Maletas hechas, todo recogido y ganas de quedarme
allí a vivir con él.
-Pequeña, ¿lo tienes todo? –Agacho la cabeza y suspiro-.
-Sí…
-Ei, ¿qué pasa? –Me acaricia los hombros y me levanta
la cara-.
-Que no me quiero ir, jo. –Sonríe y me abraza
estrechándome contra su pecho-
-Yo tampoco, pero pronto haremos otro viaje juntos,
te lo prometo.
-Vale… Me lo has prometido, eh. –Levanto la cara sin
separarme de su abrazo y sonrío un poco- Ahora me va a costar mucho dormir
solita.
-Bueno, ahora tienes una llave de mi casa, así que
cuando no quieras estar sola, ya sabes donde encontrarme. A no ser que esté por
ahí de fiesta emborrachándome y llene la casa de tías, claro… -Me río pegándole
en el brazo-.
-Qué tonto eres. No me digas esas cosas…
-Lo de la llave sí iba en serio, eh.
-Ya lo sé. –Rozo mis labios con los suyos y le dejo
un beso suave- Vámonos, anda, que no quiero llegar muy tarde a Madrid.
-Sí, vamos. –Sonríe y salimos de allí-.
Conduzco yo las dos primeras horas y él las dos
últimas, y así los dos tenemos tiempo de descansar un rato. Entramos a una zona
de la carretera en la que no hay cobertura y la radio no se escucha, así que
pongo el disco de Supersubmarina y canto bajito las canciones golpeando el
volante al ritmo de la música.
Dani se ríe y me mira y bajo un poco el volumen.
-¿Qué pasa?
-Nada, que me encanta verte tan contenta. –Sonrío y
sigo cantando fijándome en la carretera. Noto que Dani sigue mirándome y me
pongo nerviosa-.
-A ver Dani, ¿qué quieres? Desembucha, chico.
-Es una tontería…
-Bueno, me he acostumbrado a escuchar tus tonterías.
Va, dímelo.
-En verano, cuando no estábamos juntos…
-¿Sí…?
-Tú y Chino… -Suelto una pequeña carcajada y se lleva
las manos a la cara avergonzado- Da igual, no me contestes si no quieres.
-No seas tonto. –Me paro en un semáforo y me giro
para mirarle- Claro que te contesto. Cuando me dejaste en verano hacía unos dos
meses que me habías presentado a Chino ¿no?
-Sí, más o menos.
-Bueno… El caso es que venía a verme al hospital a
veces cuando no estaba de gira y estuvo a mi lado apoyándome. Cuando me dieron
el alta quedamos varias veces y sí, intenté estar con él, pero no podía. Mi
cabeza me decía que me gustaba, que podríamos ser felices juntos, pero en el
fondo sabía que mi corazón estaba aquí –le señalo su pecho y sonríe como un
tonto- O sea, que no, no hubo nada importante entre nosotros, pero nos besamos.
–Arranco de nuevo al ver el semáforo en verde-.
-Gracias… -Sonrío y le miro de reojo-.
-Y ya que estamos aquí confesando… Yo no voy a dar
tantas vueltas… ¿Qué tuviste con Lara Álvarez? –Da un respingo en el asiento
sorprendido y sigo mirando a la carretera-.
-A Lara la conocí en la radio un día, y como teníamos
amigos en común nos vimos varias veces. Me lié con ella, pero cuando íbamos a
ir a más siempre aparecías tú en mi cabeza, tu risa, tu olor, todo… Así que
también me di cuenta de que iba a ser imposible enamorarme otra vez. De hecho,
no creo que me enamore nunca más. Dicen que el amor verdadero solo se siente
una vez, ¿no? Pues yo sé que es esta. –Sonrío y le pongo la mejilla para que me
dé un beso-.
-Mejor… -Se ríe y me mira-.
-¿Por qué lo dices?
-Nada, da igual.
-No, ahora lo dices tonta, venga.
-Nada, que la Lara esa tiene una pinta de guarra que
no puede con ella. –Se empieza a reír a carcajadas y sonrío- Eh, que es verdad…
Esa empezó a chuparla a los doce años. –Se ríe más fuerte y le doy en el brazo-
Cállate ya, pesado…
-Madre mía… ¿Cómo se te ocurren esas cosas? –Me río y
le miro-.
-Pero si es verdad… Tiene cara de guarra.
-Es buena chica, no sé, es un poco flipada. –Me
coloco bien en el asiento-.
-Vaya par de tontos, eh… Uno por cada lado intentando
liarse con otras personas.
-Pues sí… Pero bueno, lo importante es que ahora
estamos juntos y que esto no tiene fecha de caducidad. Infinito elevado al
infinito, ¿no, pequeña?