no?
-Lo tengo muy claro… Me has ayudado mucho durante estos meses Patri. Y soy lo que soy gracias a ti, sobretodo.
-Nah, nah, no seas exagerada… -Nos reímos y la miré a los ojos-.
-Por cierto… Tengo que contarte algo.
-Tú dirás.
-Pues verás… Aún no es público ni nada de eso, pero el programa de Flo también se acaba a finales de junio y ellos ya tienen un proyecto nuevo, con el mismo equipo, pero en Neox… Y bueno, Flo me ha ofrecido que sea la reportera de su programa y he dicho que sí. –Sonreí y me cogió las manos-.
-¿En serio? ¡Cris, eso es genial! Ya verás… Trabajar con Flo es increíble, no te aburres nunca… Y además estarás con Dani ¿no?
-Sí, también… La verdad es que tengo muchas ganas, empezamos en agosto.
-Ala, qué pronto, amiga… Qué bien. Me alegro un montón por ti.
-Muchas gracias Patri.

Estuve un rato más hablando con Patricia y Dani me avisó para que nos fuéramos. Me dejó en casa y tenía dos horas para arreglarme, así que llamé a Dani otra vez.
*Pequeña, hola otra vez. ¿Cómo estás?*
*Pues bien, estoy un poco cansada…*
*¿Pero te encuentras bien, no?*
*Sí, sí, no te preocupes cielo. Te llamaba para decirte que me voy a cenar con los del programa y eso, y supongo que acabaremos tarde… ¿Quieres que quedemos mañana?*
*Vale… Pues ya mañana vemos. Me va a costar dormir sin ti hoy*
*Jajajajaja, podrás soportarlo… A mí me costará menos porque mi almohada todavía huele a ti, cosa que intento que mi madre no descubra*
*Qué tonta… Bueno mi niña, te tengo que dejar que estoy de reunión ¿vale? Mañana nos vemos bonita. Te quiero*
*Vale amor, te quiero*
A las nueve y media pasó Patri a por mí y fuimos a cenar. Estuvimos toda la noche riéndonos y luego fuimos a un pub de Madrid a tomar algo todos juntos. Cuando llevábamos media hora más o menos allí, alguien me dio en el brazo y me giré a ver quien era, pero no le conocía.
-Tú eres Cristina Pedroche ¿verdad? –Sonrió como si se alegrara de verme y yo asentí extrañada-.

jueves, 26 de julio de 2012

CAPÍTULO 26: THE LAST ONE (PARTE 1)

http://www.youtube.com/watch?v=u86VdOc3asA
Veinte de mayo de dos mil once. Un día duro, horrible, espantoso.
El día en el que acababa una de las dos mejores cosas que tenía en la vida, Sé lo que hicisteis. Por suerte, a la otra la tenía al lado mío durmiendo plácidamente.
Podría haberme quedado allí con Dani toda la vida, pero necesitaba hacer algo, despejarme… Me levanté y fui a la cocina a prepararme un café con una tostada. Últimamente le estaba haciendo caso a Dani y me esforzaba por comer más, al ver que el grado de mi enfermedad había descendido también estaba más animada y solo me daban esos terribles mareos cuando me ponía muy nerviosa o las pocas veces que Dani y yo discutíamos, siempre por tonterías.
Llevábamos ya varios meses juntos y no veía la manera de vivir sin él, ni él sin mí. Está claro que no podía meterme en su cabeza a ver lo que pensaba pero en el fondo de mi corazón sabía que así era.
Pensando todo esto terminé de tomarme el desayuno y vi que todavía eran las ocho y media de la mañana, no tenía que llegar al programa hasta las once y no iba a hacer que Dani se levantara pronto, así que cogí su ordenador y me senté en el sofá.
Estuve un rato en twitter, pero llegaba a ser muy desagradable… Desde que publicaron aquellas fotos en Cuore era horrible estar demasiado tiempo en leyendo mis menciones, muchísima gente me criticaba y me insultaba solo por el hecho de ser su novia. Me metí a la página web de Cuore y volví a ver nuestras fotos, se veían fatal, pero nos habían pillado de lleno y se notaba que éramos nosotros.
Inconscientemente entré a Youtube y empecé a ver vídeos de SLQH. A la media hora ya estaba llorando a más no poder. Me llevé las manos a la cara pero las lágrimas eran demasiado grandes, fue de estas veces que lloras y las lágrimas te caen por el cuello y la barbilla… Creo que no hay nada más desagradable.
Sin poder controlar las lágrimas me dirigí hacia el baño para lavarme la cara, creo que empezaba a ser consciente de que se acababa para siempre, de que no volvería a trabajar con ellos, en el mismo plató, con las mismas risas, con las mismas tonterías… Una de las cosas que más me dolían era saber que no vería casi nada a Patricia. Ella se iba a Mallorca con su novio y yo me quedaba en Madrid. Al menos tenía asegurado que trabajaría con Flo en el nuevo programa, eso era lo único que me animaba…

Abrí el grifo del agua fría y metí las manos debajo de él para llevármelas a la cara, pero no conseguía parar las lágrimas, sólo disimularlas. Escuché ruidos fuera y cerré la puerta con pestillo. Dani se habría despertado.
No quería que me viera así, no me gustaba porque sabía que él también lo pasaba mal, pero mis sollozos se escuchaban desde el salón y no tardó en llamar a la puerta.
-Cris, mi amor, ¿qué te pasa? ¿Eres tú? –No contesté, pero no se dio por vencido intentado abrir la puerta- Ábreme Cris, por favor te lo pido…
-Me estoy duchando, ya salgo. –Intenté sonar convincente pero no coló-.
-Venga, que te conozco y estás llorando. Ábreme la puerta, ya.
-No me pasa nada Dani, en serio, no te preocupes.
-Cristina, o abres la puerta o te juro que la tiro abajo. –Ese “Cristina” me hizo saber que tenía que abrir, solo me llamaba así cuando estaba muy serio-.
Me miré al espejo una última vez, tenía los ojos y los labios hinchados de tanto llorar, pero Dani solo quería ayudarme y yo necesitaba que lo hiciera.
Me senté en el váter y abrí el pestillo colocándome las manos sobre la cara intentando evitar que Dani me viera así. Entró y se puso en cuclillas en frente de mí, acto seguido me quitó las manos de la cara y nos miramos a los ojos. No se lo pensó ni medio segundo y me abrazó. Estuvo como diez minutos acariciándome el pelo y consiguió que dejara de llorar sin pronunciar ni siquiera una palabra. Me cogió en brazos y yo escondí mi cabeza en su cuello agarrándome fuerte a él para no caerme. Me sentó encima de él en el sofá y seguí con la cabeza apoyada en su pecho.
-Dani… Hoy se acaba, se va todo a la mierda… -Empecé a llorar otra vez y se me nubló la vista, estaba muy nerviosa y no quería volver a marearme. Cerré fuerte los ojos e intenté apretar la mano de Dani, pero no tenía fuerza- Dani, no te asustes ni nada de eso, pero me estoy mareando. –Volví a intentar apretar su mano pero no podía y empezaba a faltarme la respiración-.
-¿Qué? ¿Cómo que no me asuste? –Tenía mucho calor, pero no quería separarme de Dani. Sentí un pinchazo en el pecho y me encogí de dolor-.
-Dani…
-Cris, tranquila, escúchame, ¿me oyes?
-Sí –Le escuchaba de lejos. Me sentó en el sofá y se puso en frente mío-.
-Mírame, abre los ojos. –Negué con la cabeza y me dio en la cara para que me espabilara- Cristina, abre los ojos, vamos.
-Tengo calor. –Abrí un poco los ojos y le sostuve la mirada unos segundos, luego volví a cerrarlos-.
Dani me cogió todo el pelo y me lo aguantó con una mano a modo de coleta mientras me soplaba en la cara, al cabo de un rato me encontré mejor y pude abrir los ojos poco a poco, la luz me cegó y Dani se sentó a mi lado.
-¿Mejor?
-Sí… Lo siento, es que estoy nerviosa.
-¿Cómo que lo sientes? No seas tonta, mi niña. Venga… ¿Crees que puedes levantarte?
-Creo que sí. –Me levanté muy despacio agarrando fuerte a Dani y sonreí-. Sí.
-Cris, por favor… Dime que hoy vas a estar tranquilita, no te pongas nerviosa, tienes que pensar en cosas buenas ¿vale? Piensa en mí, en cuando nos besamos, cuando te obligo a que comas para que estés bien o en aquella vez haciendo el amor en un baño incómodo del cine porque ninguno de los dos podíamos esperar… -Sonreí sonrojándome y le rodeé la cintura con mis brazos-.
-Vale, te lo prometo.
-Si no, voy a tener que llamar a Patricia y contarle qué te pasa…
- No Dani, ni se te ocurra… Te lo he prometido ¿vale? Voy a estar bien. –Se rió y me acarició la cara-.
-Vale, muñeca… -Puso media sonrisa y se quedó muy cerca de mis labios-.
-¿No piensas besarme? –Sonreímos y juntó sus labios con los míos en un suspiro. Estuvimos un rato besándonos hasta que se separó acariciándome los brazos-.
-Va, vístete bonita, que al final no llegamos.
-¡Voy! –Sonrió y me di la vuelta para irme, pero me volví hacia él y le agarré de la nuca mirándole a los ojos-. Dani, no me dejes nunca. No quiero que esto acabe nunca, no podría superarlo.
-¿Estamos juntos, no? Eso es lo que importa ahora y no tienes que preocuparte por nada más. –Asentí sonriendo y me di la vuelta, pero me cogió del brazo-. Te quiero ¿lo sabes, verdad? –Me acerqué a él y le besé en los labios-.
-Lo sé, mi vida… Lo sé.

martes, 24 de julio de 2012

CAPÍTULO 25: OBJETIVO CONSEGUIDO



-¿Qué pone? –Cerré los ojos apretando los párpados y le cogí una mano-.
-Cris, ¡mira! –Me enseñó el papel-. ¡2,5! ¡Eso es que estás mejor! –Me llevé las manos a la boca y le abracé todo lo fuerte que pude, él me estrechó entre sus brazos y le mordí el cuello a modo de broma muy fuerte-. ¡Ay, serás bestia!
-No, ¡soy feliz, joder! –Volví a abrazarle y él se rió-.
-Pero Cris… -Me separó y me cogió la cara entre sus manos-. El grado normal es 0,4 así que aunque te haya bajado un poco tienes que cuidarte, ¿vale?
-Pues no te vayas, nunca. –Puse mis brazos alrededor de su cintura-.
-¿Cómo?
-Sí… Siempre oscilaba entre el 0,7 y el 1, pero cuando pasó todo lo de Miguel me subió a 2,7…
-Vaya un desgraciado. –Dani apretó los dientes y me acarició las mejillas-. Pero ha bajado, ¿ves? Es una prueba de que ya no está.
-No, Dani. Es una prueba de que tú estás. –Me pegó a él abrazándome y yo sonreí mientras cerraba los ojos. Nos separamos, porque estábamos en la puerta del hospital todavía y fuimos hacia su coche-.
-Mierda… Cris, se me han olvidado las llaves de casa en el plató, ¿te importa que vayamos un momento?
-Claro que no, vamos. –Sonreímos y me acarició el muslo-.
-Pues espero que quede alguien, porque no tengo llave del plató. Seguramente estará Flo todavía.

Llegamos allí y como Dani había dicho, estaban Flo y Anna. Ella estaba haciendo gestos de sorpresa y se abrazaron riendo. Dani y yo fuimos hacia ellos.
-¿Pero qué pasa por aquí, y esa felicidad? –Anna tiró a abrazar a Dani-.
-¡Daniel, que ya tenemos programa nuevo! En Antena 3, y con el mismo equipo, y… y…
-A ver Annita, cálmate… -Yo me reí y Anna me dio dos besos muy simpática saludándome-. ¿Es eso verdad, Flo?
-Pues sí tío, eso parece. –Se dieron un abrazo-. Bueno Dani, ¿y para cuándo las presentaciones oficiales? –Me señaló y me reí-.
-Pero si ya la conocéis, cansinos…
-Sí, pero no como tu novia. Parece que el pelopincho ha sentado la cabeza. –Anna le revolvió el pelo y él se rió mirándome a los ojos-.
-Pues sí, eso parece… -Sonreí y Dani me cogió la mano-. Bueno, nosotros vamos dentro que me he dejado las llaves.
-Espera, espera. Cris, ¿puedo hablar contigo un momento? –Me pareció raro que Flo quisiese hablar conmigo, pero vamos, que yo encantada-.
-Claro que sí. –Sonreí y me fui con él a lo que ellos llamaban “Flocución”-. Dani, espérame en el coche.

Entramos por los pasillos del plató de su programa y al entrar me senté en el sofá.
-Tú dirás…
-Verás Cris… En el nuevo proyecto que estamos preparando no estará la reportera que tenemos actualmente en TLJ, y ahora mismo en televisión, para mi gusto, eres la mejor reportera que hay, y además yo no te conozco pero sé de buena tinta que eres buena chica. Dani no se había enamorado de nadie hasta ahora ¿sabes? –Agaché la cabeza sonrojada y sonreí-. Por eso quería proponerte que fueras la reportera de este nuevo programa con nosotros, ya que el Selo también se acaba… ¿Qué me dices?
-Dios… Pues… Yo… Es que ahora mismo me has dejado a cuadros.
-Jajajaja, no pasa nada, ya lo imaginaba. Tú piénsatelo y al final de esta semana me dices algo ¿vale?
-Vale, muchas gracias Flo. –Sonreí y me dio un abrazo cariñoso-.
-Nada guapa, gracias a ti.

Salí de allí y me monté en el coche de Dani. Apoyé la cabeza en el asiento y suspiré.
-¿Qué quería Flo? –Me senté de lado y nos miramos a los ojos-.
-Flo quiere que sea la reportera de vuestro nuevo programa. –No sabía como iba a reaccionar Dani, si le gustaba la idea de verme todos los días, pero por suerte reaccionó bien-.
-¡¿En serio?! ¿Y qué le has dicho? ¿Que sí? ¿Te voy a ver todos los días? –Me reí y le cogí las manos-.
-Aún no le he dicho nada, tengo que decidirlo esta semana. ¿A ti qué te parece?
-¿A mí? Pues que sería perfecto. –Sonrió ampliamente-.
-Pues creo que ese era el empujoncito que me faltaba. –Sonreí y me senté bien-. Hablaré con mis padres y todo eso, y con Patri… Pero creo que voy a aceptar.
-Pues ala, ya tenemos doble motivo de celebración. ¿Quiere la señorita ir al cine?
-Pues si me invita el señor, me encantaría, porque ahora mismo estoy sin blanca.
-No se preocupe usted, que mientras salga con un servidor no le va a hacer falta dinero.

Nos reímos y entre tonterías y piques absurdos llegamos al cine. Elegimos rápido la película y entramos al cine. Era un día de semana y estábamos solos en la sala.
A los veinte minutos de película empecé a aburrirme y cogí el brazo de Dani para hacerle cosquillas en él. Se erizó y me reí.
Paré cinco minutos y le di un beso en la mejilla sentándome de lado en el asiento.
-Dani, me aburro…
-Mira la peli anda, que no está tan mal. Además, ya le quedará poco. –Asentí con la cabeza sonriendo y coloqué mi mano en su barriga. Le subí un poco la camiseta y le hice cosquillas ahí. Bajé hasta debajo de su ombligo y le acaricié en el límite de su pantalón-. Cris…
Me reí flojito al ver que se ponía nervioso y metí la mano en su pantalón despacio. Él la sacó y me atrajo hacia él para que me sentara encima. Me senté de lado encima suyo y me acarició la pierna lentamente.
-Quédate aquí, pero estate quietecita que luego siempre me dejas igual.
Volví a reírme y le mordí suavemente la oreja. Escondí mi cabeza en su cuello y dejé que me acariciara mientras yo dejaba besos lentos en su cuello.
-Dani… -Le susurré y me miró-.
-¿Qué pasa ahora? –Sonrió y le acaricié el cuello con un dedo-.
-Dame un beso, porfa.
-No niña, que te calientas y la liamos aquí…
-Venga, solo uno, que te prometo que no.
-Bueno… Pero luego no sigas, eh. –Le miré pícara y me dio un beso lento y demasiado corto, para mi gusto, en los labios. No le hice caso, evidentemente, y agarré su labio entre mis dientes sonriendo. Pegué de nuevo sus labios a los míos y él se separó-. Cris, que no… -Me senté encima de él pero ahora de frente, con una pierna a cada lado de las suyas y le susurré al oído-.
-Dime que no te da morbo, y paro.
-Joder… -Me pegó a él de la cintura y me besó ferozmente, yo sonreí. Había conseguido lo que quería. Metió las manos debajo de mi camiseta y yo empecé a moverme encima de él-. Cristina, por favor…
-Cállate y disfruta. –Seguí rozando su cuerpo con el mío pero se me ocurrió algo mejor-. Voy al baño. –Le guiñe un ojo y bajé los escalones del cine metiéndome a un baño que había dentro de la sala. No pasó ni un minuto hasta que llegó él y me mordí el labio-.
Puso el pestillo aunque estuviéramos solos en la sala y me senté sobre el lavabo. Abrí un poco las piernas y se colocó en medio.
-Procura no gritar mucho Pedroche, porque te vas a enterar.
-A ver si es verdad…
Le quité la camiseta para sentirle más cerca de mí y poco a poco nos fuimos desnudando. Los dos estábamos ya muy contentos por lo que había pasado arriba, así que no tardó en empezar a hacerme el amor.
Como había dicho, me costó contenerme y lo acabó pagando él con mis mordiscos en su cuello y en su hombro. Me pegó muy fuerte a él y se le escapó un gemido.
-Al final te ha costado más contenerte que a mí. –No sé ni como conseguí decir esta frase entera de lo acelerados que seguíamos-.
-Claro, porque yo no te he matado a mordiscos… -Me ayudó a bajar del lavabo pero me agarré a él porque aún me temblaban las piernas. Lo notó y se rió-.
-¿Tú de qué te ríes? Idiota… -Puse morritos y me dio un beso en los labios-.
-De lo bonita que eres. Siempre acabas saliéndote con la tuya, eh…
-Si te ha encantado, admítelo.
-¿Contigo? Siempre. 

lunes, 23 de julio de 2012

CAPÍTULO 24: LAS PRUEBAS



En el tiempo que Dani se duchaba llamaron al timbre. Yo seguía en la cama desnuda, así que me puse mi ropa interior y la camisa de Dani porque no encontraba mi camiseta y fui a abrir.
-¡Cristina! Menos mal que estás en casa… -Era mi vecina-.
-Sí, me queda aún un ratito para irme a trabajar. –Le sonreí y vi como miraba raro la camisa que llevaba-.
-Verás… Tengo una reunión importante y no puedo llevar a Lydia al colegio, y como a ti te pilla de paso…
-Claro, claro, tranquila que yo la llevo. –Me sonrió y me dio un apretón en el brazo-.
-Ay, mil gracias de verdad, es que se me ha complicado la mañana. Ahora te la mando que está desayunando. Muchas gracias bonita. –Sonreí y cerré la puerta-.
Me miré en el espejo de la entrada y vi que tenía un chupetón de Dani en el pecho. Joder, se veía muchísimo… Le esperé haciendo la cama y ordenando un poco la habitación. Abrí las ventanas para airearla y en ese momento salió de la ducha con una toalla a la cintura. Me acerqué a él, me desabroché un botón de su camisa y me bajé un poco el sujetador.
-Dani, joder, mira esto. –Se rió y se acercó a mí-.
-¡Hostias nena! ¿Eso he sido yo?
-No, ha sido mi prima la de Cuenca, si te parece… -Me acarició con dos dedos donde tenía el chupetón y a mí me dio un escalofrío. Se acercó a mi oído y me susurró-.
-Eso es una prueba de todo lo que te he hecho disfrutar hace a penas una hora, bonita. –Sonreí al notar su mordisco en mi oreja y le di en el brazo-.
-Qué bobo eres… -Llamaron al timbre y fui a abrir, era Lydia-. Por cierto cari, tenemos que llevar a esta al cole… Está yendo hacia Globomedia, ¿te importa?
-Sin problema. –Abrí la puerta y se me tiró al cuello diciéndome que tenía ganas de verme-.
-Pequeñaja, yo me voy a duchar, así que te quedas con Dani un momento ¿vale?
-Vale, pero dile que imite a los de los dibujos animados, que si no me aburro…
-Tú díselo, que seguro que quiere imitarlos. –Pasé por al lado de Dani tirándole su camisa a la cara sin que Lydia lo viera y le guiñe un ojo-. La verdad es que ha merecido la pena la marca comparado con lo que me has hecho sentir.
-Hay una niña de cuatro años delante y tengo que contenerme ahora mismo, que si no…

Me fui hacia el baño contoneándome y riéndome delante de él y me duché rápidamente para no llegar tarde a trabajar. Cuando salí de la ducha me vestí con una camiseta sin mucho escote, por culpa de Dani, y salí a ver qué hacían Dani y Lydia.
Él estaba sentado en el sofá y ella estaba en sus rodillas jugando con su barba. Me reí al verlos y Dani me lanzó una mirada de auxilio.
-Lydi cariño, ¿has desayunado o tienes más hambre?
-Hmmmmm… ¿Tienes napolitanas?
-No, se las llevó Irene ayer.
-¿Irene es esa que dice muchas palabrotas? Pues dile que no se las lleve que entonces no quedan para mí. –Me reí y le hice cosquillas-.
-Vale, la próxima vez le digo que coja solo una.
-Cris, yo me quiero ir contigo a tu programa y quiero conocer a Patricia ¿vale? ¿Me la vas a presentar? –Se le iluminaron los ojos y me agaché a su altura poniéndole bien una de sus dos trenzas-.
-Hoy no, porque tienes que ir al cole, pero un día te la presento, ¿vale?
-Vale, pero que sea pronto que mi mami dice que tu programa se acaba porque lo ha leído en el tritrer, o algo así… -Me reí y terminé de hacerle la trenza-.
-En el twitter será, ¿no? Anda vámonos, que vas a llegar tarde y tu profe se enfada.

Me levanté del suelo y fui a la habitación a por mi bolso, Dani llegó y me abrazó por detrás dándome un beso en el pelo.
-Cuando seas mamá, serás la mejor de todas. –Me giré y le rodeé el cuello con los brazos-.
-Quita, quita… Que aún soy muy joven cari.
-Bueno, cuando sea, serás la mejor. –Sonreí y le acerqué a mí para besar sus labios tiernamente-. Cris… Esta tarde vamos al hospital, ¿vale? –Agaché la cabeza y asentí-. Y come  bien hoy en el programa…
-No, si hoy tengo que estar en ayunas hasta que me hagan las pruebas.
-Pues por hoy tienes excusa, pero ya sabes… -Asentí y volví a besarle pero me separé al ver a Lydia en la puerta esperando-.
-Vamos, anda, que vamos a llegar tarde.

Cogimos el coche y dejamos a Lydia en el colegio, después de prometerle otra vez que la llevaría a conocer a Patricia.

Dani aparcó en Globomedia y nos tuvimos que despedir rápido porque él llegaba tarde, pero a los pocos minutos de irse con el coche me llegó un whatsapp suyo: “Deja de pensar en las pruebas porque va a salir todo perfecto. Perfecto como tú. No estés rayada hoy y disfruta del programa, que yo haré lo mismo… A los dos nos quedan dos telediarios, Pedroche. Acabamos de despedirnos, ¿y qué? Sé que te hacen ilusión estas tonterías ñoñas… Te quiero, mi princesa”
Sonreí y me senté en el sofá de mi camerino… Dani no podía ser más perfecto, le adoraba. Pero cuando lo pensaba fríamente… Los ‘para siempre’ no existen, ¿no? Ojalá que en nuestro caso fuera diferente, porque se me hacían eternas las horas que no pasábamos juntos.

Nos llamaron a la una para una reunión y nos comunicaron que definitivamente el programa acabaría en el número 1010. Tuve un nudo en la garganta todo el día… Sólo me quedaban 10 programas…
Hicimos el primero de esos diez lo mejor que pudimos, pero se podía notar que estábamos tristes, aunque Patri siempre estaba ahí para animarnos con su sonrisa.
A las seis en punto Dani pitó con el coche y salí fuera despidiéndome de todos, pusimos rumbo al hospital.
Durante el trayecto yo iba callada jugando con el asa de mi bolso, no podía con los nervios.
-Tranquila nena, que ya verás como todo va a estar bien. –Sonrió y puse media sonrisa que quedó en una mueca extraña-.
Llegamos al hospital y pregunté por el Doctor Zamora, que me había tratado desde pequeña. Dani tuvo que quedarse fuera porque tenían que hacerme una resonancia magnética, así que mis nervios iban en aumento.
A los tres cuartos de hora salí con el sobre del resultado de las pruebas en la mano y me tiré a abrazar a Dani llorando. Aún no lo había mirado, pero no tenía buen presentimiento…
-Dani… Me han dicho que al pasar los veinte años tengo que hacerme las pruebas cada tres meses… Joder, no quiero. –Me abrazó y me acarició el pelo-
-Pues yo voy a estar contigo siempre, ¿me oyes? Siempre que tú quieras. Pero Cris… tienes veintidós años, ¿llevabas dos años sin hacértelas?
-Sí, pero bueno, que eso da igual… Toma. –Le di el sobre-. Míralo tú.
-Vale… ¿Cómo va esto?
-Pues pondrá un número que indica el grado. La última vez iba por el 2,7 y para que mejore tiene que bajar, si ha subido es que estoy peor.
-Vale… -Suspiró y abrió el sobre-. Cris…

CAPÍTULO 23: MI NIÑA


Desperté al notar a Dani haciéndome cosquillas suavemente en la espalda, por debajo de mi camiseta. Abrí un ojo y sonreí enterrando mi cabeza en la almohada, Dani se dio cuenta de que me había despertado y paró.
-Jo, Dani, pero no pares.
-Buenos días a ti también. –Sonreí y él me dio un beso en la mejilla para luego seguir con las cosquillas-. Por cierto, estás preciosa. –Me reí y le miré-.
-Uy sí, con los ojos llenos de legañas y el pelo revuelto…
-Pues yo solo veo los ojos más bonitos del mundo y el pelo más sexy de todos, así que a callar. –Me giré en la cama colocándome bien mi camiseta de tirantes y poniéndome cara a cara con él-.
-Eres un mentiroso. –Me dio en la nariz y sonreí-.
-Yo nunca miento. -Sonreí y le di un pequeño beso cerca de los labios-. Eh, ¿qué ha sido eso?
-Pues un beso, tonto…
-No, no, te equivocas. Un beso es esto. –Me cogió de la nuca y juntó nuestros labios para besarme efusivamente. Entrelazó nuestras lenguas dentro de mi boca y me impulsó para que quedara acostada encima de él, y así lo hice. Nos separamos para respirar y hundí la cabeza en su cuello-.
-Hm… Pues me gustan esos besos. –Se rió y me echó todo el pelo hacia un lado-. No creo que pueda vivir sin esto, Dani. –Me levantó la cabeza y me miró serio a los ojos-.
-No tienes que hacerlo. –Sonreí y volví a meterme en su cuello para aspirar su olor, me encantaba. Las manos de Dani empezaron a recorrer toda mi espalda, volviendo a levantar mi camiseta en la parte más baja y acariciarme encima del elástico de mi pantalón. Me dejó varios besos en el hombro y en el cuello, y cuando me pegó el primer mordisco suspiré en su cuello-.
-¿Qué hora es?
-Las ocho y cuarto. –Le miré a los ojos y sonreí pícaramente-.
-Hmm… Qué temprano…
Me miró divertido entendiendo a lo que me refería y nos giró para quedar encima. Me dio un pequeño mordisco en la clavícula y le acaricié el pelo de la nuca suspirando en su cuello. Eso le aceleró más y bajó sus besos a mi escote.
Intenté decir su nombre pero de mi garganta solo salió un gemido agudo, aún así, Dani entendió a la perfección mi mensaje. Me levantó la camiseta y le ayudé a quitármela. Cogió mis brazos y los estiró hacia arriba para que me agarrara a los hierros del cabecero de mi cama, y le hice caso.
Me dio un beso en los labios y bajó a mi cuello besándome en el sitio que solo él sabía que más me gustaba. Siguió bajando por el cuello y me estremecí al notar sus labios contra mis pechos, él sonrió y se entretuvo ahí un rato, yo había cambiado los suspiros por pequeños gemidos. Bajó a mi ombligo y luego subió a mi cadera, arqueé la espalda pidiéndole más y metió un brazo debajo de ella para pegarme a su boca, su otra mano se introdujo en mi pantalón. Empezó a acariciarme muy despacio y solté mis manos del cabecero sin fuerzas.
-Jo.der, c.om.o est.amo.s ho.y, eh… -Sonrió aún besando mi barriga y acariciándome debajo del pantalón-.
-Admite que te encanta, Pedroche.
-C.alla y si.gu.e. –Le quité la camiseta para notar su piel con la mía y Dani tiró hacia abajo de mis pantalones y mis braguitas para luego subir de nuevo dándome besos por mi pierna-.
Después de volver a recorrer mi cuerpo con sus besos, ahora de abajo hacia arriba, llegó a mis labios y los rozó suavemente con su dedo mirándome a los ojos.
-Te adoro, mi niña. –Sonreí ampliamente y acerqué su cara a la mía más aún. Notaba todas las partes de su cuerpo pegado al mío y le quité la única prenda de ropa que aún llevaba puesta. Al deshacerme de ella los dos nos aceleramos más y me besó ferozmente rozando su cuerpo con el mío-.
Alargué la mano y le di un preservativo de la mesilla. Los dos pegamos un grito de placer cuando le noté dentro de mí y le arañé la espalda mientras él me tapaba la boca con su mano.
Encontró una forma más eficaz de callarme y comenzó a besarme al mismo ritmo con el que se movía sobre mí. Pasó a besar mi cuello y susurré en su oído pidiéndole más. Aumentó el ritmo de sus movimientos y me agarró fuerte las manos entrelazando mis dedos con los suyos, eché la cabeza hacia atrás y volvió a mi cuello.

Solté un gemido de placer cuando los dos terminamos y Dani se quedó tumbado encima de mí enterrando su cabeza en mi cuello. Nuestras respiraciones iban acompasadas y le acaricié la espalda para que se relajara mientras dejaba pequeños besos en su hombro.
Estuvimos así un rato, relajándonos, hasta que me dio un largo beso en los labios y se acostó a mi lado estirando el brazo para que le abrazara, y así lo hice. Dibujaba con mi dedo en su pecho y él sólo sonreía.
-Eres perfecta.
-Eso es que me ves con buenos ojos… -Sonreí y le di un beso en el pecho. Se incorporó y me besó muy despacio acariciándome la cara-. Te quiero, Dani.
-Y yo a ti, chiquitina. –Iba a volver a acomodarme pero él se incorporó-. Voy a ducharme cari, que son ya las nueve y media.
-Jo, qué rápido pasa el tiempo… -Le guiñé un ojo y dejé que se levantara-. Date prisa anda, que luego voy yo. 

viernes, 20 de julio de 2012

CAPÍTULO 22: MIEDO


Me fui hacia el salón sin hacerle caso y me senté en el sofá con las piernas cruzadas.
-Vamos Cris, no me jodas… -Le miré y agaché la cabeza-.
-No quiero ir por ahí dando pena, joder.
-¿Pena? ¿Se puede saber de qué cojones hablaba Irene?
-Joder Dani, tranquilízate eh. Siéntate… -Se sentó a mi lado y le miré a los ojos varios segundos creando un silencio eterno entre nosotros, pero que me sirvió para saber que podía confiar en él.- Yo… Ehm… Es que no sé por dónde empezar…
-Pues por el principio. –Me cogió las manos y las besó dulcemente. Suspiré y me senté en la mesita de delante del sofá para estar cara a cara con él-.
-Cuando era pequeña, con cuatro años más o menos, me dio un ataque de ansiedad por alguna tontería. Mis padres no le dieron importancia porque una vecina nos dijo que eso era normal, pero pocos días después volvió a pasarme. A la tercera o cuarta vez mis padres estaban preocupados y me llevaron al hospital. Me hicieron muchas pruebas y tuve que estar dos días ingresada, pero era pequeña y no me enteraba de nada.
Los médicos dijeron que no era nada, que era normal y que no creían que volviera a pasarme. Entonces yo tenía unos cinco años. Con doce, en el cumpleaños de Irene empecé a marearme y… -Paré de hablar y suspiré, me costaba mucho contar esto-. Joder, Dani… -Le miré a los ojos y me apretó las manos-.
-Cris, cuéntamelo entero. Sé que puedes, cielo. –Suspiré y pestañeé para que no salieran lágrimas-.
-Empecé a marearme y no le di importancia, pero se me nubló la vista varias veces y me dio fiebre.
-Cris, pero si eso es lo que te pasó en casa…
-Déjame terminar. La madre de Irene me dio un jarabe para la fiebre, pero seguía subiendo y me llevaron directamente al hospital. Llegando allí me desmayé y desperté tres meses después en el hospital llena de cables. Había estado en una especie de coma, o algo así, pero tenía las defensas muy bajas y tuve que perder muchos meses de clase… Estuve tiempo sin poder salir de casa e Irene venía todos los días a verme. No saben qué enfermedad es, ni siquiera saben si es una enfermedad, pero pueden saber si aumenta en gravedad mediante unas pruebas que tengo que hacerme todos los años en marzo, que fue cuando desperté en el hospital… -Una lágrima cayó por mi mejilla al recordar todo eso-.
-¿Por qué no me lo habías contado?
-No sabía si querías saberlo, si te importaba… O no sé, yo que sé… A lo mejor pensabas que lo hacía para dar pena.
-Joder, Cristina… Ven aquí. –Me senté en sus rodillas y me abrazó acariciándome el pelo-. ¿Y este año aún no te has hecho las pruebas? Estamos ya en mayo… -Negué con la cabeza sin mirarle-. ¿Por qué no quieres hacértelas?
-Me da miedo el resultado. –Le miré a los ojos y me acarició la cara-.
-¿Y hay alguna forma de prevenir lo de los mareos, y todo eso?
-Sí… No tener emociones fuertes y comer bien…
-Cris, joder…
-Ya lo sé.
-Mañana te recojo de Globomedia a las seis en punto y vamos al hospital a que te hagas las pruebas ¿me oyes? Y no acepto un no por respuesta. –Suspiré y asentí lentamente. Escondí mi cabeza en su cuello y dejé caer un par de lágrimas-.
-Te quiero, Dani.
-Y yo te adoro, mi niña… -Al rato me separé y me senté a su lado-.
-Dani… ¿Y si sale mal? ¿Y si ha aumentado, qué?
-Pues lo afrontaremos juntos, no nos queda otra, ¿no? –Sonrió y me acarició la cara-. Sonríe un poquito, anda… -Sonreí de lado y se levantó ayudándome a mí-. Y vamos a cenar, que son las diez ya y mañana se trabaja.

Cenamos poco y mi madre llamó a casa a las once para saber si estaba bien.
“Sí mamá… Estoy bien. Estoy sola, claro, ¿con quién voy a estar?” –Me agobié y miré a Dani, él puso cara de extrañado-.
 “Es que la vecina de abajo me ha dicho que te ha visto subir a casa con alguien…”
“Ah, pues sería Irene, que ha venido a recoger los bikinis que se dejó hace un tiempo”
“Bueno hija, pues nada… ¿Has cenado?”
“Sí que he cenado, y he comido, y he hecho todo mamá… Te cuelgo, que me voy a dormir ya ¿vale? Venga, un besito… Pasáoslo bien”
Colgué el teléfono después de que mi madre se despidiera de mí y fui a mi habitación con Dani.
-Joder, qué mal rato… -Se rió y me rodeó la cintura con sus brazos-.
-¿Qué pasaría si me pillaran aquí?
-Hombre… Pues no me echarían de casa, pero no les haría gracia. Sigo siendo su niña… -Me reí y le alcé mis brazos al cuello-.
-Pues anda que si vieran a su niña por las noches… -Se rió guiñándome un ojo y le pegué en el brazo-.
-Eres un imbécil… -Me reí y me fui al baño a ducharme-.

Cuando salí del baño Dani estaba medio dormido en mi cama, así que me acosté a su lado y nos abrazamos debajo de las sábanas.
Se incorporó un momento y le miré extrañada.
-¿Qué haces?
-Espera… Quiero escuchar esto contigo.
Cogió su móvil del suelo y puso “En mis venas” de Supersubmarina. Al ritmo de esta canción nos dormimos juntos una noche más, abrazados como dos enamorados.